La diabetes tipo 2 puede desarrollarse durante años sin que una persona sepa que la padece. El cansancio persistente, la falta de energía o el malestar general suelen atribuirse al estrés y a las exigencias de la rutina, mientras la enfermedad avanza y puede comprometer órganos vitales. En el Perú, esta situación representa un importante desafío de salud pública: aproximadamente el 6,4 % de los adultos de entre 20 y 79 años vive con diabetes, según estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (IDF).
El problema es que muchas personas reciben el diagnóstico cuando la enfermedad ya presenta una evolución prolongada. El doctor Darío Ugarte Mercado, médico endocrinólogo del Hospital Nacional Dos de Mayo, advierte que la ausencia de síntomas específicos durante las primeras etapas dificulta su identificación y puede retrasar el inicio del tratamiento.
Diabetes: una enfermedad que puede avanzar sin síntomas
En sus primeras etapas, la diabetes tipo 2 puede no producir manifestaciones evidentes. Cuando aparecen, algunas señales son poco específicas y pueden confundirse con el agotamiento cotidiano, lo que lleva a muchas personas a postergar una evaluación médica.
Entre los síntomas que pueden alertar sobre la enfermedad figuran la sed excesiva, la necesidad frecuente de orinar, el hambre intensa, la pérdida de peso inexplicable y la visión borrosa.
"Muchas personas recién buscan atención médica cuando presentan sed excesiva, necesidad frecuente de orinar, hambre intensa, pérdida de peso inexplicable o visión borrosa. Sin embargo, para ese momento, la diabetes podría llevar varios años de evolución", explicó Ugarte Mercado.
Por ello, esperar a que aparezcan molestias importantes no es una estrategia adecuada. Los controles preventivos permiten identificar alteraciones de la glucosa y facilitar un diagnóstico oportuno, incluso cuando el paciente todavía no presenta síntomas.
Corazón, riñones y visión entre los órganos afectados
Una de las principales preocupaciones de los especialistas es que la diabetes no controlada puede ocasionar daños progresivos en distintos órganos y sistemas del organismo.
Entre las complicaciones se encuentra la enfermedad renal, que puede deteriorar progresivamente la función de los riñones. También puede producir alteraciones en la retina, conocidas como retinopatía diabética, que comprometen la visión y, en casos avanzados, pueden causar pérdida visual.
El sistema cardiovascular tampoco está libre de riesgos. Los niveles elevados de glucosa durante periodos prolongados incrementan la posibilidad de desarrollar enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, incluidos infartos y accidentes cerebrovasculares.
Otra complicación es el pie diabético, que puede comenzar con lesiones pequeñas o heridas que pasan inadvertidas. La alteración de la sensibilidad y los problemas de circulación pueden dificultar su detección y cicatrización, aumentando el riesgo de infecciones y lesiones graves.
"La ausencia de síntomas no significa que no exista daño en los órganos. Por eso, es fundamental que las personas con diabetes mantengan controles médicos periódicos, incluso cuando se sienten bien", enfatizó el endocrinólogo.
¿Quiénes deben realizarse una evaluación preventiva?
Las personas con sobrepeso u obesidad, antecedentes familiares de diabetes, hipertensión arterial o hábitos sedentarios deben prestar especial atención a su salud metabólica. Estos factores pueden incrementar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y justifican una evaluación preventiva en un establecimiento de salud.
El especialista recomienda acudir a los centros de atención del primer nivel para realizar los controles correspondientes. La evaluación médica permitirá determinar si existen alteraciones en los niveles de glucosa y si es necesario realizar pruebas adicionales.
La detección temprana resulta especialmente importante porque permite iniciar medidas de control antes de que aparezcan complicaciones. El seguimiento también ayuda a identificar cambios en la evolución de la enfermedad y ajustar el tratamiento según las necesidades de cada paciente.
Alimentación y actividad física para reducir los riesgos
La prevención y el control de la diabetes tipo 2 también dependen de los hábitos cotidianos. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente, evitar el sedentarismo y conservar un peso saludable son medidas fundamentales para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
En las personas que ya tienen diagnóstico, estas recomendaciones deben acompañarse del tratamiento indicado por el médico y de controles periódicos para vigilar los niveles de glucosa y prevenir complicaciones.
El doctor Darío Ugarte recordó que no es necesario esperar a presentar síntomas para acudir a una evaluación. La diabetes puede avanzar silenciosamente, pero su identificación oportuna y el tratamiento adecuado permiten reducir los riesgos y proteger la calidad de vida de quienes la padecen.