La inseguridad volvió a golpear Lima la tarde del lunes 25 de mayo. Una granada de guerra y un mensaje extorsivo fueron abandonados en los exteriores del penal Miguel Castro Castro, en San Juan de Lurigancho (SJL), provocando una rápida intervención policial y el despliegue de agentes de la UDEX. El mensaje estaba dirigido a un interno acusado de ataques contra empresas de transporte público.
Hallan granada frente al penal Castro Castro
El explosivo fue encontrado en la avenida Los Sauces, a pocos metros del ingreso principal del penal Castro Castro.
Junto al artefacto, desconocidos dejaron una carta firmada presuntamente por la organización criminal “La Federación”, banda vinculada a delitos de extorsión, sicariato y robo agravado en Lima y Callao.
El hallazgo generó alarma entre vecinos y trabajadores de la zona debido al riesgo que representaba el explosivo en plena vía pública.
UDEX desactiva explosivo en SJL
Tras la alerta, especialistas de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) llegaron al lugar y lograron neutralizar la granada sin que se registraran heridos.
La Policía cercó parte de la zona mientras se realizaban las diligencias y el recojo de evidencias.
Las autoridades investigan quiénes dejaron el explosivo y cuál sería el objetivo de las amenazas dirigidas al interno recluido en el penal.
INPE refuerza seguridad dentro del penal
El presidente del INPE, Raúl Inga Garay, informó que se activaron protocolos de seguridad dentro del establecimiento penitenciario.
Como medida preventiva, el interno mencionado en la amenaza fue aislado mientras continúan las investigaciones.
Además, agentes penitenciarios revisaron su celda y otros ambientes para descartar la presencia de objetos prohibidos o posibles vínculos con redes criminales externas.
Penal Castro Castro ya sufrió ataques similares
No es la primera vez que el penal Castro Castro aparece vinculado a este tipo de amenazas. Durante 2025 ya se reportaron ataques similares con explosivos relacionados con organizaciones criminales y disputas internas.
El nuevo incidente vuelve a poner en debate el avance de las mafias dedicadas a la extorsión y la capacidad de estas bandas para operar incluso desde los centros penitenciarios del país.