El virus mano, pie y boca vuelve a encender las alertas sanitarias en el país. Esta vez, el foco está en Lima, donde el colegio Melitón Carvajal, ubicado en el distrito de Lince, decidió suspender las clases presenciales en cuatro aulas tras confirmarse varios casos entre sus estudiantes. La medida busca contener la propagación de esta enfermedad altamente contagiosa.
Según informó la institución educativa, los alumnos afectados —de primaria y secundaria— continuarán sus clases de manera virtual durante una semana. Además, el colegio comunicó que los casos fueron reportados a las autoridades correspondientes, como el centro de salud de Lince y la UGEL, siguiendo los protocolos establecidos.
Este episodio no ocurre de forma aislada. En los últimos días, el virus mano, pie y boca ha sido reportado en otras regiones del país, especialmente en el norte, donde ya se han contabilizado decenas de casos en colegios. La situación ha generado preocupación entre padres de familia y autoridades.
Virus mano, pie y boca genera preocupación en colegios
La presencia del virus mano, pie y boca en entornos escolares preocupa por su rápida transmisión. En espacios donde conviven muchos niños, el contagio puede darse con facilidad, ya sea por contacto directo o por superficies contaminadas.
En los exteriores del colegio Melitón Carvajal, varios padres expresaron su inquietud y pidieron medidas más estrictas. Algunos incluso consideraron que la suspensión de clases debería extenderse por más tiempo para garantizar una desinfección adecuada de las instalaciones.
La preocupación no es menor. En ciudades como Chiclayo, por ejemplo, se han registrado más de 90 casos en instituciones educativas, lo que evidencia que el brote podría expandirse si no se controla a tiempo. ¿Se está actuando con la rapidez necesaria para evitar un escenario mayor?
¿Qué es el virus Coxsackie y cómo se contagia?
El virus mano, pie y boca es causado principalmente por el virus Coxsackie. Se trata de una infección viral que afecta sobre todo a niños menores de 10 años, aunque en algunos casos también puede presentarse en adultos.
El contagio ocurre por contacto directo con secreciones respiratorias, saliva, heces o el líquido de las ampollas que genera la enfermedad. También puede transmitirse a través de objetos contaminados, como juguetes, mesas o útiles escolares, lo que facilita su propagación en colegios.
Tras un periodo de incubación de entre tres y seis días, los primeros síntomas suelen parecerse a los de un resfriado: fiebre, dolor de garganta y malestar general. Sin embargo, con el paso de los días aparecen señales más características.
Síntomas que deben alertar a los padres
Uno de los signos más claros del virus mano, pie y boca es la aparición de erupciones en las manos y los pies, además de llagas dolorosas en la boca. Estas lesiones pueden dificultar que los niños coman o beban con normalidad.
Por ello, los especialistas recomiendan vigilar la hidratación de los menores, ya que existe riesgo de deshidratación si el dolor impide ingerir líquidos. En la mayoría de casos, la enfermedad es leve y desaparece en aproximadamente una semana.
Sin embargo, hay señales de alerta que requieren atención médica inmediata: fiebre alta persistente, rechazo total de alimentos, somnolencia excesiva o dificultad para respirar. ¿Están los padres informados sobre estos signos? La detección temprana puede marcar la diferencia.
Prevención clave ante el virus mano, pie y boca
Ante la expansión del virus mano, pie y boca, las autoridades de salud insisten en que la prevención es fundamental. No existe una vacuna ni un tratamiento específico, por lo que las medidas básicas son la mejor defensa.
El lavado frecuente de manos, la limpieza de superficies y evitar compartir utensilios son acciones clave para reducir el riesgo de contagio. Además, se recomienda no enviar a clases a niños con síntomas sospechosos hasta su recuperación total.
El Ministerio de Salud también ha exhortado a colegios y padres a mantener una vigilancia constante. Identificar los casos a tiempo y aislarlos puede evitar brotes más grandes.
En este contexto, lo ocurrido en el colegio Melitón Carvajal refleja una situación que podría repetirse en otros centros educativos si no se refuerzan las medidas de prevención. El avance del virus mano, pie y boca plantea un nuevo reto para el sistema educativo y sanitario, que debe actuar con rapidez para contener su propagación.