Hay sabores que uno disfruta y olvida. Y hay otros que, sin saber exactamente por qué, quedan ligados a una época, una mesa y una parte de nuestra propia historia.
Para muchos limeños, uno de esos sabores comenzó en el Parque Salazar, en Miraflores, cuando, un 21 de marzo de 1963, abrió sus puertas El Rincón Gaucho, una parrilla que, con los años, se convirtió en punto de encuentro para familias, amigos y amantes de la buena carne. Allí nació una tradición alrededor del fuego y de cortes generosos, una atención cercana y ese ritual casi inevitable de sentarse alrededor de una parrilla mientras el aroma del carbón anunciaba lo que estaba por llegar.

Detrás de aquella historia estuvieron Dora Stolar de Núñez y Juan Domingo Núñez, fundadores de un concepto que logró algo difícil de conseguir en gastronomía: convertirse en parte de los recuerdos de sus clientes.
Los años pasaron, Lima cambió y aquel emblemático restaurante cerró sus puertas. Pero una buena historia no siempre termina cuando baja una persiana.
Parte del equipo que había crecido profesionalmente entre sus mesas y parrillas decidió mantener vivo ese legado. Así nació, un 10 de enero de 2018, El Rincón de Siempre, un restaurante que recoge la esencia de aquella tradición y la trae nuevamente a la mesa, conservando como principal protagonista los buenos cortes de carne argentina y americana a la parrilla.


Hoy, quienes atraviesan sus puertas encuentran una propuesta donde las brasas siguen siendo protagonistas. Un cuadril, asado de tira, picaña, entraña, entre otros cortes, recién salidos de la parrilla; carnes cuidadosamente preparadas y parrillas contundentes y generosas para compartir forman parte de una propuesta de sabores clásicos que invitan a acompañar la comida con una copa y, sobre todo, buena conversación.

Porque visitar El Rincón de Siempre también responde a algo profundamente humano: cuando encontramos un lugar donde comemos bien y nos sentimos cómodos, queremos regresar y queremos compartirlo.
Esa ha sido durante años una de las grandes fortalezas de esta historia gastronómica: clientes que vuelven, nuevas generaciones que llegan y mesas que continúan llenándose de celebraciones, encuentros familiares y conversaciones entre amigos.
El Rincón de Siempre no pretende reinventar la parrilla; prefiere hacer algo posiblemente más difícil: recordarnos por qué nos gustó tanto desde el principio.
Una buena carne. Unas brasas encendidas. Una mesa compartida. Y un rincón que aspira, como su nombre lo dice, a convertirse en el de siempre.

Los esperamos en Av. Nicolás de Piérola 215, Barranco. Telf.: 488-7794 y 992-413587.