Golpe a las extorsiones: cae red que cobraba cupos a transportistas en Lima y Callao

La Fiscalía contra el Crimen Organizado detuvo a 25 presuntos integrantes de La Red del Silencio, dedicada al cobro de cupos a empresas de transporte en Lima y Callao.

por Edgar Mandujano

La lucha contra las extorsiones en el transporte público sumó un nuevo capítulo. La Fiscalía Provincial Corporativa Especializada contra la Criminalidad Organizada del Callao ejecutó un amplio operativo para desarticular a La Red del Silencio, una organización criminal dedicada al cobro de cupos a empresas de transporte formal e informal que operan en el Callao y Lima Norte.

La intervención incluyó la detención preliminar de 25 presuntos integrantes de la banda, así como el allanamiento de 21 inmuebles y la requisa de una celda en el penal de Lurigancho. Las autoridades sostienen que la organización operaba desde años anteriores, aunque su actividad delictiva se intensificó durante el 2025.

Según las investigaciones, la red criminal había construido un sistema de intimidación que afectaba a cientos de trabajadores del transporte público, quienes eran obligados a pagar sumas diarias para poder continuar laborando.

Una red criminal que operaba en Lima Norte y el Callao

De acuerdo con la tesis fiscal, el grupo delictivo concentró sus operaciones en el sector de Oquendo, en el Callao, así como en los distritos de San Martín de Porres, Los Olivos y otros puntos estratégicos de Lima Metropolitana.

Las principales víctimas eran empresas de transporte público, entre ellas Translima y Holding Real Express S.A., además de propietarios, conductores, cobradores y otros trabajadores vinculados a este sector.

Las autoridades estiman que cerca de 190 unidades vehiculares que cubren diversas rutas, incluida la transitada avenida Izaguirre, resultaron afectadas por este esquema de extorsión.

Cobros diarios de hasta S/ 70 por unidad

Las pesquisas revelan que los integrantes de La Red del Silencio imponían pagos diarios que oscilaban entre S/ 10 y S/ 40 por cada unidad de transporte, aunque en algunos casos las exigencias llegaban hasta S/ 70 por día.

El mecanismo era sencillo pero efectivo: quienes se negaban a pagar eran amenazados y convertidos en objetivos de represalias.

Para coordinar sus operaciones, la organización utilizaba grupos de WhatsApp y líneas telefónicas nacionales e internacionales desde donde enviaban mensajes extorsivos dirigidos a las víctimas.

La modalidad evidencia cómo las organizaciones criminales han incorporado herramientas digitales para ampliar su capacidad de intimidación y dificultar el rastreo de sus actividades.

Amenazas, atentados y mensajes intimidatorios

La Fiscalía contra la Criminalidad Organizada del Callao sostiene que los mensajes enviados a los transportistas incluían amenazas directas contra la vida, la integridad física y el patrimonio de las víctimas.

Incluso, las comunicaciones contenían imágenes de armas de fuego, explosivos y advertencias destinadas a generar terror entre los conductores.

Las investigaciones también apuntan a la presunta participación de la organización en atentados contra unidades de transporte, disparos contra conductores y otros actos violentos utilizados para reforzar el cobro de las cuotas extorsivas.

Este patrón refleja la creciente sofisticación y agresividad con la que operan las redes criminales vinculadas a la extorsión en el país.

El desafío pendiente frente a la criminalidad organizada

El caso vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del sector transporte frente al avance del crimen organizado.

En los últimos años, las extorsiones se han convertido en una de las principales amenazas para miles de conductores y empresarios, especialmente en Lima y el Callao, donde las bandas criminales han encontrado una fuente permanente de ingresos ilegales.

Las autoridades consideran que la captura de los presuntos integrantes representa un golpe importante, pero reconocen que la desarticulación de estas redes requiere un trabajo sostenido de inteligencia, cooperación interinstitucional y protección efectiva a las víctimas.

La detención preliminar se extenderá por 15 días mientras continúan las diligencias para determinar las responsabilidades penales correspondientes.

En resumen

La caída de La Red del Silencio representa un importante avance en la lucha contra las extorsiones que afectan al transporte público. Sin embargo, el caso también confirma la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer las estrategias contra el crimen organizado, una amenaza que continúa expandiéndose y golpeando uno de los servicios más importantes para millones de ciudadanos.

También te puede interesar

 Av. Guardia Civil 1321, Oficina 1802, Surquillo, Lima - Perú

Copyright ©caretas.pe | Por Revista Caretas

Todos los derechos reservados

¿TIENES UNA DENUNCIA? ESCRÍBENOS

Nota y Prensa S.A.C.

Contacto: editorweb@caretas.com.pe

Ilustración Peruana

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más

Política de privacidad y cookies
¿Estás segura de que quieres desbloquear esta publicación?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?