El Ministerio de Salud dispuso el fortalecimiento inmediato de las acciones de prevención y evaluación en los establecimientos de salud a nivel nacional, tras declarar la Alerta Amarilla mediante la Resolución Ministerial N.º 063-2026/MINSA. La decisión busca garantizar una respuesta oportuna ante inundaciones y otros eventos derivados de las intensas precipitaciones que afectan diversas regiones del país.
La declaratoria se sustenta en un informe técnico elaborado por la Dirección General de Gestión del Riesgo de Desastres y Defensa Nacional en Salud, que advierte la necesidad de elevar el nivel de preparación del sistema sanitario frente a escenarios de emergencia.
Activación de protocolos y refuerzo logístico
Con la Alerta Amarilla, los hospitales, institutos, centros y puestos de salud quedan facultados para activar de inmediato sus protocolos de preparación. Entre las principales acciones se encuentran el fortalecimiento de la capacidad operativa, la reorganización de turnos del personal asistencial y administrativo, así como la verificación de los stocks de insumos médicos críticos.
Asimismo, la resolución establece la puesta en marcha de planes de auxilio rápido, con el objetivo de asegurar la continuidad de los servicios de salud incluso en contextos de alta demanda o afectación de infraestructura por fenómenos naturales.
Supervisión técnica a nivel nacional
Como parte de la estrategia preventiva, el Minsa, en coordinación con la Digerd, viene realizando recorridos a nivel nacional para evaluar in situ el nivel de preparación de los establecimientos de salud. Estas acciones buscan anticiparse a posibles contingencias y asegurar que los recursos humanos y logísticos estén organizados de manera eficiente.
Según informó el sector, el trabajo técnico prioriza las zonas más vulnerables a inundaciones y deslizamientos, donde el impacto de las lluvias podría comprometer el acceso oportuno a la atención médica.
Trabajo articulado con gobiernos regionales
La implementación de la Alerta Amarilla es monitoreada de forma permanente por la Digerd en estrecha coordinación con las Direcciones Regionales de Salud, las Gerencias Regionales de Salud (Geresas) y las Direcciones de Redes Integradas de Salud (Diris).
Estos organismos supervisan que cada establecimiento cumpla con los estándares de seguridad, preparación y operatividad exigidos, verificando tanto la infraestructura como la disponibilidad de personal y equipamiento médico esencial.
Prevención como eje de la respuesta sanitaria
Desde el Ministerio de Salud se subrayó que la declaratoria de Alerta Amarilla no solo responde a la coyuntura climática actual, sino que forma parte de una política de prevención y gestión del riesgo orientada a reducir el impacto de los desastres naturales en la salud pública.
“La prioridad es estar un paso adelante, garantizando que los servicios de salud no se interrumpan y que la población reciba una atención oportuna y eficiente”, señalaron fuentes del sector.
Compromiso con la protección de la población
Con esta medida, el Minsa reafirma su compromiso de salvaguardar el bienestar de la ciudadanía, especialmente en las regiones más expuestas a fenómenos naturales. La Alerta Amarilla permitirá mantener en vigilancia permanente al sistema de salud y responder con mayor rapidez ante cualquier emergencia.
Las autoridades recordaron que la preparación anticipada y la coordinación interinstitucional son claves para minimizar riesgos y proteger la vida y la salud de los peruanos durante la temporada de lluvias.