Hay sabores que llegan antes que el plato. Los anuncia un perfume de culantro, la promesa de una corteza crujiente, una salsa en la que reconocemos algo de nuestra historia. La nueva carta de Guargüero despierta esa memoria: el norte que cocina despacio, el Pacífico que alimenta y la herencia oriental que aprendimos a sentir nuestra. Cuatro novedades invitan a recorrer ese territorio con hambre y curiosidad.
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