Un teléfono incautado en Nueva York terminó llevando a la Policía hasta una fiesta privada en Cieneguilla. Allí cayó "Chacal", señalado como presunto integrante del "Tren de Aragua". El episodio parece una captura más, pero cuenta una historia mayor: el crimen organizado ya no trabaja por fronteras y la persecución tampoco.
Detrás de la operación hay una alianza que suma al FBI a una relación con Washington dominada durante décadas por la DEA. Drogas, oro, lavado, mercurio y extorsión empiezan a formar parte del mismo mapa.
El FBI había incautado el teléfono a un integrante de la organización detenido en Estados Unidos. El análisis de la información permitió establecer conexiones con Perú y conducir la investigación hasta Díaz Cerezo, quien, según la pesquisa policial, habría utilizado otra identidad, Luiver Ramos Rivero. La escena resulta reveladora: un aparato incautado a miles de kilómetros puede terminar entregando una identidad, una dirección o una conexión necesaria para una captura en Lima.
Ahí está la diferencia con la imagen clásica del agente que llega a detener a un fugitivo. El FBI trabaja también detrás del escritorio: cruza información, analiza teléfonos, reconstruye redes, sigue dinero y comparte capacidades tecnológicas y forenses.
El general Víctor Revoredo, jefe de la DIRINCRI, ha destacado el fortalecimiento de la capacitación con Estados Unidos y el acceso a procedimientos tecnológicos para rastrear cuentas y movimientos financieros. Según explicó, esas herramientas ya fueron utilizadas en investigaciones contra organizaciones como "Los Gallegos" y "Los Hijos de Dios".
La cooperación tampoco comenzó con "Chacal". En 2025, la PNP capturó en Pueblo Libre a Christian Miguel Orosco Palomino, alias "Piojo", requerido por Estados Unidos por un homicidio cometido en Miami, en una operación coordinada con el FBI. En 2023, la cooperación internacional permitió ubicar en Colombia a Wanda del Valle Bermúdez, vinculada por las autoridades peruanas al "Tren de Aragua". La diferencia es que ahora existe una estructura formal de trabajo.
El 5 de junio de 2026, el FBI y la PNP suscribieron un memorando de entendimiento con participación del embajador estadounidense Bernie Navarro. El acuerdo contempla tecnología, logística, entrenamiento especializado y asistencia profesional para investigaciones de alta complejidad. El equipo peruano está vinculado al GRECCO.
UNA ALIANZA MÁS AMPLIA
La cooperación estadounidense tiene una historia más larga y no se limita al FBI. La DEA lleva décadas trabajando con las autoridades peruanas contra el narcotráfico. Su experiencia ha permitido seguir organizaciones, rutas y estructuras financieras vinculadas al tráfico de cocaína. La lógica es la misma: no basta con capturar al hombre que ejecuta la operación. Hay que llegar a quienes financian, coordinan y lavan las ganancias. Esa mirada también alcanzó al oro.
En 2017, fiscales federales estadounidenses acusaron a cuatro peruanos, entre ellos Pedro David Pérez Miranda, "Peter Ferrari", de participar presuntamente en una estructura internacional de lavado mediante oro. El caso mostró cómo el metal procedente de actividades criminales podía ingresar a cadenas comerciales y terminar incorporándose al sistema financiero internacional.
La minería ilegal dejó así de ser únicamente un problema ambiental. Para Washington también es una expresión del crimen organizado. El mercurio forma parte de esa misma cadena.
En 2025, autoridades peruanas incautaron aproximadamente cuatro toneladas destinadas presuntamente a la minería ilegal con apoyo de agencias estadounidenses. Droga, oro, mercurio, contrabando y lavado terminan conectados por una misma necesidad: mover dinero y ocultar su origen.
EL "TREN" CAMBIÓ EL MAPA
La expansión del "Tren de Aragua" añadió una nueva dimensión. Sus distintas facciones han sido vinculadas por las autoridades con extorsión, trata de personas, explotación sexual, sicariato, secuestro, tráfico de migrantes y lavado de dinero. Ya no se trata únicamente de perseguir drogas.
La criminalidad se diversificó y sus operaciones pueden comenzar en Lima, continuar en otra ciudad y terminar en otro país. Por eso el FBI ocupa ahora un espacio que antes parecía reservado a la lucha antidrogas.
La DEA concentra su trabajo en narcotráfico. El FBI tiene un campo más amplio sobre crimen organizado, lavado, corrupción e inteligencia. Homeland Security Investigations (HSI) interviene en investigaciones relacionadas con trata, contrabando y delitos transnacionales.
La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), del Departamento de Estado, también forma parte de esta arquitectura. Cada agencia observa una parte del mismo mapa.
LA HERENCIA DE KEIKO
La cooperación quedó envuelta, además, en una controversia política. El 11 de agosto, Keiko Fujimori sostuvo que todavía no había un convenio firmado. Al día siguiente, el comandante general de la PNP, Óscar Arriola, afirmó que el acuerdo había sido suscrito tres meses y medio antes, durante el gobierno de José María Balcázar. La documentación oficial ubica la firma el 5 de junio. La presidenta recibe, por tanto, una alianza que ya estaba en marcha. Su Gobierno deberá definir ahora cuánto quiere profundizarla.
Fujimori ha respaldado la coordinación internacional contra el crimen organizado y señaló que estas organizaciones "no se fijan en fronteras ni en la nacionalidad". También manifestó interés en que el Perú forme parte del Escudo de las Américas, mecanismo orientado al intercambio de información regional. Washington, entre tanto, avanza. El 11 de agosto, Navarro anunció nuevos integrantes para el equipo conjunto FBI-PNP y lanzó una advertencia: "¡Atentos, criminales!".
El mensaje coincide con la nueva realidad criminal. Un teléfono incautado en Nueva York puede llevar a Cieneguilla. Una transferencia detectada en Estados Unidos puede conducir hasta una empresa en Lima. Un cargamento de mercurio puede revelar una ruta de minería ilegal. La frontera ya no es solo una línea en el mapa. Para el crimen organizado es una vía de escape. Para las agencias que lo persiguen, empieza a convertirse en una ruta de información. "Chacal" es uno de los primeros resultados visibles. La siguiente pregunta es: ¿hasta dónde puede conducir esa red? (Edgar Mandujano)










