La derecha ha empezado a fagocitarse a sí misma. La caótica sucesión presidencial ha desencadenado una ola de ataques, críticas y guerra sucia. Y la izquierda se prepara para pescar a río revuelto.
La maquiavélica estrategia de Fuerza Popular dejó a Rafael López Aliaga (RLA) en offside frente al electorado que disputan. La narrativa ante el empresariado fue clara: Keiko Fujimori es la opción madura, responsable. RLA, en cambio, es irresponsable y emocional. “Porky” se ha defendido argumentando que él no es un político tradicional. Pero esa narrativa pega más abajo que arriba. Las élites no le perdonan a RLA haber vacado a José Jerí. No porque extrañen al expresidente, sino porque su caída le
abrió las puertas al caos socialista del presidente José María Balcázar.
Como si se les hubiese caído la venda de los ojos, algunos de esos empresarios recién se están dando cuenta de que RLA no es un derechista conservador más. Lo han empezado a leer y escuchar con sorpresa. Y acaban de caer en la cuenta de que es
un empresario heterodoxo, socialcristiano y chúcaro. En suma, un trumpista. Tal y como lo habían pedido.
El exalcalde también pone de su parte. Golpea a la banca y amenaza con quebrar los oligopolios en los rubros de lácteos, farmacias, laboratorios, alimentos y telecomunicaciones.
Y en ese contexto aparece Wolfgang Grozo, invirtiendo en redes sociales y cautivando al elector más joven. Grozo emerge del rubro “otros”, con un color cercano al celeste y un discurso normalito. Pero, entre Keiko y “Porky”, esa aparente normalidad es suficiente para colarse en los primeros lugares. En Datum, Grozo anda sexto con 4,2 %, y en Ipsos tiene 4 %, con lo cual protagoniza un triple empate en el cuarto lugar con César Acuña y Alfonso López-Chau.
Arriba, el escenario también cambió. En la última encuesta de Datum, Keiko Fujimori (10,7 %) ha superado a Rafael López Aliaga (10 %). Y en la más reciente encuesta de Ipsos, RLA tiene 11 % y Fujimori llega a 10 %. De cualquier forma, el resultado es el mismo: RLA ha perdido la ventaja que tenía sobre Fujimori.
Y así como llega Grozo, pueden llegar otros como José Williams. El elector de centro derecha parece creer que es el momento de ver opciones. Y el de centro izquierda también, a juzgar por la aparición de Jorge Nieto Montesinos, Roberto Sánchez y Yonhy Lescano con 2 % cada uno según Ipsos.
Esa dispersión del voto les conviene al fujimorismo y a la izquierda. Ambos extremos sueñan con encontrarse en la segunda vuelta. Y por eso sus simpatizantes alimentan la narrativa de que es momento de ver opciones.
La derecha se equivoca. Si quiere ganar las elecciones, el voto que debe dividirse es el de la izquierda. De lo contrario, veremos la cuarta segunda
vuelta de Keiko Fujimori. Y ya sabemos cómo acaba ese cuento.









