El estrecho de Ormuz es uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta. Ubicado entre las costas de Irán y Omán, conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye la principal vía de salida del petróleo y el gas producido en Medio Oriente hacia los mercados internacionales.
En su punto más angosto mide apenas 54 kilómetros. Sin embargo, por sus aguas transita alrededor del 20 % de la producción mundial de crudo y una proporción similar del comercio global de gas natural licuado (GNL). Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), durante 2024 y el primer trimestre de 2025 esta vía canalizó una parte sustancial del comercio marítimo total de petróleo.
Los datos del informe Revisión del Transporte Marítimo 2025 de la ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) revelan que por el estrecho cruzan diariamente en promedio 144 buques: 37 % petroleros, 17 % portacontenedores y 13 % graneleros. Además, cerca del 20 % del comercio mundial de GNL fluye por esta ruta, principalmente desde Catar y Emiratos Árabes Unidos hacia Asia.
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Punto de tensión permanente
La importancia estratégica del estrecho se acentúa en contextos de conflicto. Las recientes tensiones tras ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán reavivaron el temor a una eventual interrupción del tránsito marítimo. Teherán ha amenazado en varias ocasiones con bloquear el paso como respuesta a sanciones impuestas por Washington por su programa nuclear.
En junio de 2025, el Parlamento iraní aprobó el cierre del estrecho tras bombardeos ordenados por la nueva administración estadounidense de Donald Trump. Meses después, en febrero de 2026, Irán anunció cierres puntuales de áreas marítimas durante maniobras navales.
El Golfo Pérsico ha sido escenario recurrente de ataques y confiscaciones de petroleros en medio de la escalada diplomática y militar. Desde que Estados Unidos se retiró en 2018 del acuerdo nuclear firmado en 2015 con Irán y otras potencias, la zona ha vivido episodios de alta tensión que impactan de inmediato en los precios internacionales del crudo.
Alternativas y límites
Para reducir su dependencia del estrecho, Irán inauguró en 2021 una terminal petrolera en el mar de Omán, en la ciudad de Jask, conectada mediante un oleoducto de 1 000 kilómetros desde el campo de Goreh. El proyecto permite exportar parte del crudo sin cruzar Ormuz, aunque su capacidad —300 000 barriles diarios en una primera fase— está lejos de sustituir el volumen total que transita por el paso marítimo.
En suma, el estrecho de Ormuz no es solo un corredor geográfico: es una válvula de presión de la economía global. Cualquier amenaza de cierre o interrupción repercute de inmediato en los mercados energéticos y en la estabilidad financiera internacional.