Lo que me diferencia es que no busco la alcaldía como un trampolín político”, dice el empresario gastronómico Alex von Ehren. Ha postulado antes a la alcaldía de su distrito, pero considera que ahora tiene “mayor madurez” y conoce mejor los problemas de Miraflores “al milímetro”. “Insisto porque mi compromiso no es una aventura: es el proyecto de mi vida”, detalla.
–¿Por qué postular a la alcaldía de Miraflores?
Nací aquí, estudié en el colegio Carmelitas, me casé, tengo a mis hijos aquí y puedo decir con orgullo que me forjé y tengo raíces profundas en Miraflores. La motivación nace del amor a este distrito. El vecino siente que se ha tendido una barrera invisible entre la municipalidad y la comunidad. Quiero volcar mi experiencia de gestión privada para devolverle a Miraflores ese rostro amable, seguro y ordenado.
–Su lema es “Miraflores volverá a ser Miraflores”. ¿El distrito ha perdido su identidad?
Absolutamente. Miraflores siempre se caracterizó por ser un distrito integrado, donde el vecino caminaba tranquilo por sus calles, disfrutaba de sus parques llenos de flores y se sentía escuchado. Hoy sentimos un distanciamiento. Falta ese acercamiento real, esa empatía con el ciudadano de a pie. “Miraflores volverá a ser Miraflores” significa recuperar la seguridad para caminar sin miedo, devolverle el verde vivo a nuestros parques, solucionar el caos del tránsito y, sobre todo, volver a ser un distrito participativo.
–Si tuviera que priorizar, ¿cuál es la agenda urgente que necesita el distrito hoy en seguridad, tránsito y espacios públicos?
La prioridad número uno es recuperar la tranquilidad del vecino. La seguridad no puede esperar. Paralelamente, el ordenamiento del tránsito y el mantenimiento del ornato y las áreas verdes son críticos. La primera impresión debe ser de orden y belleza. Pero la verdadera urgencia es volver a las calles a escuchar. Un alcalde no gestiona desde un escritorio con aire acondicionado. Gestiona caminando junto a su comunidad.
–En seguridad, plantea el renting de patrulleros y el uso de cámaras inteligentes. ¿Cómo se estructurará esta estrategia?
Actualmente tenemos 1400 cámaras de vigilancia. Cuando inició la gestión, encontramos el distrito con 400 cámaras analógicas. Las incrementamos, pero no es suficiente. Aspiro a llegar a las 2000 cámaras de inteligencia artificial para tener un mapeo completo y hacer de Miraflores el distrito más seguro del Perú. Implementaremos el sistema de renting con 100 unidades de serenazgo. Esto garantiza que los vehículos estén operativos las 24 horas. Si un carro se malogra, la empresa lo repone de inmediato. Se acabarán las maestranzas y los vehículos estacionados por falta de mantenimiento.
–Una propuesta que ha llamado mucho la atención es la recuperación del “Urbanito”.
El “Urbanito” es un proyecto con un profundo sentido social y de movilidad sostenible. Queremos implementar un sistema de transporte interno, amigable y conectado, diseñado para integrar el distrito de extremo a extremo. Esto facilitará la movilidad de nuestros adultos mayores y vecinos, permitiéndoles acudir a sus citas médicas o hacer compras de manera gratuita y segura dentro de Miraflores.
–También propone inaugurar una Casa para los Vecinos.
Queremos crear un centro de encuentro comunitario activo. Ya tengo mapeado dónde puede ser. La Casa para los Vecinos no será una oficina burocrática, sino un espacio vivo con soporte psicológico, legal y de salud preventiva. Incluirá un auditorio y, por supuesto, construiremos la piscina municipal que la mayoría de los vecinos tanto solicita y espera.
–Hablemos de su actual rol en el concejo. ¿Qué lo diferencia de la actual gestión del alcalde Carlos Canales?
Algo que debe quedar muy claro es que Carlos es Carlos y Alex es Alex. Cada uno tiene un estilo distinto. Yo soy una persona de cercanía, que escucha y camina por el distrito. Yo no voy a las sesiones de concejo a “figuretear” ni a hacer show. Apoyo la institucionalidad y la gobernabilidad. Apruebo lo que es correcto y voto en contra cuando corresponde, a pesar de que las decisiones se tomen por mayoría. Como regidores, no vemos el día a día administrativo ni trabajamos en horario de oficina porque nuestra labor es ad honorem, enfocada netamente en la fiscalización, legislación y representatividad del vecino. Mi intención no es sabotear su gestión, pero me distancio completamente de esa visión de gobernar desde la generalización administrativa. Miraflores necesita tender puentes y cercanía vecinal.
–Hoy postula por Somos Perú, un partido que recuerda a Alberto Andrade.
Postular por Somos Perú es un gran honor. Alberto Andrade es recordado con justa razón como el mejor alcalde de Miraflores. Su legado de honestidad, recuperación del espacio público y profundo amor por el vecino son las banderas que asumo. Por ello, me acompaña en la lista de regidores su hija menor, Anita Andrade. Con ella caminaremos cuadra por cuadra todos los días, tal como lo hacía su padre, para conectar con el vecino y ver sus necesidades primarias.
–Desde su perspectiva empresarial, ¿cómo analiza flagelos como las extorsiones y el cobro de cupos que golpean al sector privado?
Es una realidad dolorosa que destruye familias. Como empresario, sé el esfuerzo que requiere abrir un negocio. Es inaceptable que la delincuencia pretenda cogobernar. Seremos implacables. Blindaremos nuestras zonas comerciales y gastronómicas con un serenazgo robusto, inteligencia táctica y un canal de denuncia y protección inmediata. El comercio formal e independiente tendrá en mi gestión a su principal aliado.
–De llegar al sillón municipal, tendrá que coordinar de cerca con Lima, donde un candidato fuerte es Carlos Bruce.
Carlos Bruce tiene una trayectoria pública respetable. Nos diferencia el origen de nuestra formación: yo vengo enteramente del sector privado, de la gestión diaria y el servicio directo, donde cada sol cuenta y la eficiencia es vital. Sin embargo, comparto la visión de que Lima y Miraflores necesitan seguridad integrada y soluciones viales a gran escala. Trabajaremos de manera técnica y transparente, priorizando siempre el bienestar de los miraflorinos por encima de cualquier bandera partidaria.









