El exministro de Justicia José Tello advierte que el Congreso está diseñando un sistema electoral hecho a su medida. “Están apostando a una suerte de muerte global de partidos”, sostiene, al analizar los cambios recientes en la legislación electoral y la eliminación de las elecciones primarias abiertas —el espacio de competencia interna que debía ordenar la oferta partidaria antes de la campaña general—.
Según Tello, la supresión de las primarias ha tenido un efecto perverso: en lugar de reducir el número de organizaciones políticas, lo ha multiplicado. “Hoy tenemos 43 partidos inscritos. Si las primarias se hubiesen mantenido, no habría habido ningún problema porque había una primera criba. Ahora el escenario se ha vuelto inmanejable”, explica.
El resultado es un embalse de candidaturas que volverá a fragmentar el voto y a reproducir el caos de 2021, cuando 2,3 millones de peruanos quedaron sin representación porque sus votos fueron a partidos que no superaron la valla electoral.
DISEÑO A MEDIDA
Tello sostiene que el Congreso está legislando con un claro sesgo de autoprotección. “Están preparando un sistema que beneficie a los partidos que hoy tienen presencia parlamentaria y aspiran a quedarse en el poder”, advierte.
El nuevo marco electoral, que incorpora mayores requisitos de inscripción y eleva las exigencias de adherentes, funcionará —según el exministro— como una barrera de entrada para nuevas fuerzas políticas.
Actualmente, se requieren 534 mil firmas válidas para inscribir un partido, equivalente al 3 % del electorado que votó en la última elección. Pero existe un proyecto que busca elevar esa cifra al 10 %, lo que supondría cerca de 2,5 millones de adherentes.
“Eso no es casualidad”, remarca Tello. “El objetivo es quedarse con un grupo reducido de partidos –ocho, con suerte–, cerrar el club y dejar fuera a cualquier nuevo actor”.
LA NUEVA MATEMÁTICA ELECTORAL
El eje de esa ventaja está en la elección del nuevo Senado, donde los partidos competirán con listas nacionales en duplas, y la distribución de escaños se hará mediante la cifra repartidora.
Tello recuerda que este método –el mismo que en 2016 permitió que Fuerza Popular obtuviera 78 curules con solo el 32 % de los votos– premia la concentración y castiga la dispersión. En un escenario con más de 40 partidos, como el que se perfila tras la eliminación de las primarias, los votos se pulverizan y bastará un porcentaje mínimo para asegurar varios senadores.
El nuevo Senado estará conformado por 60 miembros elegidos en una sola circunscripción nacional, lo que refuerza la ventaja de las agrupaciones con estructura territorial y maquinaria política.
La cifra repartidora divide los votos válidos entre el número de escaños, asignando los primeros lugares a los partidos que logran concentrar más apoyo inicial. En la práctica, esto magnifica el peso de los primeros y deja sin representación a millones de votantes dispersos entre pequeñas organizaciones.
“Si tienes a 43 partidos compitiendo, el voto se divide –añade Tello–. Y los que ya tienen estructura e imagen, los del Congreso, se quedan con todo.”
El efecto será doble: una representación concentrada y una alta tasa de votos perdidos, que favorece directamente a las bancadas instaladas en el poder.
En palabras del exministro, “la mayoría de partidos no superará la valla electoral”, y eso asegura que el próximo Congreso, pese a su descrédito, se parezca mucho al actual.
A ello se suma un detalle clave: los actuales congresistas, con visibilidad nacional, encabezarán las duplas.
“Los que van a la reelección irán como número uno en el Senado”, advierte Tello. “Tienen ahí una posibilidad real de lograr el efecto: su nombre arrastra el voto de lista, y la mayoría de partidos pequeños no pasará la valla”.
“Todo está diseñado para que quienes hoy están en el poder sigan siéndolo”, dice. “El voto se va a fragmentar, y eso les favorece. Con menos competencia real, los mismos partidos podrán mantener su representación, aunque con menor legitimidad”.
El fenómeno se amplifica con la eliminación de las encuestas en la víspera de los comicios, que –según Tello– evita el “voto estratégico”: ese mecanismo por el cual los ciudadanos cambian su preferencia al final para apoyar a un candidato con opciones reales de pasar la valla.
“En 2021, ese voto estratégico ayudó a reducir la dispersión. Sin él, tendremos más fragmentación y más votos desperdiciados”, advierte.
EL GOLPE AL SISTEMA
El escenario que describe el exministro es alarmante: un Congreso que podría representar a un número cada vez menor de electores, mientras millones de votos quedan fuera de toda representación política.
“Si esto sigue así, no serán 2,3 millones, sino muchos más los peruanos sin voz en el Parlamento. El Congreso será aún menos representativo y más distante de la ciudadanía”, afirma.
Para Tello, se trata de un diseño deliberado. “Han eliminado las primarias, endurecido los requisitos de inscripción y manipulado las fórmulas de representación. Todo apunta a consolidar un sistema cerrado”, dice. “Y eso, en democracia, siempre es un riesgo”.
Tello considera que la reforma electoral, en lugar de fortalecer la representación, ha cerrado el sistema.
Se eliminaron las primarias abiertas –que permitían a la ciudadanía participar en la selección de candidatos–, se endurecieron las condiciones para inscribir partidos y se impuso un modelo que combina cifra repartidora, voto de lista y duplas encabezadas por congresistas conocidos.



















