El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) fortaleció su sistema de vigilancia biometeorológica en la región andina con el objetivo de proteger a más de 4,5 millones de alpacas que habitan en las zonas altoandinas del país y que se encuentran expuestas a los efectos cada vez más severos del cambio climático.
La iniciativa busca anticipar los impactos provocados por las heladas, lluvias intensas, nevadas y sequías, fenómenos que afectan directamente la salud, reproducción y productividad de uno de los principales recursos económicos de miles de familias peruanas.
El Perú concentra la mayor población de alpacas del planeta, distribuidas principalmente en las regiones de Puno, Cusco, Arequipa, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Moquegua.
La ciencia busca adelantarse a los efectos del clima extremo
Para reducir los riesgos agropecuarios, el Senamhi implementó una red especializada de vigilancia agrometeorológica que permitirá recopilar información clave sobre el comportamiento de estos animales frente a los eventos climáticos extremos.
Entre marzo y junio de 2025 se instalaron siete puntos de monitoreo en Puno, Cusco, Arequipa y Moquegua. Posteriormente, durante 2026, la red se expandió hacia Ayacucho y Huancavelica, alcanzando un total de 12 puntos de vigilancia.
La información obtenida servirá para construir modelos predictivos y diseñar medidas preventivas para proteger a las alpacas y a las familias dedicadas a su crianza.
Equipos especializados medirán el impacto del clima sobre los animales
Cada punto de vigilancia cuenta con equipos técnicos destinados a monitorear permanentemente la condición de los animales.
Los especialistas registrarán variables como la temperatura corporal, el peso, el estado sanitario, los abortos, los casos de mortalidad y otros indicadores que permitan identificar los efectos de las bajas temperaturas.
Además, los datos serán analizados considerando la edad y el sexo de los animales, diferenciando entre crías, adultos, machos y hembras.
Este monitoreo permitirá identificar los límites críticos que afectan el bienestar de las alpacas y determinar cuándo las condiciones climáticas representan un riesgo para su supervivencia.
Más de 4,5 millones de alpacas dependen de estas medidas
Según cifras oficiales, alrededor de 4 566 635 alpacas podrían beneficiarse indirectamente de este sistema de vigilancia.
La crianza de camélidos constituye una de las principales actividades económicas en las zonas altoandinas y representa una fuente fundamental de ingresos para miles de pequeños productores.
La fibra de alpaca es uno de los productos más valorados en los mercados nacionales e internacionales, por lo que proteger esta actividad también tiene un impacto económico y social.
El cambio climático amenaza los medios de vida en los Andes
Los especialistas advierten que el incremento de los fenómenos extremos está elevando la vulnerabilidad de las poblaciones altoandinas.
Las bajas temperaturas prolongadas, las sequías y las alteraciones en los ciclos de lluvia afectan tanto a los animales como a los pastizales de los que dependen.
Por ello, la generación de información científica se ha convertido en una herramienta esencial para anticipar escenarios de riesgo y tomar decisiones oportunas.
El objetivo es reducir las pérdidas económicas y fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades frente a los efectos del calentamiento global.
En resumen
La ampliación de la red biometeorológica del Senamhi representa un paso importante en la protección de uno de los patrimonios productivos más importantes del Perú. La combinación entre ciencia, monitoreo climático y trabajo territorial busca garantizar la supervivencia de millones de alpacas y fortalecer la resiliencia de las familias que dependen de esta actividad en la sierra peruana.