El 2025 quedará marcado como el año en que el nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez inició operaciones y redefinió el horizonte económico del país. Con una inversión total que supera los USD 2400 millones, la obra ejecutada por Lima Airport Partners (LAP) no solo amplía la capacidad aérea del Perú: multiplica su impacto productivo, social y logístico.
Un estudio de APOYO Consultoría calcula que el aeropuerto aportará este año USD 1562 millones al PBI nacional, equivalentes al 0,6 % del total y al 14 % de la economía del Callao. Pero el efecto real va mucho más allá del PBI: el nuevo Jorge Chávez, solo en su primer año de operación, crearía más de 120 mil empleos directos e indirectos, casi una quinta parte de la población chalaca económicamente activa, generando un círculo virtuoso de desarrollo que abarca turismo, transporte, comercio exterior y servicios.
La magnitud de esta obra la ubica como el segundo proyecto de infraestructura más grande del país, solo detrás de la Línea 2 del Metro de Lima. Su aporte fiscal también es significativo: USD 523 millones en transferencias al Estado solo en 2025, y más de USD 5500 millones acumulados hasta 2030. Son recursos que equivalen —según el mismo estudio— a cerrar la brecha nacional de electricidad y cubrir casi la mitad de la brecha en agua potable en el país.
El impacto se amplía si se consideran los efectos “catalíticos” del aeropuerto: el mayor flujo de pasajeros, turistas y carga dinamiza sectores conexos que aportan más de USD 3100 millones adicionales al PBI y sostienen otros 280 mil empleos.
“El nuevo Jorge Chávez no es solo una terminal aérea; es un ecosistema que articula oportunidades para miles de familias y empresas”, explica Juan Marcos Venegas, Gerente de Planeamiento Financiero de LAP. “Cada vuelo que despega o aterriza genera actividad económica en docenas de sectores”.
La Ciudad Aeropuerto que se desarrolla alrededor del nuevo terminal será la siguiente fase de esa transformación: una plataforma logística, hotelera y comercial con capacidad para convertir al Callao en el hub más importante del Pacífico sur.
La apuesta, además, conecta con el espíritu del especial Alemania–Perú: el proyecto es resultado directo de la inversión de Fraport AG, uno de los mayores operadores aeroportuarios del mundo, que conforma LAP desde 2001. Su experiencia y estándares internacionales y sostenibilidad han guiado un proceso que hoy coloca al Perú a la vanguardia regional.

Tarifas y transparencia: desmontando mitos sobre la TUUA de transferencia
Con el inicio de operación del nuevo aeropuerto también llegó una polémica: las tarifas de transferencia que algunas voces interpretaron como un cobro nuevo o injustificado. Pero la realidad es otra. La TUUA (Tarifa Unificada de Uso de Aeropuerto) es un mecanismo contractual que existe desde el contrato original firmado en 2001 con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), bajo supervisión del regulador OSITRAN y que permite el cobro a todo pasajero embarcado, dentro de los cuales está el pasajero de salida (vuelos directos punto de origen y destino) y el de transferencia (aquellos que usan a Lima como punto de conexión), y precisa que la TUUA de Transferencia fue reconocida mediante Adenda en 2013, donde se precisó que OSITRAN debía de fijar una nueva TUUA a estos pasajeros ya que solo recibían 26 de los 32 servicios que tiene a disposición la TUUA. Lejos de ser un impuesto, la TUUA es la contraprestación por el uso de la infraestructura aeroportuaria por parte de los pasajeros, embarcados en aeropuerto, que usan los siguientes servicios: sistema de traslado e inspección de equipajes, información de vuelos, perifoneo, atenciones médicas, seguridad aeroportuaria, climatización, migraciones, aduanas, áreas de embarque y desembarque, etc. En el caso de los pasajeros en transferencia —aquellos que llegan a Lima para conectar con otro vuelo internacional— además de los servicios señalados, con excepción de aduanas y migraciones, tienen áreas exclusivas por donde transitan para reconectar con las salas de embarque y continuar su viaje en un nuevo vuelo.
Uno de los mitos más frecuentes es que se trata de un ingreso íntegro para LAP. La realidad: solo el 52,5 % de los ingresos por TUUA se queda en la concesionaria. El resto se distribuye entre retribuciones al Estado, pagos a CORPAC y tributos. Es decir, más de la mitad de cada dólar recaudado regresa al propio país.
Otra idea distorsionada es que la TUUA de Lima es elevada, frente a otros aeropuertos de la región. En los hechos, el valor de USD 30,86 (con IGV) ubica a la capital peruana entre las más competitivas de América Latina, más barata por debajo de Bogotá que oscila su carga impositiva total en unos USD 82,25 y Panamá con USD 53,25.
Además, parte de los fondos obtenidos se canaliza al fideicomiso que financia la modernización de aeropuertos regionales, contribuyendo a cerrar brechas de conectividad en el interior del país. En otras palabras, cada pasajero que transita por el Jorge Chávez contribuye al desarrollo del sistema aeroportuario nacional.
“La TUUA no es un sobrecosto, sino una garantía de sostenibilidad”, señala Juan Marcos Venegas. “Gracias a ella, el aeropuerto puede mantener estándares internacionales de servicio y seguridad, y al mismo tiempo aportar al desarrollo de otros aeropuertos en el país, sabiendo que aún la brecha de desarrollo es grande”.
En los últimos meses, la compañía ha sostenido mesas de trabajo con aerolíneas, en la búsqueda de un acuerdo para incluir el cobro de la TUUA de Transferencia directamente en el boleto aéreo, simplificando el proceso para el pasajero como sucede en otros aeropuertos del mundo, sin embargo, no ha sido posible lograr un acuerdo debido a la negativa de las líneas áreas a que existan estas tarifas, por consiguiente, la concesionaria ha habilitado otros sistemas de cobro alternativos.
Desde el punto de vista técnico, la metodología empleada para fijar la tarifa a los pasajeros en transferencia –la de costos totalmente distribuidos– fue determinada por el regulador al tratarse de un terminal completamente nuevo, construido desde cero y con equipamiento de última generación. Esta metodología permite asegurar que no se están duplicando costos que ya han sido asumidos en otros servicios.
El resultado es un esquema transparente y predecible, coherente con los compromisos de la concesión y con las prácticas internacionales.
Una infraestructura que multiplica valor
El nuevo Jorge Chávez simboliza la intersección entre inversión privada y desarrollo público. Cada vuelo que despega desde sus modernas pistas genera divisas, empleo y oportunidades, mientras que cada tarifa cobrada alimenta un sistema redistributivo que fortalece la red aeroportuaria nacional.
En conjunto, el proyecto demuestra que una concesión bien gestionada puede elevar los estándares de servicio y, al mismo tiempo, aportar miles de millones al Estado. Más allá del debate puntual, el caso LAP evidencia cómo la colaboración entre capital extranjero, regulación local y visión de largo plazo, puede traducirse en beneficios tangibles para el país.
El nuevo aeropuerto es, en última instancia, una inversión que despega para todos y coloca al Perú en una posición competitiva a nivel global.

























