El presidente interino José Jerí estaría ante sus últimas horas en Palacio de Gobierno. En el Congreso de la República se oyen más las voces para que deje el Ejecutivo por el escándalo del Chifagate, que estalló tras conocerse sus reuniones clandestinas con el empresario chino Zhihua Yang. Al cierre de esta edición, en la mesa de partes del Parlamento ya había ingresado formalmente una moción de vacancia contra Jerí que cuenta hasta ahora con 26 firmas. En las próximas horas se podrían sumar más rúbricas.
El promotor de la iniciativa es el congresista Segundo Montalvo, de la bancada de Perú Libre, quien también acusa al mandatario de buscar una presunta “privatización encubierta” de Petroperú a través de un decreto de urgencia.
El pedido de destitución contra el presidente Jerí se suma a las siete mociones de censura que también se presentaron en el Legislativo y que tienen el respaldo de bancadas como Juntos por el Perú, Bloque Democrático, Renovación Popular, Acción Popular y de los no agrupados. Y es en ese contexto en que también se inició un interesante e intenso debate entre constitucionalistas sobre el procedimiento que se debe seguir para definir el futuro político del mandatario que no convence con sus explicaciones: ¿vacancia o censura?
Pese a que es el actual inquilino transitorio de Palacio, el presidente Jerí mantiene su condición de titular de la Mesa Directiva del Congreso. Por ello, el camino más viable para superar el entrampamiento político a causa del Chifagate sería que Jerí sea sometido a la censura. En la representación nacional solo se necesitaría de 66 votos, una cifra menor a los 87 que se requieren para la vacancia del jefe de Estado.
Si finalmente se logra censurar a Jerí, los parlamentarios tendrían que elegir solamente a su reemplazo y no a los otros miembros de la Mesa Directiva —Fernando Rospigliosi, Waldemar Cerrón e Ilich López—, quienes se mantendrían en sus cargos, salvo decidan renunciar en modo de protesta.


PLENO EN VEREMOS
Un detalle en esta historia es que para resolver la salida de Jerí de la Presidencia se requiere la convocatoria a un pleno extraordinario y de emergencia. La segunda legislatura del periodo de sesiones 2025-2026 recién arranca en marzo. Y actualmente la mayoría de los parlamentarios están en plena campaña electoral para reelegirse en abril.
Por lo pronto, Renovación Popular tomó la iniciativa y recolecta las firmas necesarias para el pleno excepcional en el que se vean las distintas mociones contra el presidente Jerí. Hasta el momento informaron que tenían 41 de las 78 rúbricas, según reglamento, para que la solicitud ingrese al despacho de Fernando Rospigliosi, titular encargado del Parlamento, quien se ha mostrado en contra de la remoción de Jerí del Ejecutivo.
Si se logran las firmas, otro problema que también aparece a la vista es la falta de un espacio en el Parlamento para sesionar. Actualmente, el hemiciclo principal donde se desarrollan los plenos y la sala Raúl Porras Barrenechea están inutilizables por las millonarias obras de la bicameralidad. Hay andamios y obreros trabajando día y noche para mejorar las instalaciones que albergarán a los futuros senadores y diputados a partir de julio.



Debido a este asunto, algunos legisladores evalúan que en uno de los auditorios de los edificios Faustino Sánchez Carrión y Juan Santos Atahualpa, ubicados en la misma avenida Abancay, podría albergar el pleno extraordinario. Sin embargo, dada la magnitud del evento en el que se discutiría la permanencia presidencial de Jerí, podrían presentarse algunas complicaciones, como el acceso de la prensa.
Lo cierto es que la existencia de más revelaciones en el caso Chifagate pondrían contra las cuerdas al presidente Jerí y a un Congreso que tendría que tomar una decisión inmediata. Más aún cuando un buen porcentaje de sus integrantes desea repetir el plato para estar en el próximo quinquenio.












