Keiko Fujimori se convirtió en la primera mujer elegida como presidenta del Perú tras imponerse en el balotaje del 7 de junio de 2026 con el 50,13% de los votos válidos frente al 49,87% de Roberto Sánchez, candidato de la coalición de izquierda Juntos por el Perú, con una diferencia de aproximadamente 50 000 sufragios según el cómputo oficial. La proclamación formal llegó el 3 de julio, cuando el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) la reconoció como presidenta electa tras semanas de revisión de actas impugnadas, protestas callejeras y denuncias de fraude. La hija del expresidente Alberto Fujimori asumirá el cargo el 28 de julio de 2026. Pero tiene toda una larga vida en la política peruana, como hija, primera dama, congresista y candidata presidencial. CARETAS es testigo privilegiado de su historia.



Se mudó a Palacio siendo solo una quinceañera. Una estudiante más del Colegio Recoleta que iba al cine con guardaespaldas y escuchaba música pop. Pero, más allá de la campaña de 1990 y un fugaz beso en el cuello en el desfile militar de Fiestas Patrias de 1993, Keiko Fujimori no había acaparado la atención mediática de la prensa.


Tras la pelea de Alberto Fujimori con Susana Higuchi y las posteriores denuncias, Keiko asumió el cargo de primera dama. Su nuevo cargo fue anunciado en plena ceremonia de cambio de mando presidencial en Colombia. Luego, iría a la Cumbre de las América, en Miami, donde asumiría oficialmente la función representativa. Su caso fue comparado con el de Zulemita Menem, la hija de Carlos Menem que había asumido el cargo análogo en 1991, en Argentina, tras el divorcio de sus padres. Pero Menem y Fujimori tenían mucho más en común, como por ejemplo las reformas económicas liberales.
En pleno lustro de ajustes macroeconómicos y privatizaciones, la población necesitaba un paliativo para sobrellevar las duras medidas del Gobierno. Keiko creó la Fundación para la Infancia y la Fundación Cardio Infantil del Perú. Como primera dama, fue encargada del club de madres y demás programas de apoyo social y desarrollo comunal.
Se mudó a Palacio siendo quinceañera. Una recoletana más que iba al cine con guardaespaldas.


Un rol que tradicionalmente ha asumido la esposa del presidente de turno. Al inicio se vestía de jean y polo, pero según la crónica de CARETAS de la época luego consiguió un diseñador llamado Luis Carlos Machicao.
Después llegaría la campaña para 1995. Y si bien Keiko apoyó a su padre, ya mostraba un perfil propio en entrevistas. Tanto así que en 1998 firmó el planillón de la oposición para solicitar un referéndum y evitar la re-reelección del 2000. En mayo de 1997, el Congreso fujimorista había destituido a tres magistrados del Tribunal Constitucional luego de que este declarara inaplicable la Ley de Interpretación Auténtica que permitía la ilegal tercera postulación de Fujimori. Con el nuevo TC en sus manos, el camino estaba allanado para la ilegal re-reelección.
Tras la emisión de los vladivideos y la posterior caída del régimen, Keiko se quedó al pie del cañón en Palacio. Y con el pasar de los años intentó reconstruir el fujimorismo.

El nuevo fujimorismo
Keiko Fujimori dio el salto a la política representativa en las elecciones parlamentarias de 2006, cuando fue elegida congresista por Lima con el partido Alianza por el Futuro (AF). Fue una de las legisladoras más votadas del país.
En 2007, siendo congresista, su padre fue extraditado de Chile a Perú, donde en 2009 fue condenado a 25 años de prisión por homicidio calificado y lesiones graves por los casos Barrios Altos y La Cantuta. Desde entonces, tanto el exmandatario como su familia rechazaron los cargos y pugnaron por su libertad, que obtuvieron en diciembre de 2023 después de que el Tribunal Constitucional de Perú validara el indulto humanitario que en 2017 le había otorgado el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski.
Creó la Fundación para la Infancia y la Fundación Cardioinfantil. La compararon con Zulemita Menem.

Quizás la decisión más importante de Keiko Fujimori fue fundar Fuerza Popular el 9 de marzo del 2010. Inicialmente llamado Fuerza 2011, en referencia a los comicios de ese año, se consolidó como organización de derecha con presencia nacional.
Las tres derrotas previas al triunfo de 2026 configuraron el relato de su trayectoria. En 2011 fue vencida por Ollanta Humala con el 51,49% de los votos frente a su 48,51%. En 2016 perdió ante Pedro Pablo Kuczynski por un margen reducido. En 2021 quedó atrás de Pedro Castillo, el candidato que capitalizó el descontento de sectores rurales y populares.

padre (1994).
Caso Cócteles
La historia de Keiko Fujimori puede leerse a través de sus procesos judiciales por presunto lavado de activos, crimen organizado y otras conductas ilícitas vinculadas al escándalo Odebrecht. La Fiscalía la acusó de haber recibido y no declarado aportes ilegales de la constructora brasileña por un monto aproximado de 200 000 dólares destinados a financiar sus campañas presidenciales de 2011 y 2016. El juicio, que involucraba a más de cuarenta acusados relacionados con Fuerza Popular, se inició el 1 de julio de 2024.
En 1998 firmó el planillón de la oposición para pedir un referéndum sobre la re-reelección.


La acusación fiscal sostuvo que ella habría liderado una organización criminal dentro del partido, orientada a captar aportes ilícitos, ocultarlos mediante mecanismos de simulación de donantes y obstruir la investigación a través de la manipulación de testigos y la destrucción de pruebas. Keiko proclamó reiteradamente su inocencia y afirmó que las acusaciones formaban parte de una persecución política diseñada para impedir su llegada al poder. El tiempo le dio la razón.
En 2024, un tribunal de justicia anuló el juicio en curso por fallas en la formulación de cargos y ordenó reiniciar el proceso. La decisión fue interpretada de manera ambivalente: como muestra de garantías procesales, por un lado, y como evidencia de la capacidad del fujimorismo para influir en el curso de procedimientos judiciales que lo afectan, por el otro.

La primera mujer
La candidata cambió mucho en esos años. La cárcel, el divorcio y la muerte de sus padres la marcaron definitivamente. Sus enemigos la llaman cinismo. Sus aliados, madurez. Lo cierto es que hay una gran distancia entre su comportamiento en el 2026, a la luz de lo que hizo en 2011 y sobre todo en 2016. Y su rol, esta vez, ha sido mesurado y constructivo.

La condición de primera mujer elegida como presidenta del Perú ha sido destacada tanto por medios nacionales como internacionales. Un resultado histórico en un país donde las mujeres han enfrentado barreras estructurales para alcanzar posiciones de poder ejecutivo. Keiko Fujimori es la novena presidenta de América Latina.
La cárcel, el divorcio y la muerte de sus padres la marcaron. Sus aliados lo llaman madurez.

Esta es, dicen, su gran oportunidad para reivindicar su apellido. Por un lado, corrigiendo los excesos que cometió su padre, retomando la línea de logros económicos e hitos en materia de seguridad, y tomando distancia del legado de corrupción y de los pasivos históricos en derechos humanos.
Pero, más allá del pasado, quedan nuevos retos a la vuelta de la esquina, empezando con el fenómeno de El Niño y la estabilidad de la política peruana. Nuevas metas con las que Keiko Fujimori deberá escribir su propia historia, y que ayudarán a que el Perú, por fin, pase la página y mire al futuro con optimismo. Suerte.







