Como explica Hernán Chaparro, psicólogo social, el auge de Polymarket y las apuestas crece a medida que aumentan las críticas a las encuestas. Sin duda los ataques a las encuestadoras tienen su cuota de interés político. Pero también parten de críticas atendibles. Las apuestas digitales vienen creciendo bajo una premisa sencilla: si las encuestas priorizan el voto confesional, las apuestas destacan la predicción valiente. O, como dicen los gringos, “pon tu dinero donde está tu boca”.
En ese sentido, las apuestas tienen un aura de credibilidad por el simple hecho de que involucran dinero de por medio. Y por esa misma razón, sin embargo, sus resultados son tan fáciles de alterar.
Las encuestas, por su lado, tienen a su favor el secretismo del voto escondido, que finalmente se manifiesta a solas, en la oscuridad de la urna. Pero también tienen el pero de la “cocina” estadística, que pasa por la pregunta mal formulada y el timing oportuno.
Por supuesto, esto no es más que una falsa disyuntiva. Encuestas y apuestas trabajan sobre la misma base de opinión pública. Y muchas veces se retroalimentan en tiempo real. Como dice Chaparro, las apuestas son, técnicamente, “mercados de predicción”. Y están en todos lados, incluyendo el Perú.
Para Polymarket, por ejemplo, todo es digno de una apuesta, especialmente la política. Desde la captura de Nicolás Maduro hasta la caída de Cuba o la intervención estadounidense en Irán. Notoriamente ya predijo los triunfos de Milei y Trump. Mientras tanto, en los Estados Unidos, algunos articulistas se preocupan ante esta “ludificación” del futuro. Pero la fiebre apostadora es imparable. Y con ella ha subido el uso de las criptomonedas, base de Polymarket en el polarizado mundo digital.
Una mirada al portal de moda nos confirma lo que se venía sospechando: que las apuestas se parecen bastante a las encuestas. Así parece sugerirlo Polymarket, donde al miércoles 25 de febrero Rafael López Aliaga lideraba la tabla de candidatos, seguido por Alfonso López-Chau, Keiko Fujimori y Carlos Álvarez.
Las cifras, sin embargo, difieren y se despegan de sus pares en las encuestas. Aquí “Porky” tiene 44 %, López Chau tiene 18 %, Fujimori tiene 15 % y Álvarez solo llega a 7 %. Quizás esto explique por qué tantos electores de López Aliaga prefieren Polymarket antes que IPSOS, IEP, Datum o cualquier otra encuestadora. Pero la pregunta se cae de madura. ¿“Porky” sube en Polymarket porque sus votantes están más familiarizados con las crypto y los medios estadounidenses? ¿O es que a los trumpistas criollos que siguen apuestas gringas simplemente les gusta el candidato?
También se vislumbra en Polymarket la súbita alza de Roberto Sánchez (4 %), despuntando un poco más de sus cifras en las encuestadoras. No aparece Wolfgang Grozo, en cambio. Pero, en las encuestas, sí.
En las apuestas al Senado, la cosa es más compleja. Avanza País (38 %), Renovación Popular (38 %), JPP (34 %), Podemos (33 %) y Somos Perú (30 %) se pelean en un escenario muy apretado. En la Cámara de Diputados, en cambio, mandan Fuerza Popular (34 %), Renovación Popular (29 %) y Podemos (16 %) con cierta ventaja.
Pero eso sí: el escenario cambia cada minuto, con solo verlo. Haga sus apuestas.

















