En 1991, cuando el Perú atravesaba uno de sus momentos más complejos, el Dr. José Álvarez Blas decidió apostar por el país y por una idea que entonces parecía ambiciosa: crear una institución de salud que combinara especialización médica, tecnología y calidad de atención. Así nació la Clínica San Pablo, inicialmente concebida alrededor de la atención cardiovascular, pero con la mirada puesta en ofrecer una respuesta integral a las necesidades de salud de los peruanos.
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