Las previsiones sobre el crecimiento de China vuelven a mostrar una fractura llamativa entre los grandes centros de análisis. No se trata de una simple diferencia de decimales, sino de lecturas opuestas sobre el rumbo de la segunda economía del mundo en un contexto marcado por tensiones comerciales, controles a las exportaciones, disrupciones de cadenas de suministro y una guerra tecnológica en cámara lenta.
LA OCDE VE DESACELERACIÓN
En su último Economic Outlook, publicado a inicios de diciembre, la OCDE proyecta que China crecerá 5,0 % en 2025, cumpliendo el objetivo oficial, pero anticipa una desaceleración progresiva en los años siguientes, con 4,4 % en 2026 y 4,3 % en 2027, reflejo de+-99 un modelo que empieza a mostrar límites visibles: un consumo interno que no despega, un sector inmobiliario aún frágil y una transición hacia un crecimiento más equilibrado que avanza con dificultad. Goldman Sachs, en cambio, plantea un escenario algo más favorable y pone el foco en la fortaleza exportadora como factor compensatorio de la debilidad doméstica; el banco elevó sus previsiones y estima un crecimiento de 4,8 % en 2026 y 4,7 % en 2027, apoyado en un aumento real de las exportaciones de entre 5 % y 6 %, una lectura pragmática que asume que, pese a las debilidades internas, China sigue exportando como ninguna otra economía del planeta. Consumo débil, fábricas por debajo de lo esperado.
Los datos recientes refuerzan esa dualidad. En noviembre, las ventas minoristas crecieron apenas 1,3 % interanual, muy por debajo del 2,8 % que esperaba el mercado y del 2,9 % registrado en octubre. El mensaje es inequívoco: los consumidores chinos siguen conteniendo el gasto y prefieren ahorrar.
La producción industrial tampoco cumplió las expectativas. Creció 4,8 %, cuando el consenso anticipaba un 5,0 %. No es un desplome, pero sí una señal de fatiga cíclica.
Y, sin embargo, el frente externo cuenta otra historia.
EXPORTADOR RÉCORD DEL MUNDO
Entre enero y noviembre de 2025, China registró un superávit comercial de 1,1 billones de dólares, un récord histórico –y aún falta computar diciembre–. En todo 2024, el superávit había sido de 992.000 millones.
China no solo sigue exportando: exporta más que nunca. Esa es la paradoja que divide a los analistas y explica por qué las proyecciones macro no logran converger.
LA COMISIÓN EUROPEA Y EL “FIN DEL MOTOR”: AUTOS BAJO LA LUPA
Por otro lado, la atención del mercado se traslada al sector automotor, a la espera de que la Comisión Europea anuncie ajustes en su hoja de ruta sobre el fin de los motores de combustión. Tras meses de debate, los inversores buscan señales de mayor flexibilidad. Una encuesta citada por la televisión pública alemana ZDF reveló que el 63 % de los alemanes quiere que después de 2025 sigan autorizándose autos a gasolina y diésel, por lo que calificar ese rechazo como simple “impopularidad” suena, como mínimo, a eufemismo. En este contexto, BMW, Mercedes-Benz, Porsche y Volkswagen, así como Renault y Stellantis, concentran la atención, mientras el mercado evalúa si Bruselas optará por un enfoque más tecnológicamente abierto o mantendrá una estrategia percibida como rígida e ideológica.
WALL STREET: DUDAS CRECIENTES SOBRE LOS GIGANTES DE LA IA
Al otro lado del Atlántico, las acciones vinculadas a la inteligencia artificial siguen perdiendo brillo. Valores emblemáticos como Broadcom cayeron más de 5%, mientras CoreWeave retrocedió casi 8%.
El nerviosismo ya no gira solo en torno al crecimiento, sino a la sostenibilidad financiera del sector. La pregunta que empieza a ganar espacio es incómoda: ¿podrán estas compañías generar beneficios suficientes para pagar las enormes deudas que financiaron la carrera por la IA, o algunos sueños terminarán desinflándose como burbujas?
Criptomonedas: la corrección continúa
El mercado cripto tampoco ofrece refugio. El bitcoin retrocedió hacia los 85 000 dólares, ethereum cayó por debajo de los 3000, y Ripple volvió a perder con claridad el nivel de los 2 dólares.
Este contexto arrastró también a las acciones vinculadas al ecosistema: Coinbase, Strategy y Circle Internet Group registraron caídas pronunciadas, reflejando que el ajuste va más allá de los tokens y alcanza a toda la cadena de valor.

















