Tom Hanks no suele hablar como un guardián solemne de los clásicos, pero hay una película que prefiere dejar exactamente donde está. El actor rechazó en su momento la posibilidad de protagonizar un remake de El invisible Harvey, la comedia fantástica de 1950 protagonizada por James Stewart, y su argumento fue tan simple como contundente: no hacía falta volver a hacerla.
La frase volvió a circular en medios especializados por su claridad. Cuando le preguntaron si aceptaría encabezar una nueva versión del filme, Hanks respondió comparando la idea con rehacer ¡Qué bello es vivir!. “¿Para qué? Déjenla en paz”, dijo. Luego remató que Harvey era perfecta “tal y como está”.
El remake que no llegó a despegar
El invisible Harvey cuenta la historia de Elwood P. Dowd, un hombre amable que asegura tener como mejor amigo a Harvey, un conejo blanco invisible de casi dos metros. La película, dirigida por Henry Koster, estaba basada en la obra teatral de Mary Chase, que ganó el Pulitzer de Drama en 1945.
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La posibilidad de una nueva versión apareció varias veces en Hollywood. Uno de los intentos más serios ocurrió en 2009, cuando Steven Spielberg se interesó en dirigir un remake bajo el paraguas de Fox y DreamWorks. Hanks fue considerado como primera opción para interpretar a Elwood, pero rechazó el papel y el proyecto terminó archivándose.
No está contra todos los remakes
La postura de Hanks no significa que el actor rechace cualquier remake por principio. De hecho, ha participado en nuevas versiones como The Ladykillers, de los hermanos Coen, y A Man Called Otto, adaptación estadounidense de la película sueca A Man Called Ove. Su resistencia, en este caso, apunta más bien al valor particular que le concede a Harvey.
La película original dejó una huella importante en la carrera de James Stewart, quien recibió una nominación al Oscar por su interpretación. Josephine Hull, coprotagonista del filme, ganó el Oscar a Mejor actriz de reparto.
En una industria cada vez más inclinada a revivir franquicias, títulos conocidos y propiedades nostálgicas, la negativa de Hanks funciona casi como una rareza: un actor diciendo que no todo clásico necesita una segunda vida. Algunas películas, parece decir, ya encontraron su forma definitiva.