La minería ilegal en el Perú ha dejado de ser únicamente un problema ambiental y económico para convertirse en una crisis de seguridad marcada por asesinatos, mafias armadas y control territorial. La violencia vinculada al oro ilegal ya cobra más vidas peruanas que el conflicto entre Rusia y Ucrania, según las cifras registradas en el último año en zonas mineras del país.
Solo en los últimos doce meses, al menos 39 personas vinculadas a la actividad minera fueron asesinadas en distintos puntos del Perú. La cifra refleja el avance de organizaciones criminales que han convertido los socavones y campamentos en escenarios de guerra dominados por extorsiones, secuestros y ataques armados.
Uno de los principales focos de esta violencia es la provincia de Pataz, donde las mafias disputan el control de la extracción ilegal de oro y operan con creciente poder frente a la limitada presencia del Estado.
Especialistas advierten que la minería ilegal ya funciona como una economía criminal compleja, vinculada al lavado de activos, tráfico de armas y control territorial.
Minería ilegal convierte Pataz en zona de guerra
La violencia ligada a la minería ilegal se ha intensificado especialmente en Pataz, provincia aurífera ubicada en la región La Libertad.
Trabajadores mineros, empresarios y familias enteras viven bajo amenazas constantes debido a la presencia de bandas armadas que buscan controlar socavones y rutas vinculadas a la explotación ilegal del oro.
Uno de los hechos más graves ocurrió el 31 de diciembre de 2025 en el sector Bijus, cuando un ataque armado dentro de un socavón dejó tres muertos y siete desaparecidos.
Según reportes policiales, el ataque ocurrió tras el ingreso irregular de un grupo armado a una mina informal. Posteriormente, la Policía intervino la zona y detuvo a dos sospechosos.
Sin embargo, el episodio volvió a evidenciar el poder de las organizaciones criminales y la fragilidad del control estatal en territorios mineros.
Más peruanos muertos que en la guerra Rusia-Ucrania
La magnitud de la violencia ha generado preocupación porque las víctimas peruanas relacionadas con la minería ilegal ya superan a las registradas entre compatriotas afectados por la guerra entre Rusia y Ucrania.
Mientras el conflicto europeo golpea principalmente a ciudadanos extranjeros, en el Perú las mafias del oro están dejando muertos peruanos en campamentos, carreteras y centros de extracción clandestina.
Especialistas sostienen que esta situación refleja cómo el crimen organizado ha logrado consolidarse alrededor de la economía ilegal del oro.
Además de asesinatos, las organizaciones criminales están involucradas en secuestros, extorsiones, torturas y desapariciones en zonas donde el oro mueve millones de dólares.
El temor se ha convertido en parte de la vida cotidiana en varias comunidades vinculadas a la actividad minera informal.
Mafias del oro operan con redes criminales
El abogado ambientalista César Ipenza advirtió durante el evento ProEXPLO 2026 que las mafias vinculadas a la minería ilegal combinan extorsión, lavado de activos y control territorial.
Según explicó, estas organizaciones criminales ya cuentan con estructuras cada vez más sofisticadas y capacidad para infiltrar economías locales.
Los especialistas consideran que el auge del oro ilegal ha fortalecido redes criminales similares a las que operan en el narcotráfico.
En varias regiones del país se reportan disputas violentas entre bandas que buscan controlar zonas de extracción y corredores logísticos utilizados para transportar el mineral.
Además del impacto en seguridad, la minería ilegal genera contaminación ambiental, deforestación y destrucción de ecosistemas.
Estado enfrenta presión para recuperar el control
El crecimiento de la violencia minera ha incrementado la presión sobre el Gobierno y las fuerzas de seguridad para recuperar el control de las zonas afectadas.
En regiones como Madre de Dios, Arequipa y La Libertad, las autoridades han desplegado operativos contra organizaciones criminales vinculadas al oro ilegal.
No obstante, expertos sostienen que las acciones siguen siendo insuficientes frente al poder económico y logístico de estas mafias.
Analistas consideran que combatir la minería ilegal requiere una estrategia integral que combine inteligencia financiera, control territorial, formalización minera y desarrollo económico para las comunidades afectadas.
Mientras tanto, la violencia continúa creciendo en varias zonas del país, donde el oro ilegal se ha convertido en el motor de una de las mayores amenazas de seguridad interna en el Perú.