Escribe: ARQ. URB. Jorge Ruiz de Somocurcio
Lo técnico es un medio para alcanzar un fin. No es un fin en sí mismo. Por lo tanto, requiere el diagnóstico preliminar de una situación problemática; luego una “solucionática” y los instrumentos técnicos para alcanzarla. Esa lógica ha estado ausente en la mayoría de los temas del llamado Debate Técnico a pesar de que ha habido expositores peso pesado.
El gran ausente ha sido un pensamiento integrador en prospectiva. Ignoro cómo se eligieron los temas por debatir, pero, por ejemplo, problemas como infraestructura, educación, salud, juventud y deporte están totalmente conectados y la solución pasa por encontrar la forma o sistema como se vinculan. De lo contrario, las respuestas serán solo parciales, sin el beneficio de ir consolidando ciudades y construyendo soluciones que se complementen.
En infraestructura, que es un tema paraguas, un expositor señaló que 2400 obras públicas están detenidas y representan 73 000 millones de soles por ejecutar. Buen dato. Otro señaló que, de los 180 000 km de caminos rurales, proponían pavimentar el 80 % que está en condición rústica: buen deseo. Sin embargo, lo primero es evaluar si la finalidad original de esas intervenciones efectivamente nos conduciría a maximizar el uso del territorio, los recursos y multiplicar los beneficios en la población. ¿De pronto no sería mejor, por ejemplo, pensar en la longitudinal de la sierra? También se hizo el anuncio de priorizar corredores logísticos, así como las Líneas 3 y 4 del tren y trenes de cercanía en Lima.
Pero antes de eso interesa precisar cuál es el modelo de metrópoli que queremos convalidar y conectar, y los recursos disponibles. ¿Podrían convenir cuatro o cinco líneas adicionales de Metropolitano o sistema BRT en lugar de las costosísimas y lentas obras del tren?
Nadie ofreció una cifra del déficit referencial de infraestructura en el Perú. AFIN la estima en 200 000 millones de dólares. ¿Hay cómo gestionarlos?
En un país ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, fue extraño que no se hablara de prevención de desastres, donde y con qué montos. También estuvo ausente del debate el déficit de 2 millones de unidades de vivienda en el país, cuya atención puede generar 400 000 empleos/año, o el 30 % sin agua y el 40 % sin desagüe ni conectividad.
El mejoramiento de nuestras ciudades tan mal hechas y deficitarias ni se mencionó; tampoco los casi S/30 000 millones que se pierden en el país por la irracionalidad del antisistema de transporte. Cada ciudad metropolitana necesitaría por lo menos una línea de metro como orientadora del su crecimiento.
Finalmente, ambas presentaciones hicieron gala de un total copamiento del Estado por el Ejecutivo. Ninguna referencia a los niveles subnacionales de gobierno, sus particularidades, competencias y su fortalecimiento. Y cómo trabajar con ellos. Municipios y regiones fueron sencillamente invisibles a pesar de ejecutar el 40 % del gasto nacional, y la participación ciudadana quedó en el baúl de los recuerdos.









