El candidato presidencial del Apra, Enrique Valderrama, lanzó duras críticas contra las principales fuerzas políticas representadas en el Congreso de la República, a las que atribuyó la actual crisis política que atraviesa el país. Desde Ayacucho, el dirigente aprista sostuvo que la reciente conformación del nuevo gabinete ministerial responde más a una negociación política que a un intento real por estabilizar el Ejecutivo.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta incertidumbre institucional, marcado por la salida del anterior gabinete y la juramentación de un nuevo Consejo de Ministros encabezado por Denisse Miralles, tras la fallida designación del economista Hernando de Soto. Para Valderrama, el problema de fondo no es solo el relevo ministerial, sino el peso que han adquirido las bancadas parlamentarias en la toma de decisiones del Ejecutivo.
“Los responsables están en el Parlamento”
En sus declaraciones públicas, Valderrama apuntó directamente a las bancadas de Fuerza Popular, Alianza para el Progreso, Podemos Perú y Perú Libre, así como a sus principales líderes. Según dijo, estas fuerzas políticas serían responsables de haber profundizado la crisis mediante disputas internas y cálculos de poder.
“Señalo a Fuerza Popular, a César Acuña, a los señores Luna, a los señores Cerrón. Estos grupos parlamentarios son los responsables de la crisis que hoy día tiene la patria”, afirmó el candidato, en un discurso que buscó marcar distancia con el Congreso y reforzar su perfil como figura opositora al actual equilibrio de poder.
Un gabinete bajo sospecha
El aspirante presidencial cuestionó especialmente la permanencia de siete ministros del anterior gabinete, liderado por el censurado expresidente José Jerí, dentro del nuevo equipo ministerial. A su juicio, este hecho evidencia que no hubo un verdadero cambio de rumbo, sino una recomposición basada en acuerdos políticos entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Valderrama sostuvo que la dificultad para encontrar un nuevo presidente del Consejo de Ministros fue una señal clara de la fragilidad del sistema político actual. “Hoy día se han mantenido siete personas en el gabinete que son producto de una negociación política, no pensando en los intereses del país, sino en su propio bolsillo”, declaró, elevando el tono de sus críticas.
El trasfondo de la crisis
Las declaraciones del candidato aprista se producen en medio de un escenario marcado por la desconfianza ciudadana hacia las instituciones. La caída del anterior gabinete, la incertidumbre en torno a la figura de Hernando de Soto y la rápida juramentación de Denisse Miralles han reforzado la percepción de inestabilidad en el Ejecutivo.
Para Valderrama, la crisis no es coyuntural, sino estructural. Según su análisis, el Congreso ha dejado de cumplir un rol fiscalizador para convertirse en un actor que condiciona la gobernabilidad a cambio de cuotas de poder. Esta dinámica, advirtió, termina debilitando la democracia y alejando las decisiones políticas de las verdaderas necesidades de la población.
Mensaje de campaña
El pronunciamiento desde Ayacucho también tuvo un claro componente electoral. En plena carrera presidencial, Valderrama busca posicionarse como una alternativa frente a lo que denomina “la política de repartijas” entre el Ejecutivo y el Legislativo. Su discurso apunta a captar el descontento de sectores que ven en el Congreso el principal foco de la crisis política.
En ese sentido, el candidato del Apra insistió en la necesidad de un gobierno con mayor autonomía frente al Parlamento y con un gabinete conformado por criterios técnicos y no por presiones partidarias. Aunque no detalló propuestas concretas, dejó entrever que un eventual gobierno suyo buscaría reformar la relación entre ambos poderes del Estado.
Un clima político aún incierto
Mientras tanto, el nuevo gabinete encabezado por Denisse Miralles deberá enfrentar en los próximos días el desafío de presentarse ante el Congreso de la República para solicitar el voto de confianza. La postura de las principales bancadas aún no está definida, lo que mantiene abierto el escenario de confrontación política.
Las críticas de Valderrama se suman a una serie de cuestionamientos desde distintos sectores políticos, en un clima donde cada movimiento del Ejecutivo es leído en clave de negociación parlamentaria. La crisis, lejos de disiparse, parece trasladarse ahora al debate electoral, donde los candidatos buscan capitalizar el desgaste del sistema político.