Antes de volver al estudio para dar forma a su próximo álbum, Fabián Zignago (23) hará una parada en uno de los escenarios más importantes del circuito nacional: el Festival Selvámonos. El cantautor peruano, que acaba de estrenar los sencillos Golpe y Pared, llega a Oxapampa en plena consolidación de su carrera tras el lanzamiento de Niño Bueno y su firma con Universal Music. El el desafío de reinventarse, su faceta como productor musical y la búsqueda de un sonido más enérgico para la siguiente etapa de su proyecto.
Has estado varios días dando entrevistas. Después de responder tantas preguntas, ¿hay alguna que no te hayan hecho y te hubiera gustado responder?
(Risas). Me gusta mucho cuando me preguntan sobre producción musical. Es un tema del que podría hablar horas.
Genial. Hablemos de eso. He leído entrevistas tuyas y me llamó la atención la seguridad con la que hablas de producción. ¿Cómo llegaste a ese nivel? Porque producir música implica mucho más que aprender un programa o mover los ecualizadores
Empecé con Logic cuando tenía 12 o 13 años. Al comienzo hacía demos y un día pensé: "¿Por qué no convertir uno de esos demos en una canción?". Esa terminó siendo A los 20. A partir de ahí me puse a estudiar todo lo que implica producir: compresión, ecualización, grabación de guitarras, paneos... Todo.
Consumía muchísimo contenido en YouTube. Mi algoritmo prácticamente se convirtió en producción musical. Mientras desayunaba veía cursos, tutoriales y entrevistas. Hay demasiada información en internet como para no aprovecharla. Después fue prueba y error. La gente empezó a confiar en mí para producir y hoy siento que también estoy construyendo una carrera como productor. En unos años quiero desarrollar todavía más esa faceta.
Vienes de lanzar nuevos videoclips, publicaste Niño Bueno y firmaste con Universal Music. ¿Qué cambió realmente desde que entraste al sello?
Ahora esto va en serio. Ya no hay vuelta atrás y no existe un plan B. Ha sido una experiencia increíble y estoy muy feliz con el equipo. Trabajar con Universal me da todavía más motivación para dedicarme a esto.
Todo se volvió mucho más estructurado. Cuando recién firmé entré sin entender del todo cómo funcionaba la industria. Con el tiempo fui conociendo mejor al equipo, entendiendo qué hace cada persona y construyendo relaciones de confianza. Hoy la comunicación es muy clara y eso hace que trabajar sea mucho más fácil.
¿Y qué fue lo que más te sorprendió de la industria musical?
Lo más difícil ha sido encontrar amistades genuinas. Siempre pensé que, como toda mi vida me sentí un poco la oveja negra por dedicarme a la música mientras mis amigos estudiaban medicina o Derecho, cuando conociera gente del mismo rubro sería mucho más fácil conectar.
Pero no necesariamente ocurre así. No porque haya conocido gente mala, sino porque construir relaciones verdaderas dentro de la industria toma tiempo.
Eso es algo que otros artistas también me han comentado.
Sí, es curioso. Uno puede llevarse bien con mucha gente, pero hacer amigos de verdad es otra cosa.
El título de tu EP, Niño Bueno, dialoga un poco con esa sensación de ser la "oveja negra". ¿Sientes que sigues siendo ese niño bueno?
Sí, en el fondo siempre voy a ser un niño bueno. Nunca voy a fingir ser alguien que no soy. Lo que sí ha cambiado es que ahora me siento más maduro. Ya no soy tan niño, pero tampoco voy a convertirme en un "niño malo". (Risas).
Ahora dices que todo va en serio. Si la música no hubiera funcionado, ¿qué habrías hecho?
Primero habría buscado un trabajo. Pero siempre me llamó muchísimo la atención el cine. Me habría gustado ser director o productor porque me encantan las cámaras y todo el proceso audiovisual. Creo que por eso disfruto tanto crear contenido para redes y participar en la parte creativa de mis videoclips.
¿Te involucras bastante en esa etapa?
Muchísimo. Casi siempre escribo la idea o propongo el concepto del videoclip. Durante el rodaje trato de respetar el trabajo del director, pero en toda la etapa previa sí me gusta involucrarme bastante.
"Golpe" tiene como protagonista a Gia Meier. ¿Cómo nació esa colaboración?
Fue completamente de último minuto. Rodrigo Dulanto, que dirigió el video, prácticamente sufrió conmigo porque yo estaba por irme de Lima y queríamos grabarlo antes de viajar. Buscábamos una actriz y no encontrábamos a nadie. De pronto me enteré de que Gia era mi vecina. Le escribí y le pregunté si quería participar. Aceptó enseguida.
Lo curioso es que ese mismo día había empezado en Zaca TV. Terminó de grabar ahí y luego se fue directamente al rodaje con nosotros. Estuvimos grabando prácticamente todo el día y la pasamos increíble.
Tu apellido inevitablemente remite a Gian Marco. ¿Alguna vez has sentido el peso de esa comparación?
La verdad, no tanto. Creo que hacemos cosas completamente distintas. Nunca he querido ser una copia de mi papá y tampoco siento que vaya por ese camino. Eso sí, él siempre me inculcó que, si quería dedicarme a la música, debía tomarlo en serio. No bastaba con tocar guitarra. Había que estudiar, prepararse y entender el oficio. Eso hice. Estudié, me formé, toqué en bares y fui creciendo paso a paso. Todo ese proceso ha sido muy importante para mí.
¿Qué es lo más difícil de esta etapa de tu carrera?
Reinventarme constantemente. Me pregunto todo el tiempo cómo mantener al oyente interesado y hacer que siga escuchando. Vivimos en una época dominada por los algoritmos y TikTok, donde muchas canciones se vuelven virales por un fragmento de quince segundos.
A veces ves conciertos de artistas que crecieron gracias a TikTok y el público canta solo esa parte. Cuando empieza el resto de la canción, se queda en silencio. Es una realidad curiosa y, al mismo tiempo, un reto para quienes queremos que la gente conecte con una obra completa.
Eso me hace pensar en Joe Keery. Logró hacerse conocido como actor y, al mismo tiempo, construir una carrera musical con Djo.
Sí, me encanta su proyecto. Es un bandón. Me parece increíble que haya logrado destacar en las dos cosas. Lo admiro mucho.
¿A ti también te gustaría actuar?
¿Por qué no? Pero lo haría con mucho respeto. Tendría que estudiar porque sé que actuar es difícil. Ya me ha tocado hacerlo un poco en algunos videoclips y descubrí que no es nada sencillo. Hay mucha gente alrededor, cámaras, luces... No lo descarto, pero me gustaría prepararme bien.
Musicalmente, ¿qué inquietudes tienes ahora?
Quiero explorar otros géneros. Hasta ahora la gente me ha visto muy ligado al pop y a la guitarra, pero me gustaría acercarme un poco más a sonidos latinos. Incluso un merengue me parecería divertido.
Últimamente me he dado cuenta de que estoy escuchando mucha música distinta a la que hago. Tal vez sea una señal de que es momento de moverme un poco hacia otro lado. Me gusta mucho cuando un artista cambia entre un disco y otro sin perder su esencia.
¿Quiénes son esos artistas que logran reinventarse sin dejar de sonar a ellos mismos?
The 1975 es un gran ejemplo. Cada disco es distinto y, aun así, siempre sabes que son ellos. También Juanes. Su último álbum me parece extraordinario. Es un músico que nunca deja de evolucionar y, además, toca la guitarra increíble.
¿Qué estás escuchando últimamente?
Mucho a Yorghaki. También a Zulia, que es un artista venezolano que me gusta muchísimo y siempre recomiendo. Hoy, mientras manejaba, venía escuchando a Yamil. Y también escucho bastante a Robi.
La música venezolana me inspira mucho. En Miami gran parte de mi círculo cercano era venezolano, así que terminé desarrollando un cariño muy especial por su cultura y por los artistas que están saliendo de ahí.
Mencionabas que algún día incluso te gustaría formar un dúo.
Sí, no lo descartaría. Esta carrera tiene momentos muy solitarios. Pasas mucho tiempo viajando, en aeropuertos, en aviones. Tener a alguien con quien compartir todo eso también puede ser bonito, además del intercambio creativo que se genera.
Viviste gran parte de tu vida en Miami después de dejar Perú siendo niño. ¿Cómo conviven esas dos identidades?
Es curioso porque termino adaptando mi forma de hablar según con quién esté. Si paso mucho tiempo con mexicanos, se me pega el mexicano. Si estoy con colombianos, también adopto algunas expresiones. Cuando era adolescente eso me generó una pequeña crisis de identidad.
Hoy ya no. Es parte de quién soy. Además, fuera del Perú no he convivido con tantos peruanos, así que inevitablemente el acento cambia un poco.
Pero el vínculo con el Perú sigue siendo muy fuerte.
Siempre. Perú va a ser mi primera casa. Ese vínculo nunca lo quiero perder.
Ahora vuelves para presentarte en Selvámonos. ¿Qué significa ese concierto para ti?
Me hace muchísima ilusión. Cuando llegó la invitación me puse muy feliz porque Selvámonos es un festival emblemático. Además, nunca he estado en Oxapampa, así que tengo muchas ganas de conocer el lugar.
Nos vamos muy temprano en bus, nos quedamos todo el fin de semana y, además del concierto, quiero aprovechar para recorrer un poco y ver a otras bandas. Me emociona mucho vivir esa experiencia.
Después de Selvámonos vuelves al estudio. ¿En qué momento está el nuevo disco?
Ya tenemos planificados algunos lanzamientos hasta septiembre. Después de eso toca seguir escribiendo. No me gusta encasillarme cuando compongo. Para hacer un disco de doce canciones probablemente tengas que escribir treinta. Luego viene el proceso de elegir cuáles realmente representan lo que quieres decir. En este momento estoy justamente en esa etapa.
¿Habrá colaboraciones?
Sí, las habrá. (Risas). Pero todavía no puedo contar con quién.
¿Y qué diferencias encontraremos respecto a Niño Bueno?
Quiero un disco con mucha más energía. Niño Bueno era bastante introspectivo, con muchas baladas y canciones para escuchar con calma. Ahora quiero que la gente vaya al concierto y salga pensando: "Qué buen show". Canciones como Golpe o Pared apuntan hacia ese lugar. Quiero encontrar un equilibrio entre esa nueva energía y la esencia que tenía el EP.
Para terminar, siempre hago la misma pregunta. Si tú tuvieras que ponerle un título a esta entrevista, ¿cuál sería?
(Ríe). Qué difícil... Creo que algo como En confianza con Fabián. O simplemente Relajo con Fabián. Me gusta porque siento que eso fue esta conversación.