Hay conversaciones que empiezan como entrevistas y terminan pareciéndose más a una confidencia. La de Mayra Goñi es de ese tipo. Sentada, con la energía que uno no espera de alguien que graba de lunes a sábado, la actriz habla sin filtros de su infancia en Comas y el Rímac, de los años que pasó en Estados Unidos tratando de descifrar quién era cuando nadie la reconocía en la calle, de la fe que la envuelve actualmente y del personaje que llegó exactamente cuando tenía que llegar.
Valentina valiente, novela en la que está trabajando, la tiene completamente absorbida. Empezaron a grabar el 6 de enero. “Queríamos un buen colchón para hacer las cosas bien”, dice. La producción de Miguel Zuloaga apostó por ella para darle vida a Valentina Ramos, una joven de barrio que se abre paso pese a los obstáculos sin traicionar sus valores. “Me siento muy identificada”, confiesa Mayra. “Yo soy muy parecida a Valentina. Soy una chica de barrio que ha salido adelante”.

Valentina y Mayra
Mayra debutó en la televisión peruana con Yuru: la princesa de la selva y desde entonces no paró. Proyecto tras proyecto, destaca su papel como Viviana Vílchez en la exitosa serie Ven, baila, quinceañera, pero sin tiempo para fiestas de adolescente ni para las Barbies que nunca tuvo. “Tampoco había dinero para comprarme una muñeca. Mi bicicleta era a lo que me aferraba y me daba alegría”.
Esa velocidad obligada tuvo un costo. “Me salté una etapa de mi vida que todos tenemos que vivir”, admite. La pandemia, paradójicamente, le abrió una puerta cuando todo se detuvo. Y ella se fue a Estados Unidos. No exactamente a buscar fama, sino a algo más difícil: a vivir. A salir a bailar, a cometer errores, a descubrir que en otra ciudad nadie sabe quién eres y eso, lejos de liberarte, te obliga a encontrarte.
Tiempo fuera
“Hubo un momento muy oscuro de mi vida y lo pasé lejos de mi familia, lejos de mi trabajo”, dice. “Tuve que caerme en un abismo para entender y para conocerme, sobre todo”. No entra en detalles y no hace falta. El regreso a Dios, la vuelta al Perú, la madurez ganada a pulso. “Valentina valiente llegó en un momento donde tomo todo con más compromiso, más respeto y agradecida”.
Esa gratitud también tiene una dirección práctica: volver a los sets de grabación le costó. La última vez que había actuado fue en Los Vilchez, justo antes de la pandemia. Retomar el ritmo, meterse de nuevo en los textos, asumir el peso de un protagónico —de lunes a sábado, sin pausa— fue un proceso. “Al inicio estaba muy nerviosa”, reconoce. “Pero el equipo, los directores, el mismo Miguel… me dieron la confianza para acoplarme y dejar que las escenas fluyeran”.
Un set en sintonía
“La recepción la he sentido muy linda, muy cercana. La novela se ha vuelto superviral en redes sociales y eso también me ha ayudado muchísimo a tener una conexión más directa con la gente”.
El elenco incluye niños actores, y Mayra habla de ellos con genuino asombro. “Son supercarismáticos, se hacen querer muchísimo, y además tienen un talento impresionante. Son muy profesionales, se saben sus textos…
De verdad es un placer trabajar con ellos”. Lo más retador, dice, sigue siendo el trabajo interior: “Mantener la verdad en cada escena y conectar emocionalmente todos los días”.

La música, el amor y las reglas propias
La actuación, reconoce, es una pasión. Pero la música es su “pasión principal”. Y tiene claro hacia dónde quiere orientarla: nada de reguetón, por más que esté de moda. “He intentado hacer muchos géneros, pero al final no me ubico, no soy yo. Mi personalidad es más de cumbia, más alegre, más de compartir con la gente, las señoras, los niños”. Quiere conciertos grandes. Quiere que la novela, cuyo tema interpreta, le abra esas puertas.
En lo sentimental, Mayra es igual de directa. Lo último conocido públicamente fue un vínculo no confirmado ni oficializado con el streamer Neutro, pero de momento dice estar soltera. No está buscando, pero sabe exactamente lo que quiere si algo aparece: “Busco a alguien que me trate como yo me trataría.
Yo me respeto mucho, yo me adoro, y no espero a alguien que me trate menos de lo que yo merezco”. Confiesa entre risas que su madre a veces la presiona para que no sea tan exigente. “Me dice que, si no, voy a quedar soltera. Pero no voy a esperar nada menos de lo que merezca”.
Más de todo

Hay un proyecto más que la tiene entusiasmada, aunque por ahora prefiere dejar que las imágenes hablen solas. A mediados de marzo, el primer teaser de Mañana me caso desató un furor inesperado en redes: Mayra, Ale Fuller y Flavia Laos juntas en pantalla, reunidas después de años y distancias públicas, en una comedia de acción producida por Quantico Film, LadoB Films y Arte y Escena. La trama —una novia a punto de casarse, sus amigas, una despedida de soltera que se desmadra— suena a diversión pura, pero los productores prometen que nada será lo que parece. El reencuentro de ese trío icónico ya tiene al Perú en modo de cuenta regresiva.
Mientras tanto, Mayra sigue levantándose temprano para grabar, llega de noche a repasar sus textos y al otro día vuelve a empezar. Cuando le preguntamos cómo le gustaría que terminara una película sobre su propia vida, responde sin dudar: “Con un final feliz de motivación para los demás. Para la gente que cree que no puede lograr sus sueños”.
Y agrega relajadamente: “Soñaba con este momento y hoy lo estoy viviendo en carne propia”. Valentina valiente tiene mucho de Mayra Goñi. Pero Mayra Goñi, a estas alturas, ya es más grande que cualquier personaje.
















