La elección más reñida de las últimas décadas mantiene al país en vilo. A más de doce horas del cierre de las mesas de sufragio, los resultados de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez siguen sin ofrecer un ganador definitivo. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) lleva el conteo voto a voto.
El conteo rápido elaborado por Transparencia e Ipsos proyectó una ventaja para Sánchez con 50,3% de los votos válidos frente al 49,7% obtenido por Fujimori. Sin embargo, el margen se encuentra dentro del rango de error estadístico, por lo que la atención se trasladó rápidamente al escrutinio oficial de la ONPE.
Resultados ONPE: actualización del conteo de votos por segunda vuelta
Los datos difundidos por el organismo electoral durante la mañana de este lunes muestran una contienda voto a voto. Con más del 93% de actas procesadas, la diferencia entre ambos candidatos era de apenas unas centésimas porcentuales, reflejando una polarización que atravesó toda la campaña y que ahora se expresa en las urnas.
La estrechez del resultado convierte a cada acta pendiente en un elemento potencialmente decisivo. Particular atención merecen los votos del extranjero y las actas observadas, cuyo procesamiento podría inclinar la balanza hacia cualquiera de los dos postulantes.
El escenario recuerda otras jornadas electorales marcadas por márgenes exiguos, aunque en esta ocasión la incertidumbre se produce en un contexto de desgaste institucional, desaceleración económica y una ciudadanía que reclama respuestas urgentes frente a la inseguridad y la crisis política.
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez a la espera de los resultados al 100%
Tanto Fujimori como Sánchez evitaron proclamarse vencedores. Desde sus respectivos comandos hicieron llamados a la calma y al respeto de los resultados oficiales, conscientes de que cualquier pronunciamiento prematuro podría tensar aún más un ambiente ya cargado de expectativas.
La última palabra la tendrá el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que deberá proclamar al próximo presidente una vez concluido el procesamiento de las actas y resueltas las eventuales observaciones e impugnaciones.
Por ahora, el Perú permanece suspendido en un final de fotografía. La diferencia entre ganar y perder podría medirse en apenas unos miles de votos entre más de veinte millones de electores convocados a las urnas.