Quemaduras: la tecnología y el seguimiento que pueden cambiar la recuperación

Una lesión por agua caliente puede revelar su verdadera profundidad días después del accidente. La evaluación médica oportuna, el control de la cicatrización y las nuevas tecnologías complementarias son claves para orientar el tratamiento y reducir el riesgo de secuelas.

por Jesus Maza
Quemaduras

Un descuido en la cocina puede cambiarlo todo en segundos. El agua hirviendo de una olla alcanza el brazo de un niño o la mano de un adulto y, tras el susto inicial, surge una pregunta decisiva: ¿basta con cuidar la lesión en casa o es necesario acudir a un especialista?

La respuesta depende de la profundidad, la extensión y la ubicación de la quemadura. Una lesión que al principio parece leve puede comprometer capas más profundas de la piel, por lo que la evaluación inicial no siempre es suficiente para determinar su evolución.

En el Perú, el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja ha reportado que alrededor del 70 % de los niños con quemaduras que atiende presentan lesiones causadas por líquidos calientes. La cifra pone en perspectiva la importancia de la prevención y de saber cómo actuar ante estos accidentes.

Primeros auxilios: qué hacer ante una quemadura

Antes de recurrir a cualquier tratamiento especializado, los primeros minutos son fundamentales. Las recomendaciones internacionales indican enfriar la zona afectada con agua corriente fresca durante aproximadamente 20 minutos, de ser posible dentro de las tres primeras horas posteriores al accidente. Después, la lesión debe protegerse con un material limpio que no se adhiera a la piel.

No se recomienda aplicar hielo, pasta dental, aceites ni otros remedios caseros. Tampoco deben reventarse las ampollas, pues estas pueden aumentar el riesgo de infección. Si la quemadura es extensa, profunda o afecta zonas sensibles, es necesario buscar atención médica urgente.

Las quemaduras no tienen todas la misma gravedad. Las de primer grado comprometen la capa externa de la piel y suelen producir enrojecimiento y dolor. Las de segundo grado afectan también la dermis y pueden ser superficiales o profundas. En el primer caso, suelen aparecer ampollas y una superficie rosada y húmeda; en el segundo, la piel puede adquirir una apariencia pálida o irregular y la recuperación puede prolongarse.

Las quemaduras de espesor total, conocidas habitualmente como de tercer grado, destruyen todas las capas de la piel y requieren atención especializada. Según sus características, pueden necesitar procedimientos quirúrgicos y otras intervenciones para favorecer la recuperación.

¿Por qué una quemadura debe evaluarse más de una vez?

La profundidad de una lesión no siempre puede determinarse con precisión durante las primeras horas. Un estudio de la Universidad de Gante publicado en la revista Burns, citado en la información médica de referencia, encontró diferencias en la precisión de la evaluación clínica de quemaduras de profundidad intermedia: el diagnóstico acertó en el 41 % de los casos el día del accidente y en el 71 % al quinto día.

Por eso, el seguimiento durante la primera semana puede ayudar a identificar cambios en el tejido y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. La evolución también depende de la edad, la zona afectada, la extensión de la lesión y las condiciones de salud de cada paciente.

En los niños, la piel es más delgada y una quemadura por líquidos calientes puede comprometer áreas con diferentes grados de profundidad. En los adultos, la edad y las enfermedades preexistentes también pueden influir en la recuperación.

El tiempo que tarda una herida en cerrar es otro indicador importante. Las lesiones que cicatrizan lentamente presentan un mayor riesgo de desarrollar cicatrices elevadas y otras alteraciones. Por ello, controlar la evolución no es un trámite posterior a la curación, sino parte del tratamiento.

Tecnología regenerativa: un complemento del tratamiento

Los avances tecnológicos han ampliado las herramientas disponibles para evaluar y tratar determinadas heridas. Sin embargo, su utilización debe responder a las características de cada lesión y no reemplaza los cuidados convencionales ni la atención hospitalaria cuando esta resulta necesaria.

En Lima, Skin Medical ofrece evaluación y tratamiento de quemaduras seleccionadas, así como atención de heridas con dificultades de cicatrización y secuelas posteriores. El centro incorpora tecnologías complementarias, entre ellas RegenerisPlasmaLaser, dentro de protocolos individualizados que consideran el estado del tejido y la etapa de recuperación.

De acuerdo con la información difundida por la institución, el abordaje puede incluir limpieza especializada, selección de coberturas, evaluación de la lesión y seguimiento de la cicatrización. La indicación de cada procedimiento depende de la valoración clínica.

La tecnología también puede formar parte de la atención de las secuelas una vez que la herida ha cerrado. En esa etapa, la evaluación busca identificar cambios en el grosor, la textura, la pigmentación y la flexibilidad de la piel, con el objetivo de determinar qué alternativas de tratamiento son pertinentes para cada caso.

El centro se encuentra en Magdalena del Mar y está dirigido por el doctor Enrique Chau Ramos, cirujano plástico reconstructivo. Su propuesta de atención contempla la evaluación individual, el registro fotográfico y el control de la evolución. Como ocurre con cualquier intervención, los resultados pueden variar según la profundidad de la quemadura, las características del paciente y la respuesta del tejido.

Señales de alarma: cuándo acudir a emergencias

No todas las quemaduras pueden tratarse de manera ambulatoria. Es importante buscar atención de emergencia cuando la lesión:

  • Afecta la cara, las manos, los pies, los genitales o una articulación importante.
  • Es extensa, profunda o rodea por completo una extremidad o el tórax.
  • Presenta una apariencia blanca, oscura o acartonada, o muestra poco dolor pese a su gravedad.
  • Fue causada por electricidad o sustancias químicas.
  • Está acompañada de dificultad respiratoria o sospecha de inhalación de humo.

En los niños, toda quemadura debe valorarse con especial cuidado. También es necesario consultar si el dolor aumenta, el enrojecimiento se extiende, aparece secreción o la herida no muestra una evolución favorable.

El doctor Enrique Chau Ramos recomienda no postergar la evaluación cuando existe una lesión de este tipo. “Una quemadura no se evalúa una sola vez. Lo que vemos el primer día puede cambiar durante la primera semana, y por eso el seguimiento es parte del tratamiento, no un paso posterior”, señala.

La atención temprana permite determinar la gravedad de la lesión y establecer el manejo más adecuado. La tecnología puede aportar herramientas complementarias, pero la evaluación médica y el seguimiento siguen siendo fundamentales para orientar la recuperación y reducir el riesgo de secuelas.

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