Exgobernador de Ucayali y hoy senador electo Jorge Velásquez Portocarrero sostiene que la integración amazónica no debe comenzar con una megaobra, sino con una conexión más inmediata: un puente aéreo entre Pucallpa y Cruzeiro do Sul. Su propuesta combina transporte, comercio, intercambio tecnológico e infraestructura, una agenda que espera colocar entre las prioridades del próximo gobierno de Keiko Fujimori.
Hasta hace pocas semanas, Velásquez era identificado principalmente por sus dos gestiones al frente del Gobierno Regional de Ucayali. Hoy, con un escaño asegurado en el Senado que acompañará al próximo gobierno, busca ampliar su campo de acción y llevar al escenario nacional una preocupación que, asegura, lleva décadas pendiente: convertir la Amazonía peruana en un espacio real de integración con Brasil. Su primera apuesta política no apunta a Lima ni a una reforma legislativa de alto impacto mediático. Su mirada está puesta en una frontera donde, pese a la cercanía geográfica, persisten enormes dificultades para el intercambio económico y social.

APERTURA DE MERCADOS
La idea tomó forma durante la reciente misión binacional realizada en Cruzeiro do Sul, capital del estado brasileño de Acre, donde Velásquez participó junto con el gobernador regional Manuel Gambini, empresarios y representantes de la Cancillería peruana. Para el senador electo, la visita confirmó una paradoja: Pucallpa y Cruzeiro do Sul están separadas por poco más de treinta minutos de vuelo, pero la falta de una conexión aérea permanente convierte un trayecto sencillo en una ruta costosa y complicada.
Empresarios, comerciantes y ciudadanos de ambas regiones deben enfrentar desplazamientos más largos que encarecen cualquier intento de intercambio. La distancia, sostiene Velásquez, no es geográfica sino administrativa. Por ello, plantea que el primer movimiento no debe ser crear una gran infraestructura, sino habilitar una ruta aérea regional que permita generar un flujo constante de pasajeros y mercancías.
La propuesta tiene un objetivo económico. Según Velásquez, una conexión aérea estable permitiría reducir costos operativos, facilitar el movimiento comercial y crear las condiciones para que aparezcan nuevas oportunidades de negocio entre ambas regiones amazónicas.
El senador electo considera que Brasil tiene experiencias productivas que podrían ser aprovechadas por Ucayali. Entre ellas menciona el desarrollo agrícola de Acre, especialmente en cultivos como el café de zonas bajas, además del intercambio de semillas, conocimientos técnicos y tecnologías aplicadas a la producción amazónica. Del lado peruano, sostiene que existe una oferta agrícola con potencial de crecimiento. Frutas, hortalizas y otros productos podrían ingresar a nuevos mercados si se reducen las barreras burocráticas que hoy limitan el comercio fronterizo.
TURISMO Y LA AGENDA
La integración, en su visión, no se limitaría al intercambio de productos. Velásquez identifica también una oportunidad en el sector servicios. Pucallpa, afirma, podría convertirse en un punto de referencia para ciudadanos brasileños que buscan tratamientos odontológicos, atención médica o procedimientos estéticos con costos competitivos.
Esa dinámica podría generar un efecto multiplicador en hoteles, restaurantes, transporte y comercio local. La frontera, explica, dejaría de ser vista como una línea de separación para convertirse en un espacio de oportunidades compartidas.
Para concretar la iniciativa, Velásquez plantea una coordinación entre los ministerios de Relaciones Exteriores y Transportes de Perú y Brasil, además de un trabajo conjunto entre parlamentarios de ambos países. Su objetivo es eliminar los obstáculos que impiden que aerolíneas peruanas puedan operar hacia Cruzeiro do Sul y que compañías brasileñas hagan lo propio hacia Pucallpa.
Según relata, durante la misión binacional encontró disposición de autoridades de Acre para avanzar en esta dirección. Ahora busca trasladar esa voluntad al nuevo escenario político peruano. Su siguiente paso será reunirse con la presidenta electa Keiko Fujimori para plantearle que la integración amazónica forme parte de las prioridades del próximo gobierno
APUESTA A FUTURO
Dentro de esa estrategia también aparece la próxima Expo Amazónica, evento que Velásquez considera una oportunidad para elevar la relación bilateral. Su intención es impulsar la participación de Keiko Fujimori y gestionar una invitación para el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva con la idea de llevar la conversación amazónica a un nivel presidencial. Para el senador electo, el respaldo político será clave para destrabar decisiones que durante años quedaron en espera.
Solo después de consolidar esa conexión aérea, sostiene, debería discutirse el tren bioceánico. En su visión, el corredor ferroviario entre Acre, Ucayali y el puerto de Chancay no debe ser un punto de partida, sino la consecuencia de una relación económica previamente fortalecida. El razonamiento es simple: primero debe existir un mercado; luego llegará la infraestructura de gran escala.
Antes de asumir el cargo, Velásquez intenta instalar una agenda que busca cambiar la manera en que el país mira su frontera oriental. El desafío será transformar la propuesta en acuerdos concretos y superar los obstáculos burocráticos que históricamente han frenado la integración amazónica. Si logra avanzar, el eje Pucallpa-Cruzeiro do Sul podría convertirse en un primer modelo de cooperación fronteriza. Si no, la cercanía entre ambas ciudades seguirá siendo una promesa pendiente, separada apenas por unos minutos de vuelo, pero por décadas de gestión pública.




















