Hay reuniones que nacen de la nostalgia y otras que responden a una conversación que nunca se dio. Gondwana y Quique Neira insisten en que la suya pertenece a la segunda. Nunca hubo una pelea que hiciera imposible el regreso. Lo que hubo fue una historia interrumpida demasiado pronto. Hoy, más de dos décadas después, vuelven a compartir escenario con un repertorio que sobrevivió al paso del tiempo y que, descubren con sorpresa, también encontró nuevos oyentes. La conversación gira en torno a ese reencuentro, pero termina hablando de la amplitud de la música, que muestra cómo una canción puede seguir creciendo incluso cuando quienes la hicieron tomaron caminos distintos.
¿Qué ha sido la pregunta que no les han hecho hasta ahora y que les habría gustado que les hicieran?
Quique Neira: Esa es la pregunta... ¿Si nos extrañamos? Yo creo que, en el fondo, sí. Eso también motiva un poco esta reunión. Yo dejé Gondwana en un momento en que estaba muy metido en una especie de vorágine y, al tomar mi propio camino, también nos perdimos la posibilidad de disfrutar juntos de lo que habíamos construido. No alcanzamos a vivir ese éxito como grupo.
Esta oportunidad, 23 años después, es un premio a haber tenido el coraje de sentarnos a conversar. Nunca imaginamos que tendría el impacto que está teniendo. Hoy podemos disfrutar juntos de algo que antes no vivimos.
I-Locks: Además, cuando nos separamos la gente pensó que habíamos terminado peleados, y nunca fue así. Incluso la conversación más intensa que tuvimos fue aquí, en Lima. Fueron decisiones de vida, nada más.
Siempre sentí que esta historia había quedado inconclusa. Mucha gente también lo sentía así. Como que todo se cortó en la mitad del camino. Por eso agradecemos que la vida nos encuentre sanos y con la oportunidad de retomarlo, además frente a una generación que nunca nos vio tocar juntos.
Interesante eso que mencionan de las nuevas generaciones. Yo los conocí por mis hermanos mayores, por ejemplo. ¿Qué sienten cuando descubren que ahora también hay jóvenes que los escuchan y quieren verlos juntos?
I-Locks: Es revitalizante. Hemos tocado frente a un público muy joven y conocen todas las canciones, las letras, identifican a todos. Ahí uno se da cuenta de que la música trascendió nuestra generación.
Lo más bonito será ver llegar a padres e hijos juntos al concierto. Que esa música haya pasado de una generación a otra es algo muy especial.
Quique Neira: Pasa porque la música viaja a través de los afectos. Un niño escucha la música de sus padres, la hace parte de su propio soundtrack y termina asociándola a su familia. Como artista, es un privilegio saber que eso ocurrió con nuestras canciones.
Igual el tiempo no pasa en vano. ¿Cómo fue ese primer ensayo después de tantos años? ¿Musicalmente sintieron que el tiempo había pasado o fue como si nunca hubieran dejado de tocar juntos?
Quique Neira: Fue instantáneo. Nos miramos, hicimos un par de ajustes y las mismas armonías nos conectaron de nuevo. Creo que ese ensayo terminó de convencernos. Todavía existía cierta duda, pero cuando empezamos a tocar sentimos: "No puedo creer que esto siga aquí". Después de tanto tiempo, esa conexión seguía intacta.
I-Locks: Sí, fue muy inmediato. Después vino el primer concierto y ahí apareció otra emoción. Ver a tanta gente reaccionando de esa manera te hace entender el impacto que tiene este reencuentro.
Más allá de la música, han pasado más de dos décadas. ¿Cómo sienten que han cambiado ustedes?
Quique Neira: Yo creo que las personas no cambian tanto. La esencia sigue siendo la misma. Lo que cambia es que aprendes a convivir mejor con lo bueno y con lo malo que tienes. Ahí está la madurez.
Uno puede ponerse más canoso, pero eso es accesorio. La botellita del perfume cambia; el perfume sigue siendo el mismo.
I-Locks: Claro. Uno evoluciona como persona, aprende más, mejora ciertas cosas, pero la esencia permanece.
Si tuvieran que escoger una canción del repertorio que describa este momento, ¿cuál sería?
(I-Locks señala el banner del concierto)
Quique Neira: Sentimiento Original. Aunque tenemos tantas canciones que armar el repertorio está siendo un problema, esa terminó convirtiéndose en parte del cancionero del reggae latino. En cualquier parte del mundo la reconocen apenas empieza. De alguna manera también representa lo que estamos viviendo.
¿Cómo encontraron el equilibrio entre respetar esas versiones que la gente recuerda y ofrecer un espectáculo fresco?
I-Locks: La gente quiere escuchar las canciones como las recuerda, pero también existe el deseo de incorporar todo lo que hemos aprendido durante estos años. Hay que encontrar ese equilibrio para que el show se sienta vivo.
Quique Neira: La música sigue viva. Uno siempre siente el impulso de agregar pequeños detalles, pero entendiendo que hay una esencia que debe mantenerse. Ahí está el desafío.
¿Qué les gustaría que la gente se lleve cuando termine el concierto?
I-Locks: Yo soy fanático de The Police y cuando vi su reunión sentí que estaba viendo pasar parte de mi vida. Me gustaría que al público le ocurriera algo parecido. Que quienes vivieron esa época sientan que pudieron cerrar un capítulo que quedó suspendido y que quienes nos descubren ahora vivan una experiencia propia. Sobre todo, que se vayan felices.
Las canciones también cambian con el tiempo. ¿Hay alguna que hoy les hable de una manera distinta?
Quique Neira: Casi todas. Los años les dan otro peso. Pero hay una que estoy disfrutando especialmente y es Smile Souling. Siempre me encantó y ahora volver a cantarla tiene un significado distinto.
I-Locks: A mí me pasa con "Sácate la cabeza". En la grabación original yo no participé. Siempre la escuchaba desde afuera. Ahora estoy dentro de esa historia y la vivo de otra manera.
Para terminar. Cuando acabe este concierto, ¿les gustaría que la gente sintiera que recuperó algo que no pudo vivir hace 23 años o que está presenciando el comienzo de algo nuevo?
Quique Neira: Me gustaría que saliera creyendo nuevamente en la música. Que sintiera que la música es mucho más que entretenimiento; que puede emocionarte, transportarte y conectar a las personas. Eso es lo que siempre hemos intentado transmitir con nuestras canciones y también lo que representa este reencuentro.