LAS familias suelen parecerse más de lo que quisieran admitir. En sus afectos, sus diferencias y esas discusiones que dejan heridas, pero también abren conversaciones. Ese territorio es el que Bruno Ascenzo vuelve a explorar con La Tribu, historia escrita por Italo Cordano que, después de tres temporadas y más de 60 mil espectadores en el teatro, llega al cine.
Ascenzo cuenta para Ellos&Ellas, que el cambio de escenario permitió acercarse a lo que el teatro dejaba fuera de campo: los espacios privados, los silencios y la intimidad de sus personajes. La película retrata a una familia atravesada por el machismo, el racismo, el clasismo y la homofobia, pero también por la posibilidad de mirarse de nuevo. El público fue clave para dar el salto a la pantalla grande.
Ascenzo recuerda a espectadores que reconocían a sus familiares en escena y regresaban juntos a verla. “La gente se veía reflejada y encontraba conversaciones que también tenía en casa”, cuenta.
Ahora espera que la película provoque risas, diálogo y una mirada sobre nuestras diferencias, sin convertir cada desacuerdo en una batalla. Que permita reconocerse en el otro y, quizá, volver a conversar.


