Durante décadas, la gastronomía se construyó en los fogones, en las mesas de los restaurantes y en las páginas de las guías especializadas. Hoy, sin embargo, una parte importante de esa conversación ocurre en otro territorio: la pantalla de un teléfono móvil. Allí, entre recetas virales, videos breves y relatos culinarios que cruzan fronteras en segundos, se está cocinando una nueva etapa para la gastronomía mundial.
Y el Perú, como potencia culinaria, no podía quedar al margen de esta revolución. Entre el 27 de febrero y el 1 de marzo, Lima fue escenario del III Encuentro Internacional de Influencers Gastronómicos Lima 2026, realizado en el Hilton Lima Miraflores. Más de 200 creadores de contenido se reunieron para debatir y compartir experiencias sobre un fenómeno que ya no puede verse como una simple tendencia digital: el surgimiento de una nueva generación de narradores de la cocina. Durante años, la difusión gastronómica estuvo concentrada en chefs, críticos y medios especializados. Hoy ese ecosistema se ha ampliado. Los creadores digitales —muchos cocineros, aficionados apasionados o comunicadores culinarios— se han convertido en amplificadores de la cultura gastronómica.

Desde una cocina doméstica, un mercado o un restaurante de alta cocina, son capaces de llevar un plato a millones de personas en cuestión de horas. El encuentro, impulsado por Rocío Oyanguren, lideresa de la comunidad Las recetas de yo madre, buscó conectar a quienes influyen hoy en la conversación culinaria digital y capacitarlos en las herramientas que están redefiniendo la comunicación gastronómica.
Participaron además creadores internacionales como Natalia Penchas (Argentina), Nancy Karim (Estados Unidos), Majo Herrero (Paraguay) y Erik Domínguez (México), cuyas audiencias superan los 15 millones de seguidores. Su visita permitió proyectar la cocina peruana hacia nuevas audiencias globales. El evento incluyó también un programa formativo sobre plataformas digitales, marketing, inteligencia artificial y desarrollo de audiencias, como un recordatorio de que la gastronomía contemporánea también se construye con datos, estrategia y creatividad.


Más allá de las ponencias, el encuentro tuvo un componente solidario con un almuerzo benéfico a favor de la Ollita Común María Fé de Ancón. Porque la cocina, al final, también es comunidad. El cierre llegó en Barranco con la Gran Batalla de la Cocina, en la que influencers locales e internacionales prepararon platos peruanos en formato competencia. Una escena que confirma algo evidente: hoy la gastronomía peruana no solo se cocina en los restaurantes, sino también en el universo digital donde se escribe su próximo capítulo.









