César Candela, director ejecutivo de la Sociedad Nacional de Construcción e Infraestructura (SNCI) y principal impulsor de INFRACON, concibe el foro como una plataforma permanente para cerrar brechas con inversión de calidad. Con sede anual en Vidawasi —ciudadela de salud para niños en Urubamba que atiende enfermedades complejas como el cáncer y proyecta una expansión a Cajamarca—, el evento busca alinear Estado y empresa con reglas claras, control concurrente y modelos contractuales que funcionen.
—César, primera edición de INFRACON y pleno en Vidawasi. ¿Por qué aquí y por qué todos los años?
Porque queríamos que la infraestructura dialogue con una causa social irreprochable: la salud de los niños. Vidawasi nos recuerda para quién trabajamos. Decidimos quedarnos: INFRACON se hará todos los años y, además, aspiramos a replicar el impulso en el norte; esa continuidad convierte a la feria en un proceso, no en una foto. Acá se unen ministros, empresas, turismo y cultura, en el ombligo turístico del Perú, para que los anuncios se vuelvan obras.
—¿Qué aprendiste de esta primera edición? ¿Dónde hay que apretar tuercas?
Primero, que las brechas siempre crecerán si no incorporamos el mantenimiento al Plan Nacional de Competitividad e Infraestructura. Hoy no tenemos cifra país: cuántos colegios deben demolerse antes de colapsar, cuántos puentes requieren intervención para no reinvertir cada pocos años. Segundo, que la feria debe seguir integrando a todos los actores —MEF, MTC, Vivienda, MINCETUR, MIDIS— con proveedores y financiadores.
—¿Cómo ves al Estado como receptor de inversión privada?
La inestabilidad (demasiados gobiernos en pocos años) altera la ejecución. Necesitamos permanencia en equipos, pago de deudas y señales claras para que el privado participe sin “perro muerto”. Se puede crecer más rápido, pero con gestión y continuidad; de lo contrario, el presupuesto y las metas se resienten.
—Dame tres mensajes técnicos que hayan salido fuertes en INFRACON.
Uno: el registro de proveedores del Estado y la nueva ficha del proveedor deben afinarse para reducir riesgos de corrupción y acelerar la inscripción. Dos: no satanizar los Contratos Gobierno a Gobierno (G2G) ni NEC (Nuevos Contratos de Ingeniería, modelo iniciado en Reino Unido); son herramientas útiles si se comprenden bien y si capacitamos a los equipos nacionales. Tres: la contraloría preventiva (control concurrente) evita que el proyecto nazca mal; no se trata de castigar después, sino de advertir a tiempo.
—G2G/NEC vs. contratación tradicional: ¿cuándo sí y cuándo no?
NEC nació de ingenieros para proyectos complejos, fue clave en Londres y en los Panamericanos, y ya está en castellano. No es para todo, pero sirve cuando necesitas velocidad con seriedad, gestión del cambio y metas claras. Si no capacitamos, se encarece porque dependemos de asistencia externa; si formamos cuadros, el costo baja y el know–how queda en casa.
—Corrupción: ¿dónde están hoy las ventanas más frágiles?
La corrupción es conducta individual: se disfraza bajo cualquier marco si hay incentivos y opacidad. Hemos visto licitaciones canalizadas por un solo operador en varios gobiernos regionales con la norma anterior; la nueva Ley de Contrataciones es prometedora (trae, por ejemplo, bono de productividad), pero aún no se implementa por falta de presupuesto. Listar obras paralizadas sirvió para emitir normas de reactivación; ahora toca acompañamiento preventivo para que no se paralicen de nuevo.
—Obras por Impuestos: ¿palanca “endémica” para el Perú?
Sí: reduce drásticamente el riesgo de corrupción porque el privado ejecuta. La clave es subir topes conforme crece la recaudación y extenderlo no solo a obras sino a servicios, incluso con una regla complementaria que permita usar IGV, no solo renta. No es que el Estado abdique; es complementariedad para ejecutar mejor mientras fortalecemos la administración pública.
—¿Qué esperas de la Contraloría en esta etapa?
Que mantenga el giro preventivo. Antes, el inventario de obras paralizadas fue útil para dimensionar el problema; hoy necesitamos recetas de solución y alertas tempranas. Menos punitivismo a destiempo, más señales en obra para no caer en causales administrativas o penales.
—Volvamos a Vidawasi: ¿qué sigue para el vínculo feria–salud?
Sostener INFRACON en Vidawasi cada año y apoyar su expansión: la Ciudadela de Salud ya atiende niños con cáncer y otras patologías en Urubamba y trabaja para llevar este modelo al norte; el país necesita complementos al sistema público, no todo puede hacerlo el Estado solo. Es también un mensaje: infraestructura con propósito.