A lo largo de la jornada, Roberto Sánchez en el debate apuntó a los puntos más sensibles de su contendora, en un intento por debilitar su posición ante el electorado en uno de los momentos más decisivos de la campaña.
Desde el inicio, Sánchez centró sus críticas en el manejo de la seguridad ciudadana y el rol del Estado. Cuestionó las propuestas de Fujimori, señalando presuntas inconsistencias y recordando episodios pasados vinculados a su trayectoria política.
Sánchez hizo uso del quechua y marcó un inicio inusual en el debate, captando la atención tanto del público como de su contendora. Sin embargo, el tono cambió cuando Sánchez pasó a cuestionar el estado del país.
El candidato puso sobre la mesa una de las cifras más sensibles: más de un millón de niños con desnutrición y anemia, señalando la urgencia de políticas públicas más efectivas.
El intercambio marcó un arranque tenso, con interrupciones y respuestas cruzadas. El punto más álgido llegó cuando Sánchez lanzó una acusación directa: “hay que acabar con la dictadura congresal del Congreso que dirige Keiko Fujimori”.
La frase elevó inmediatamente la tensión del debate, marcando una línea clara de confrontación política y posicionando su discurso en contra del actual equilibrio de poder.
Roberto Sánchez en el debate: ataques al fujimorismo
Uno de los momentos más intensos llegó cuando Sánchez dirigió sus ataques hacia el manejo económico y los cuestionamientos por corrupción que han rodeado históricamente al fujimorismo.
Aquí, el tono del debate escaló, con réplicas más directas y un evidente intento de confrontación política.
¿Qué ataques lanzó el candidato de Juntos por el Perú?
En el tramo final, Roberto Sánchez en el debate volvió a insistir en temas de derechos humanos y democracia, buscando contrastar su propuesta con la de Fujimori.
El punto más álgido llegó cuando Sánchez lanzó una acusación directa: “hay que acabar con la dictadura congresal del gobierno que dirige Keiko Fujimori”. La frase elevó inmediatamente la tensión del debate, marcando una línea clara de confrontación política.
En su turno, Keiko Fujimori optó por un tono distinto. Inició su intervención agradeciendo a Dios: “quiero empezar agradeciendo a Dios, él siempre se hace presente como nuestro guía”, señaló.
La candidata destacó además el perfil emprendedor del país, afirmando que el Perú es “el país más emprendedor del mundo”, y llamó a los ciudadanos a reflexionar sobre quién tiene el equipo más capacitado para gobernar.
Sobre Pedro Castillo y el intento de golpe
El cierre dejó una sensación clara: más allá de las propuestas, el debate estuvo marcado por una estrategia de ataque directo. Keiko Fujimori recordó a Sánchez que denunció el golpe de Pedro Castillo y le lanzó: ¿usted es un complotador o un traidor?
A lo que Roberto Sánchez le recordó los fallecidos en las protestas de Dina Boluarte, a quien le atribuyo el cargo de "socia" del fujimorismo. A lo que Keiko Fujimori respondió que Dina Boluarte fue parte de la propuesta de gobierno de Pedro Castillo.
Antauro Humala y derechos humanos
Keiko Fujimori lanzó uno de los cuestionamientos más duros de la noche al vincular a Sánchez con Antauro Humala: “¿Cómo puede hablar de policías si lo acompaña un asesino de policías?”, dijo. Luego reforzó la acusación con una frase aún más directa: “lo acompaña un asesino de policías”. La arremetida buscó instalar dudas sobre la coherencia del discurso de seguridad de su rival y marcar distancia frente a figuras controversiales.
Sánchez indicó que hay una especie de discriminación en el país contra pueblos olvidados. El desempeño de Roberto Sánchez evidenció una apuesta por confrontar y posicionarse frente a su rival en un escenario altamente polarizado.
Con un electorado aún dividido, los momentos de mayor tensión podrían terminar pesando tanto como las propuestas en la recta final de la campaña.