Henry Winkler, el actor que se volvió un ícono televisivo como Fonzie en Happy Days, regresó a su alma mater para dirigirse a los graduados de Emerson College. El intérprete, productor, director y autor fue el orador principal de la ceremonia de graduación 2026 de la universidad, celebrada el 9 de mayo en el Wang Theatre de Boston.
Winkler, egresado de Emerson en 1967, no apeló solo a la nostalgia del personaje que lo hizo famoso. Su discurso estuvo centrado en la vocación, la perseverancia y la importancia de encontrar una voz propia. “Ustedes son poderosos. Y dentro de ustedes hay un gran don. Su trabajo es descubrir cuál es ese don”, dijo ante la clase graduada.
De alumno con dudas a leyenda de la televisión
La elección de Winkler tenía un peso especial para Emerson. La universidad había anunciado meses antes que el actor volvería como orador principal y destacó su vínculo con la institución, donde estudió actuación antes de construir una carrera de cinco décadas en Hollywood.
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El actor también recordó el impacto que la universidad tuvo en su vida. “Amo Emerson”, señaló. “Me recibieron y me nutrieron”. La frase condensó el tono de una intervención marcada por la gratitud y por una mirada honesta sobre los tropiezos que antecedieron a su fama.
Una carrera más allá de Fonzie
Aunque el público lo asocia inevitablemente con Arthur “Fonzie” Fonzarelli, personaje que interpretó en Happy Days entre 1974 y 1984, Winkler ha construido una segunda vida artística como actor de carácter, productor, director y escritor. También ganó un Emmy por su papel en Barry, donde volvió a demostrar que su carrera nunca quedó atrapada únicamente en la chaqueta de cuero del Fonz.
En su mensaje a los graduados, Winkler insistió en que el talento no sirve de mucho si no se pone al servicio de algo. “Este mundo necesita a cada uno de ustedes”, afirmó, antes de pedirles que encuentren su don y lo entreguen al mundo.
El discurso funcionó como una postal entrañable de regreso. El hombre que durante años representó la seguridad absoluta de Fonzie volvió a una universidad que alguna vez lo formó para decirles a nuevos artistas que la confianza no siempre llega primero, pero también se aprende caminando.