Karen Hoyos, reconocida coach de celebridades, llegó a Lima para participar en “Mujeres con Éxito 2025”, uno de los eventos internacionales de empoderamiento femenino más relevantes del año. Con una historia marcada por la superación –tras ser testigo de violencia doméstica en su infancia y sobrevivir a una experiencia límite–, compartió ante 500 mujeres un mensaje claro: el éxito auténtico es transformar vidas. "El éxito no es solo alcanzar metas, es ayudar a otros usando tus talentos", sostuvo. Hoyos habló sobre sanar la relación con la prosperidad y derribar creencias limitantes que frenan a las mujeres. Para ella, el liderazgo no solo depende de la mente, sino de la fe y la esencia espiritual. Con tres empresas y más de 60 000 personas impactadas, su paso por Lima dejó un llamado: vivir el propósito en abundancia es posible, sin sacrificios y en equilibrio.
El Londres de nieblas y vitrales góticos es un escenario ya conocido y acaso explorado por Genaro Rivas. La fila que rodeaba la manzana de The Swiss Church, en Covent Garden no era un simple capricho urbano: era la prueba tangible de que su narrativa textil había alcanzado un nuevo nivel. Allí, más de 130 personas esperaban presenciar Alchemy of Ashes, su cuarta colección oficial en el London Fashion Week, una pasarela donde no solo desfiló moda, sino símbolos, códigos y visiones.
La colección, compuesta por 26 looks, es un homenaje a la alquimia y a las antiguas leyendas de la brujería. Vestidos bordados a mano con cabellos humanos, sedas estampadas con imágenes del siglo XVI y ternos en alpaca conviven con elementos rituales como hojas de laurel y canela. Las chompas tejidas con motivos diseñados por él mismo tejieron una narrativa de fuerza y misterio. “Quería encontrar la belleza en lo oscuro, resignificar la figura de la bruja y transformarla en fuerza y elegancia”, confiesa Genaro.
La chispa creativa surgió tras redescubrir The Witch (2015), la película de Robert Eggers, cuyo suspenso psicológico y ambigüedad narrativa llevaron a Rivas a explorar la representación histórica de la brujería. “Me sumergí en libros, documentales y pinturas del siglo XVI. Quería entender cómo la historia ha pintado a la bruja y darle una nueva voz”, explica Rivas.



Cada detalle fue concebido para dialogar con la música, compuesta por el productor inglés Kai Brophy. “Le envié carpetas con referencias e indicaciones sobre la vibra que quería. La música no solo acompaña, guía el paso y define la actitud”, explica Genaro. La puesta en escena se completó con peinados diseñados por Richard Phillipart y el maquillaje a cargo de Joanna Mitakidou, quienes llevaron la estética de ocultismo y poder hasta el último trazo.
El proceso fue una alquimia real. La pieza final, el Ashes Dress, encapsula retazos de toda la colección en resina, un símbolo de memoria y reconstrucción. Otro momento cumbre fue el vestido inspirado en el grabado de Albrecht Dürer, Witch Riding Backwards on a Goat, bordado a mano durante meses. “Estos son los pequeños manifiestos de la colección”, afirma.



Las cuatro presentaciones oficiales en el London Fashion Week lo han consolidado como un nombre latinoamericano en la moda mundial, aunque el respaldo institucional desde Perú siga siendo una deuda pendiente. “Nuestro país debe dejar de ser solo productor de materia prima y convertirse en generador de propuestas globales”, sostiene. Lo que viene apunta alto, pero prefiere mantener la reserva por ahora. Y aunque la ovación llegue desde Londres, su mirada siempre regresa a Perú, donde el verdadero desafío espera: transformar la moda en una industria de visión, impacto y futuro. De eso escucharemos más y muy pronto.
Michelle Soifer celebra una nueva etapa musical con Solterita y sin apuro, un tema cargado de alegría, empoderamiento y sabor peruano. La canción, con un ritmo de cumbia pegajosa y moderna, busca convertirse en el himno de quienes disfrutan su soltería sin presiones. “Quiero que la gente la escuche, la baile y se sienta feliz de estar bien consigo misma”, señaló la cantante, quien reafirma así su versatilidad y conexión con el público. Su lanzamiento llega mientras la artista recuerda los inicios de su carrera televisiva. En entrevista reciente, Michelle contó que su ingreso al popular programa televisivo Combate fue inesperado, con un contrato que le ofreció cinco mil dólares mensuales, algo que –según confesó– nunca imaginó. Aunque su salida del reality ocurrió tras un incidente con Miguel Arce, Soifer asegura que cada experiencia la ha fortalecido. Ahora, con Solterita y sin apuro, retoma el protagonismo en la música y sigue conquistando escenarios.
Los reality shows más populares de los últimos años como Combate y Esto es Guerra han sido blanco de numerosas críticas e incluso se les ha llegado a responsabilizar por el supuesto deterioro de la televisión nacional y acaso nuestra sociedad. Llamados por mucho tiempo televisión basura, de vez en cuando sus participantes son protagonistas de titulares escandalosos, algunos gracias a la sobreexposición mediática y otros por la persecución de la prensa rosa. Es en este contexto frenético donde surge No te mueras por mí.
La cinta, dirigida por Daniel Rehder, retrata la complejidad de las relaciones modernas en un entorno saturado de exposición mediática y juicios veloces. La historia sigue a Cristóbal (Juan Carlos Rey de Castro), un ejecutivo financiero que encuentra en Emma (Ximena Palomino), estrella de un reality llamado El Coliseo, un vínculo inesperado. Desde ese cruce de miradas, ambos personajes se enfrentan a un torbellino emocional que los envuelve y cautiva.

Cristóbal es ajeno al mundo de las cámaras, pero su relación con Emma lo arrastra a la vorágine mediática. "Él no tiene problemas con que ella esté en ese ambiente, siempre que la relación quede protegida de la exposición pública", comenta Rey de Castro. Pero esa frontera se desdibuja rápidamente. Emma, por su parte, es mucho más que una figura de pantalla; su deseo de ser actriz y romper con el estigma de “chica reality” la lleva a cuestionar su lugar en ese universo. "Estudié varios casos de personajes de la farándula que enfrentaron situaciones difíciles, muchas veces manipuladas o amplificadas por la producción y el público. Fue un reto dar vida a ese lado humano que casi nadie ve", confiesa Palomino.

El guion, escrito por el propio Rehder, no evita mostrar las grietas y contradicciones en la vida de personas sometidas al ojo público. A través de situaciones cotidianas y momentos de tensión, la cinta explora cómo las decisiones, por más pequeñas que parezcan, pueden derivar en consecuencias irreversibles. Rey de Castro señala: "Cada acción tiene su peso; cualquier movimiento puede llevar una relación al desastre o a la plenitud".
La película no solo es un relato de amor, sino un espejo de la era digital. La magnitud del odio en redes sociales, la velocidad con la que una mentira puede convertirse en verdad y el poder desproporcionado de la opinión pública se convierten en temas centrales. "Las redes son un arma de doble filo. Un comentario negativo, por mínimo que sea, puede afectar profundamente a una persona, sin importar cuán fuerte parezca", afirma Palomino. La actriz también resalta la vulnerabilidad de las figuras públicas: "Muchos creen que los personajes de realities tienen vidas fáciles, pero pocos comprenden el desgaste físico y emocional que implica. La presión constante y el juicio incesante son parte de su día a día".

A lo largo de la historia, Emma enfrenta un dilema: permanecer en su zona de confort o arriesgarse a cumplir su sueño de ser actriz. "Salir de ese molde es difícil; implica enfrentarse a nuevos prejuicios y demostrar que uno es más que una etiqueta", dice Palomino. Esta lucha por trascender se convierte en uno de los hilos más potentes de la trama.
El elenco, compuesto por figuras destacadas como Mónica Sánchez, Anahí de Cárdenas, Ebelin Ortiz, Denisse Dibós, Adolfo Aguilar y Luana Barron (quien debuta en la pantalla grande), refuerza el atractivo de una producción que busca cautivar tanto en forma como en contenido. "Tuvimos la oportunidad de ver la película antes de empezar la promoción, y quedamos felices con el resultado. Es una cinta de alta calidad, hecha con mucho corazón", comparte Rey de Castro.
El título No te mueras por mí tiene varias lecturas. "Todos hemos dicho ‘me muero por ti’ sin pensar en lo que implica. Esta película invita a reflexionar sobre esa entrega desmedida y sobre los límites que deberían existir en cualquier relación", explica Rey de Castro. La historia también revela cómo, en la vida real, las relaciones pueden ser afectadas por factores externos, especialmente cuando todo es objeto de escrutinio y viralización.
La cinta invita al espectador a ser consciente del impacto de sus palabras y acciones. "Nadie te enseña a manejar la fama ni la exposición constante. Cada comentario tiene peso, y no todos tienen las herramientas emocionales para enfrentarlo", dice Palomino. La actriz recalca la importancia del autoconcepto: "Lo más importante es la opinión que tenemos de nosotros mismos. Si le damos demasiado poder a la opinión ajena, terminamos perdiendo nuestra paz".
No te mueras por mí no busca dictar moralejas. Cada espectador encontrará un mensaje propio, según sus vivencias y sensibilidades. Algunos verán una advertencia sobre el peligro de las relaciones tóxicas; otros, un recordatorio de que el amor también es vulnerabilidad y riesgo. "Es una historia que emociona, que invita a refle-xionar y que nos recuerda que
cada decisión cuenta", concluye Palomino. No te mueras por mí promete ser una de las películas nacionales más comentadas del año. Desde el 3 de abril, el público tendrá la oportunidad de sumergirse en esta historia intensa y profundamente humana. ¿Será que a través de la ficción podremos empatizar de alguna manera con los personajes mediáticos más criticados? Puede que después de todo, nos hayamos precipitado injustamente en juzgar.
Un apagón puso al descubierto lo vulnerable que es el sistema eléctrico de Chile, que está en manos de privados. Y esa falla muestra que es urgente hacer inversiones multimillonarias para abastecer en los próximos años de electricidad a ocho millones de personas y a la industria minera, maderera, agrícola y pesquera, que son clave en la generación de riqueza.
“Las necesidades de inversión son de USD 106 mil 431 millones desde 2024 hasta 2050”, revela el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Si la quinta economía más grande de América Latina no quiere sumarse a ser más verde ni a reducir la huella de carbón, pues solo le basta con invertir 61 mil 957 millones de dólares en generación, transmisión y distribución.
El 25 de febrero último, un apagón masivo en Chile dejó a cuatro millones de hogares sin luz, así como se suspendió el Festival de Viña. Y para evitar cualquier problema en las calles hubo un despliegue militar, algo así como un toque de queda.
La interrupción del suministro eléctrico se produjo por una desconexión del sistema de transmisión de 500 kV en el Norte Chico, informó el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN).
En Chile hay más de 130 empresas en el sector de generación eléctrica, todas ellas privadas. Cuatro poseen más del 60 por ciento de la capacidad total instalada: Enel, AES, Colbún y Engie.
La totalidad del negocio de transmisión es privado. Si bien el sector está compuesto por más de 40 agentes, solo cinco empresas, Transelec, CGE, Engie, Interchile y Colbún poseen el 55 por ciento de los activos de transmisión en extensión de línea.
Las acciones de Engie han aumentado más de 20 por ciento en la bolsa de valores de Nueva York en los últimos tres meses, según ActivTrader, la plataforma de trading de ActivTrades.
Al cierre del 24 de marzo de 2025, los títulos de la empresa eléctrica con operaciones en Chile cotizaban en 3.38 dólares, cuando a inicios del año era de 2.83 dólares.
El sistema eléctrico alcanza prácticamente a la totalidad de la población, de 19.6 millones de habitantes, y el consumo de electricidad fue igual a 4.245 kWh per cápita, según CAF.
El sistema eléctrico existente en Chile a finales de 2023 presentaba una capacidad instalada total de 33.339 megavatios (MW) y estaba compuesto por un parque de generación de diferentes fuentes.
El 26 % de la electricidad es generada por paneles solares, que están instalados en la región norte de Chile, y tiene una participación muy importante en el encendido de la industria y viviendas.
Las centrales hidroeléctricas producen 22.8 % de la luz en Chile. Mientras que las térmicas y eólica generan 16.2 %, el diésel crea 11.6 por ciento, el carbón hace 7.6 por ciento y la biomasa con 1.5 por ciento.
Desde 2017, los dos principales subsistemas de Chile, el Sistema Interconectado Central (SIC) y el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) están unidos en un único sistema nacional.
Una interconexión eléctrica de 600 MW, a través de líneas de 330 kV, permite la importación de electricidad producida en Argentina hacia el norte de Chile, para suministrar a las empresas mineras.
Además, Chile es parte del acuerdo para la creación del Sistema de Interconexión Eléctrica Andina (SINEA), que está estudiando, entre otras posibilidades, interconexiones con Perú, Bolivia y hasta Argentina.
Ninguna de las películas candidatas a los premios Oscar de este año, por ejemplo, ha logrado un impacto tan grande como Adolescencia, la nueva miniserie británica de Netflix. En dos semanas se ha colocado en primera posición en el ránking del Top 10 de la plataforma, siendo así, lo más visto en los 190 países en los que esta se distribuye y logrando unanimidad en la crítica, la cual ha llegado a calificarla como “La perfección total” (The Times) o “Lo más cercano a la perfección televisiva en décadas” (The Guardian), entre otras cosas.
Y es que estamos frente a una obra de arte, tanto en la forma como en el fondo. La forma del plano secuencia, de la que tanto se ha hablado, nos involucra totalmente en el drama de la familia interpretada magistralmente por todo el elenco, destacando, por supuesto a Stephen Graham y el debutante Owen Cooper. Y el fondo, pues simplemente nos cachetea, nos remueve todo y nos deja con mil preguntas por responder: ¿qué hay en la cabeza de nuestros hijos? ¿Entendemos sus maneras de comunicarse con el mundo? ¿Sabemos qué infiernos viven?
Desde que salió la serie se debe haber hablado más del tema de la violencia entre menores de edad, que en los muchos años que esta existe. De hecho, Stephen Graham, también co-creador de la serie, ha comentado en una entrevista que eso era lo que buscaban, después de escuchar varias noticias sobre niños que cometían actos violentos. “Hubo un incidente en el que un chico apuñaló a una chica hasta la muerte, me impactó, luego volvió a ocurrir, volvió a ocurrir y volvió a ocurrir y pensé: ‘¿Cómo hemos llegado a esto?”, ha dicho (Según la Oficina de Estadísticas Nacionales británica, los ataques con arma blanca casi se han duplicado en la última década, y un 17.3 % de los agresores son jóvenes entre 10 y 17 años).
Y claro, ver el caso en una ficción como esta, centrada en un chico de 13 años acusado del asesinato de una adolescente británica y lo difícil que resulta entender ¿qué pasó? nos impacta, nos sobrecoge y hasta nos lleva a confrontarnos con nosotros mismos en nuestro papel de padres; pero cuando vemos una noticia de casos como ese en los informativos, pasamos de largo, cambiamos de canal y, lo más probable, es que si nos encontramos con otro crimen, optamos por apagar el televisor.
Por eso, lo mejor de Adolescencia es que logra sacudir a gente de todo el mundo con este tema y mostrar que una tragedia así, le puede pasar a cualquiera, ya que la trama gira alrededor de una familia que, mirada desde afuera, parece no tener mayores problemas. El padre es trabajador y respetuoso en casa, la madre está siempre pendiente del hogar y los dos hijos (mujer y hombre), son bastante buenos en el colegio. Sin embargo, su mundo se desmorona cuando Jamie, el hijo de 13 años, es arrestado por el asesinato de una compañera de su escuela.
“Podríamos haber hecho un drama sobre pandillas y crímenes con armas blancas, o sobre un niño cuya madre es alcohólica o cuyo padre es un maltratador violento. En cambio, queríamos que el público viera a esta familia común y corriente y pensara: ‘¡Dios mío! ¡Esto podría estar pasándonos a nosotros!’.”, explica Graham.
Cuatro intensos capítulos que pueden parecer asfixiantes e incómodos, pero que hacen que nos cuestionemos si estamos al tanto de lo que los factores exógenos pueden afectar a nuestros hijos ¿Sabemos a qué presiones se enfrentan por parte de sus compañeros, de internet y de las redes sociales? Quizás no los conozcamos tanto como pensamos.
Por: Ricardo González Vigil
Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau (Lima, 1966) quedó como finalista de la Bienal de 2019 del premio de novela Mario Vargas Llosa. Debió ganar ese prestigioso certamen internacional, porque superaba en méritos literarios a las otras obras seleccionadas. Significaba la maduración de un autor en todo el sentido de la palabra, con un universo creador intransferible, hondo y perturbador, con personajes y temas obsesivos, en erupción recurrente y proliferante de novela en novela, inaugurado consistentemente con El anticuario (2010) y desplegado magistralmente en la narración extensa y totalizante que es Vivir abajo.
Y ahora Faverón Patriau nos asombra con una tercera entrega de envergadura: Minimosca (Peisa, 691 pp). Estamos ante un universo creador que se yergue como la cumbre de la narrativa de horror (tanática) de la literatura peruana. A nivel hispanoamericano, se suma a los mayores cultores de lo abominable y lo monstruoso, patológicamente tanáticos: los chilenos José Donoso y Roberto Bolaño (el de 2066), el argentino Ernesto Sábato (ejemplo de tres novelas conectadas entre sí, como círculos concéntricos) y el mexicano Juan Rulfo, autores que van más allá de los géneros narrativos al uso, el gótico y el thriller.
Víctimas atormentadas del lado oscuro de la existencia, de “lo ciego y lo fatal” (poema “Líneas” de César Vallejo), poseen una afinidad central con voces supremas de la tradición literaria: los trágicos griegos, el Infierno de Dante, las tragedias de Shakespeare y, más cercanos a su desazón contemporánea, Dostoievski, Melville y Kafka.
De hecho, en Minimosca se menciona varias veces a Melville; resaltemos cómo sostiene que la desolación nihilista de su genial personaje Bartleby es “la historia de la humanidad” (p. 309). Actúan como personajes referencias mayúsculas (Marcel Duchamp, Allen Ginsberg, Martin Adán, Juan Rulfo y Jaime Sáenz, entre las más destacables), y se otorga relieve a Thomas Browne (las siete partes de Minimosca enarbolan la misma cita de Browne como epígrafe, varios personajes lo leen con unción y uno de ellos es denominado Sir Thomas Browne), ese escritor obsesionado con la omnipresencia de la muerte al que elogió Borges (prolijo represor y sublimador de los impulsos tanáticos, al que estudia fervorosamente el extraordinario crítico literario que también es Faverón Patriau) como “el mayor prosista de la lengua inglesa” (destemplada provocación de Borges, ya que ese cetro le corresponde, sin duda, a Joyce). No obstante, la más poderosa conexión es con el citado Vallejo.
Veamos: ante el imperio del dolor y de la muerte, Vallejo esgrime el disparate dadaísta y el discurrir dislocado de la demencia: Trilce XIV: “Absurdo / Demencia”; LXXII: ante el sufrimiento, “tengo pues derecho (…) a meter la pata y a la risa”; las narraciones de Escalas y la dialéctica desconcertante de Contra el secreto profesional y Poemas humanos, poemario del que Faverón Patriau elige como motivo recurrente “Los nueve monstruos”. De otro lado, Minimosca aborda la dualidad escindida (luz y tinieblas: Dr. Jekill y Mr. Hyde, de Stevenson) del ser humano y la idea de que tenemos un doble; cuestiones ritualizadas por Vallejo en el cuento “Mirtho” (Escalas), la novela corta Fabla salvaje y el esbozo teatral Charlot contra Chaplin. Más aún: el eje temático de Minimosca constituye la máxima aberración antinatural: padres que matan, violan y/o torturan a sus hijos. Nos conduce a lo más oscuro de Vallejo (aclaremos que su parte luminosa termina imponiéndose para celebrar a la vida, haciendo que la solidaridad mate a la muerte): no querer tener hijos, hacer abortar a sus parejas. Resulta inolvidable cómo Minimosca propone que el rostro del conde Ugolino, el padre caníbal, en la escultura “Ugolino y sus hijos”, de Jean-Baptiste Carpeaux, se le revela a Vallejo un doble de su rostro.
Por: RUBÉN QUIROZ ÁVILA
Esta puesta tiene todos los ingredientes de nuestras duraderas contradicciones como país. Planteada como una aventura colonial de un singular personaje religioso, en el Perú del siglo XVIII, que inicia una odisea hacia la metrópoli española para ser reconocido como un peruano que busca justicia por la terrible sujeción de sus pares. No encuentra ninguna de las dos, por supuesto. Cualquier indicio de reconocimiento era imposible para una lógica imperial que ha construido el mundo bajo una jerarquía insalvable. Esta obra asume esa premisa desde el enfoque de Alfonso Santistevan, extraordinario y agudo dramaturgo, que ha visto una oportunidad de dramatización que muestre nuestros épicos fracasos en las búsquedas constantes de resolver lo que somos como peruanos.
Pero, más allá de la frustración de sus correrías y el evidente desprecio del poder colonial, importa también la andanza en sí misma. Contada bajo claves de diversos géneros dramáticos, con un elenco diestro y decidido a convertirlo en una catarsis pública de nuestras coyunturas, a ritmo trepidante se muestra una iniciativa inverosímil y condenada al naufragio desde sus pretensiosos e ingenuos motivos. La empresa utópica tiene riesgos desde su propio nacimiento y, en ese desencuentro por diversos lugares en su largo camino hacia España, impedida tantas veces por la monstruosa burocracia virreinal, así como de los propios mecanismos sociales de control de la época. Por eso, la ocurrencia soñada de este mestizo franciscano, autoerigido defensor de unas causas que ya están perdidas de antemano, es un síntoma de nuestros heroísmos olvidados y ocultados en las mazmorras de nuestra memoria acontecida.
Así, sabemos, desde el inicio, que la marcha trasatlántica peruanista y sus fabulosos anhelos serán rotos irremediablemente. Es que tenemos una tentación del fracaso impregnada desde siempre. Aun siendo inevitable el revés, persistimos en el esfuerzo, vano, vehemente, vencido. Vamos con alegría al descalabro. Pero, aunque busquemos consuelo sociológico, no hay alivio en la derrota. Los heroísmos nacionales, incluso en esta ficción, por más divertidos que puedan parecer por los inconvenientes históricos previstos, y el toque de comicidad que ofrece el director, casi son múltiples y perennes testimonios del vapuleo de las ilusiones nacionales. Lo paradójico es la asombrosa obstinación de algunos peruanos, como lo indica esta lección educativa en las tablas, es asumir que es posible el cambio.
Por ello, en esta Hazaña nacional, se exploran nuestras acciones fallidas, la imposibilidad del futuro ahogada por su propio e ingenuo entusiasmo y, confirma, que las vicisitudes contemporáneas tienen antecedentes suficientes para darnos luces que la complejidad de nuestra peruanidad y sus asimetrías sociales tiene siglos de instalada.
Por: Cristina Dreifuss, Decana de la Facultad de Arquitectura y Diseño - UPN
¿Qué tienen en común la película The Brutalist, el discurso de Sean Baker al ganar el Oscar a la mejor edición, y los premios Pritzker de arquitectura?
Los tres son ejemplos de discursos centrados en los logros de un individuo. El ejemplo más claro es el discurso en el que Baker anuncia muy orgulloso que solo deja entrar a tres individuos a su sala de edición, y uno de ellos es su perro. Al ser el ganador de las categorías de mejor director, editor y guionista original, se nos vende la idea de que la creación extraordinaria es obra de una sola persona, y nos es fácil olvidar los cientos de individuos involucrados en la película.
Lo mismo sucede con El Brutalista, película que coloca al arquitecto como un sufrido genio incomprendido que, al final, logra demostrar que su genialidad supera todos los obstáculos. La frase de cierre, “lo que importa es el destino, no el viaje”, parece hacer eco a una visión actual de las cosas: el proyecto terminado, la foto de la revista, el premio, son lo verdaderamente relevante por encima del esfuerzo sostenido, los procesos, y, sobre todo, la colaboración. El viaje, o el proceso creador, no es fácil, pero se hace innecesariamente difícil cuando se enfoca en el narcisismo (o sufrimiento) de un individuo solitario y caprichoso, incapaz de colaborar y negociar.
Hay muy pocas películas sobre arquitectos (y casi ninguna sobre arquitectas), lo que hace que los errores en El Brutalista sean aún más graves.
Finalmente, el premio Pritzker, también se enfoca en el individuo como genio creador, y no en los equipos, en las negociaciones, en las poblaciones afectadas por los proyectos, en el impacto que estos tienen en el medio ambiente. No niego que Liu Jiakun, como otros antes que él, merezca el premio. Cuestiono la relevancia que se da a la figura solitaria del creador.
No nos hace bien a los arquitectos aparecer como genios incomprendidos, caprichosos, maniáticos, y premiados por eso. No olvidemos que la nuestra es una profesión de servicio.
Por: Diana Zileri
Mario Vargas Llosa cumple esta semana 89 años y dos acreditados peruanos publican ensayos que permiten al lector conocer más sobre la trascendencia del novelista que recibió el Premio Nobel de Literatura en 2010 “por su cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, rebelión y derrota del individuo”.
El ensayo Palabras en el Mundo (Penguin Random House) de Alonso Cueto se publicó esta semana y hace unos días Pedro Cateriano presentó Vargas Llosa, su gran otra pasión (Planeta).
El novelista Alonso Cueto describe a Mario Vargas Llosa como “un buscador de la variedad, de la abundancia, de la diversidad del género humano”. En sus novelas están los retraídos, los más violentos, los más estoicos, los más desenfadados, los más finos y los más grotescos. “Están todos”, dice Cueto y “yo creo que lo que hay en la obra es un gran elogio, una gran épica del rebelde, del transgresor, del que se enfrenta a la ley, del que busca superar las condiciones a las que te somete la ley”. Personajes que nos acompañan y que posiblemente nos ayuden a construir mejores sociedades.
Mario Vargas Llosa es el único escritor vivo del llamado “boom de la literatura latinoamericana”. Una generación de escritores que tenía la ambición de que la literatura ayudara a transformar nuestras sociedades. “MVLL está muy influenciado por esa época en la que todavía hay fe en el rebelde, hay una fe en la revolución, hay una fe en el cambio, y creo que él nunca perdió eso,” señala Cueto. No por nada, en su última novela Le dedico mi silencio, el protagonista cree que el vals criollo puede ayudar a que seamos más conscientes de nuestra sociedad, de nuestra diversidad y de nuestra riqueza racial.
MVLL Y LA POLÍTICA
En Vargas Llosa, su otra gran pasión, Pedro Cateriano cristaliza un proyecto que anheló por años, y que se posibilitó finalmente con el retorno del escritor a Lima y largos paseos conversados en el Club Regatas. Completó el ambicioso trabajo con sesiones de arqueología de su archivo personal en Princeton. Así traza la biografía política del Nobel como un recorrido coherente, y no pendular, desde su juventud comunista hasta su adhesión al liberalismo. “Lo más importante de su vida fue aprender a leer”, señala, y es desde esa lectura voraz –de Sartre a Camus, luego de Hayek a Popper– que Vargas Llosa fue refinando un compromiso radical con la libertad, “incluso aunque esté en minoría”.
Para Cateriano, el autor de Conversación en La Catedral ha sido “un intelectual que ha tenido la capacidad de corregir y rectificar” con una honestidad política poco común. Su oposición al fujimorismo, al castrismo y a la dictadura de Pinochet se inscriben, asegura, en una sola línea ética: “Vargas Llosa condena con firmeza la dictadura sea de derecha o de izquierda”.
Cateriano subraya que esa trayectoria, tantas veces solitaria, no es la del converso oportunista, sino la del liberal que asume sus batallas como actos de conciencia. “Ha sido un hombre de palabra, sí, pero también de acción”.

