Escribe: Marce Rosales
Es loco porque la gente piensa que solo quiero hacer musicales y la verdad es que no”, confiesa Marco Zunino sobre las motivaciones que lo llevaron a presentar la obra Mi vida en musicales, a estrenarse el 16 de julio en el Teatro NOS. Nunca fue un sueño de niño.
De hecho, solo recuerda tres títulos que veía en su infancia: El fantasma de la ópera, Cats y Starlight Express. Pero siempre le gustó cantar. Tras adentrarse en el teatro desde muy joven para después ser parte de Nubeluz, soñaba con ser una estrella de rock o pop. Pero nunca en desarrollar una sólida carrera en el teatro musical que lo llevaría a Broadway, México y Corea, además de ser un éxito local. Más adelante, le llamó la atención algunas líneas que coreaban sus colegas durante ensayos. Pero ver una puesta de Cabaret marcó un antes y un después en sus percepciones. “Había cosas que yo no sabía que un musical te podría hacer sentir como espectador”, recuerda Zunino. El objetivo de su nuevo show es transmitir las mismas emociones.
El precio de Bradway
Si bien participó de distintas obras, Cabaret fue la piedra angular que le permitió escalar hasta Broadway, pues pudo aplicar todas las técnicas adquiridas durante su carrera y llevarlas hasta el siguiente nivel. “Fue un descubrimiento de lo que podía hacer”, dice. No se podía quejar: hacía los musicales que deseaba en la escena local; y estaba en televisión interpretando al afable Leonardo Llanos, conocido cariñosamente como “Cosito”, en la teleserie Al fondo hay sitio. No obstante, el éxito rutinario es un lujo engañoso que abraza fuerte, pero adormece el instinto. Cuando el techo de la escena local se convirtió en el piso de su rutina, entendió que la única forma de seguir subiendo era saltar al vacío. “Cuando vino Broadway, amé esa experiencia. Pero me puso en una situación en la que no quería estar. ¿Qué viene ahora?, me preguntaba. Algo más debo hacer”, recuerda Zunino. Así que renunció a todo para buscar otros horizontes.

gonizar un musical de Broadway, al interpretar a Billy Flynn en Chicago.
Trabajar entonces con personas que toda su vida habían hecho teatro musical fue realmente algo retador y fascinante. “Lo disfruté, si me lo preguntas. Lo que no disfruté es el nerviosismo en el día del estreno. No recuerdo nada”, sostiene. Zunino le dio vida a Billy Flynn, protagonista de Chicago, pero el estrés y la exigencia de esta obra hicieron que se olvidara de lo que sucedió en las tablas. Pero sí recuerda recorrer las escaleras una vez bajado el telón mientras exhalaba de alivio y se alistaba para conversar con la prensa. Hacer Mi vida en musicales con Gisela Ponce de León es especial porque previamente ya han trabajado en Cabaret y recientemente en Casi normales.
El método y el punto de vista
Zunino es claro respecto a su rol como intérprete, pues no busca dictar interpretaciones, sino abrir preguntas. Ese punto de vista atraviesa cada canción que eligió para el espectáculo, y lo explica con el ejemplo de Jesucristo Superstar. Más allá del número coral de apertura, hay un tema que lo marcó de otra manera: “Getsemaní”, que lo llevó a investigar más sobre la historia de Jesús pese a no ser practicante. Sobre esa canción es notablemente físico al describir su efecto: “Me da escalofríos”. Lo que la canción logra, dice, es humanizar la figura bíblica al retratar el momento en que, según los Evangelios, Jesús cuestiona a su padre en la cruz.

de entender el teatro y la forma en que el arte puede interpelar al público.

El personaje que no mentía
Aunque su personaje en Al fondo hay sitio solía romper en canción de manera espontánea, el actor asegura que ese rasgo no era pura ficción. Confiesa que canta en la ducha, en el auto o mientras cocina, al punto de que sus vecinos le escriben para decirle “qué lindo cantas”, mientras él “se muere de vergüenza”, pero ayuda a mejorar el humor. De hecho, revela que “Cosito” fue concebido como “una burla de mí mismo” e incluso “odiaba a Marco Zunino” porque hacía todo aquello que él hubiera querido hacer. Si pudiera volver al inicio de su carrera, Zunino no le hablaría a su versión joven de Broadway ni de los aplausos. Le diría, simplemente, que disfrute el camino. “Desahuévate”, dice entre risas, recordando la ansiedad con la que solía enfrentar cada nuevo reto.

“demasiado duro” consigo mismo en su búsqueda por la excelencia.
El musical de su vida
Si la vida de Marco Zunino fuera un musical, el primer número no estaría en Broadway. Abriría con “Guillermo Tell”, aquella canción de protesta cubana que escuchaba de niño, seguiría con “Sube a mi nube” y “Naturaleza”, los himnos de Nubeluz que terminaron marcando sus primeros años sobre un escenario, y encontraría en “Qué te pasa”, de Yuri, el retrato de una adolescencia donde la música empezaba a decir cosas que él todavía no sabía nombrar. Más adelante aparecería “Happiness”, de You're a Good Man, Charlie Brown, que forma parte de Mi vida en musicales y resume esa búsqueda constante por encontrar sentido en las pequeñas cosas. Después llegarían “Let the Sunshine In”, de Hair , un musical que, recuerda, utilizó la Guerra de Vietnam para hablar del sinsentido de cualquier conflicto; “Maybe This Time”, de Cabaret, la canción que asocia con la esperanza de que, alguna vez, las cosas finalmente salgan bien; y “Uptown”, de Hamilton. Con esta última hace una pausa. “Esa canción me parece mágica”, dice. “Como tenía que lidiar mucho con la muerte también, creo que esa es una de las canciones que estarían definitivamente”. Confiesa que no puede escucharla sin quebrarse. Llora porque, a veces, una canción consigue explicar aquello para lo que la vida todavía no encuentra palabras. ¿Qué es lo último que lo ha hecho feliz? Zunino piensa la respuesta un momento y va directo a Next to Normal, la obra en la que está embarcado actualmente. “Creo que es un regalo poder tener una obra de teatro en la cual mueva a la gente tanto”, dice, y explica que no todos los montajes logran eso: hay obras con mensaje, hay obras divertidas, pero solo algunas, menciona también a Cabaret como ejemplo, terminan siendo, en sus palabras, “esos regalos” que de verdad remueven al público. De momento, ha sido un año feliz, dice, también por descubrir capacidades nuevas en sí mismo.








