Una delegación liderada por John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, llegó el pasado jueves 14 de mayo a La Habana, capital cubana, donde se reunió con representantes del Ministerio del Interior (Minint) para tratar los temas sensibles a raíz de la coyuntura actual.
Cuba, que ya siente los estragos de las decisiones tomadas por el presidente Donald Trump contra la isla tras la incursión en Venezuela y captura de su camarada, Nicolás Maduro, se ha mostrado en esta interacción con un tono más dócil y abierto al diálogo.
Reunión de la CIA y Cuba: ¿de qué se habló?
Ratcliffe llegó a territorio cubano en un Boeing C-40B Clipper, junto con representantes estadounidenses, con el fin de llevar a cabo una mesa de diálogo con las autoridades de la isla para no escalar las amenazas de invasión por parte de Trump y evitar un baño de sangre. Durante estas conversaciones, el jefe de la CIA trasladó un mensaje enviado por el residente de la Casa Blanca.
"Estados Unidos está dispuesto a abordar seriamente cuestiones económicas y de seguridad, pero solo si Cuba acomete cambios fundamentales", afirmó el alto cargo, según una declaración citada por El País, agregando que la isla debe dejar de ser un "refugio para los adversarios de EE. UU.". Si logra superar eso, podrán seguir adelante con los planes de "cooperación de inteligencia, estabilidad económica y seguridad".
Según el mencionado medio, las partes involucradas acordaron llevar a cabo una "cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley" con el fin de velar por la seguridad de ambos países. Según las autoridades de la isla, en la reunión se evidenció que la nación caribeña "no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas". Además, negaron que se hayan instalado bases militares extranjeras en su ancho.
Esta es la segunda reunión que llevan a cabo ambos países en menos de dos meses. En la última, del 10 de abril, Washington instó al Gobierno cubano a liberar a presos políticos a cambio de proveer Internet de Starlink y poner fin al embargo económico de la región insular, lo cual nunca se cumplió.
"Cuba no es amenaza"
Bajo esa consigna, los principales delegados del Partido Comunista cubano (PCC) respaldaron la reunión pactada entre el Gobierno de Miguel Díaz-Canel y la CIA para llegar a un acuerdo que beneficie a ambas naciones; además ratificar su afirmativa a recibir los US$100 millones ofrecidos por Trump como ayuda humanitaria en un contexto de crisis por los bloqueos.
"Si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba", dijo el mandatario isleño en su cuenta de X (antes Twitter), enfatizando que esta decisión es "paradójica", ya que su gestión ha castigado al pueblo cubano "de modo sistemático y despiadado".
La Casa Blanca dio un duro golpe al país caribeño a inicios de año, lo cual terminó por doblegar a sus representantes políticos al punto de pasar de la resistencia y constante amenaza a la conciliación y diálogo.
Luego de la incursión militar en Caracas, Trump cercó a Cuba en el mercado de petróleo, impidiendo que la Venezuela tomada por su administración envíe hidrocarburos hacia la región insular e instaurando aranceles a todo país que comercie petróleo con el Gobierno de Díaz-Canel, haciendo que la isla caiga en una profunda crisis energética, la cual ocasionó la cancelación masiva de vuelos, apagones generales, entre otras.
Las prioridades de Miguel Díaz-Canel ante la crisis
Para el presidente Díaz-Canel, los primeros puntos que deben subsanarse en Cuba para aliviar la crisis actual son: combustibles, alimentos y medicinas, los cuales planea cubrir con las ayudas humanitarias ofrecidas por otros países, especialmente con la propuesta millonaria de Washington.
También sugirió de forma subliminal que la salida a la crisis sería mucho más fácil con "el levantamiento o alivio del bloqueo", indicando que "la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida". Asimismo, para no dejar cabos sueldo, señaló que su "experiencia de trabajo con la Iglesia Católica —institución respetada y respaldada por Trump— es rica y productiva".