Al cierre de edición, el Fondo Metropolitano de Inversiones (INVERMET) anunció que dejó sin efecto el contrato firmado con el consorcio DISAMART —a cargo de la modernización del Campo de Marte— debido a retrasos en los trabajos. Sin embargo, el daño ya está hecho. El colectivo Salvemos el Campo de Marte advirtió que cerca de 20 árboles han muerto por falta de agua o daño en sus raíces.
La crisis ecológica habría tenido su origen en un cambio del proyecto original. En el 2019, el arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos preparó un expediente durante la gestión Jorge Quintana, el entonces alcalde de Jesús María. Pero, inexplicablemente, el expediente fue dejado de lado por una propuesta alternativa. Los resultados saltan a la vista.
Para Quintana, “lo ocurrido en el Campo de Marte es un crimen ecológico que no puede repetirse”. Quintana, hoy candidato a volver a Jesús María por Acción Popular, advierte fallas en la ejecución de la remodelación del Campo de Marte y plantea reforzar los estándares técnicos, ambientales y de supervisión para proteger uno de los principales espacios verdes de Lima.
–El Campo de Marte atraviesa una crisis ambiental.
Se ha reportado el deterioro y la muerte de árboles durante las obras de remodelación, lo que evidencia fallas en la ejecución del proyecto y en la protección de uno de los principales pulmones verdes de Lima. No estamos hablando solo de un parque, sino de un espacio emblemático para la ciudad y un lugar de encuentro para miles de familias. Más allá de las responsabilidades que deberán determinar las autoridades competentes, este caso demuestra que faltó una supervisión rigurosa durante la ejecución de la obra. Aunque la ejecución corresponda a la Municipalidad de Lima, Jesús María debe asumir un rol activo de vigilancia para proteger las áreas verdes y el patrimonio ambiental.
–¿Qué debió contener el expediente técnico de la obra?
Durante nuestra gestión dejamos listo un expediente técnico para una obra de S/20 millones para la recuperación integral del Campo de Marte. Ese proyecto fue elaborado por especialistas, liderados por el arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos, con sustento técnico y recogiendo los aportes de los vecinos. El objetivo era garantizar la recuperación del parque preservando su valor ambiental. Lamentablemente, el proyecto que se ejecutó no tomó en cuenta ese expediente técnico.
–¿Quién debe asumir la responsabilidad por los daños?
Las responsabilidades deberán establecerse sobre la base de las investigaciones. Lo importante es que exista total transparencia. Que se determinen las responsabilidades de quienes estuvieron a cargo de la ejecución, supervisión y seguimiento de la obra. La ciudadanía merece conocer qué ocurrió y quiénes responderán por estos daños.
–Más allá del valor económico, ¿qué representa la pérdida de árboles históricos?
Representa una pérdida ambiental, urbana y emocional para los vecinos. Cada árbol forma parte del paisaje e identidad del distrito. El Campo de Marte es mucho más que un parque; es un símbolo de Jesús María.
–¿Cuánto costaría recuperar el Campo de Marte?
El costo dependerá de la evaluación técnica que se realice. Lo que no podemos hacer es seguir postergándolo. Invertir en la protección del Campo de Marte no es un gasto, sino una inversión. Es un parque que representa historia, identidad y calidad de vida para miles de vecinos. Preservar sus áreas verdes y árboles históricos debe ser una prioridad.
–¿El Campo de Marte podrá volver a ser el mismo?
Con una intervención técnica seria sí es posible recuperarlo. Pero un árbol histórico no se reemplaza de un día para otro. Recuperar el Campo de Marte requiere planificación, inversión y seguimiento permanente. Mientras más tiempo pase, más difícil y costosa será su recuperación.
“SE HA TENIDO NEGLIGENCIA”
Allá por el 2019, el plan original era que el Campo de Marte sea el parque del Bicentenario de Lima. Con ese propósito, Ortiz de Zevallos y Quintana armaron un expediente para rescatar el parque. El proyecto fue presentado ante INVERMET y el Ministerio de Cultura. La Municipalidad de Lima y el MINCUL aprobaron el expediente, le dieron luz verde e incluso licitaron la obra. Todo estaba listo para remozar el Campo de Marte “y devolverle al parque su lógica de gran área verde de la ciudad”.
Tras el cambio de gestión, Ortiz de Zevallos y Quintana fueron a exponerle el proyecto a Rafael López Aliaga, quien se mostró entusiasmado. Sin embargo, súbitamente todo se detuvo. Con el tiempo, se decidió desestimar el expediente original y se mandó a hacer otro. La actual gestión municipal de Jesús María dice que INVERMET rechazó el proyecto por ser muy comercial y no haber estado socializado con los vecinos. En entrevista con RPP, se agregó además que el expediente no tenía riego tecnificado y supuestamente violaba la ley de intangibilidad.
“Se ha hecho este desastre de árboles muertos y obras paralizadas”, opina Ortiz de Zevallos, indignado por los árboles que tienen más de cien años. “Se ha tenido una negligencia enorme con los árboles y el riego”. El reconocido urbanista cree que “se ha improvisado con algo poco profesional y muy poco atento con la ecología y la historia”. Ojalá tenga arreglo.
















