Oriana Cicconi habla de la muerte sin tintes fúnebres ni sombríos. De hecho, lo hace conversando mientras llega la hora dorada del sol. Hace nueve años, su madre, la actriz Claudia Dammert, falleció de manera repentina.
Desde entonces buscó respuestas en libros, documentales, la tanatología y también en sesiones con una médium, experiencia que, según cuenta, reforzó su mirada sobre la muerte como tránsito y no como final.
Ese proceso terminó convertido en Vida después de la muerte, unipersonal que llega a su quinta temporada (los miércoles desde el 20 de mayo hasta el 15 de julio a las 8 p. m.) en el Centro de la Amistad Peruano-China bajo la dirección de Norma Berrade, quien fue directora de su madre, y Steven Buendía.
“Este show lo creé para que pueda tener un impacto en las personas que están atravesando un duelo”, dice. La obra mezcla comedia, reflexión e interacción con el público para abordar un tema que, según ella, sigue siendo tabú: “Nadie habla de la muerte porque piensan que de esa manera uno puede atraerla”.
Aun así, Cicconi insiste en que el dolor no desaparece. “El duelo no se cura, se integra a la vida”, afirma. En su familia también con - versan con humor sobre la muerte. Su madre pidió una gran fiesta infantil con piñata incluida. En esta obra, la risa no tiene el objetivo de borrar el dolor, pero sí el de abrir la conversación y acompañar.





