Un alarmante diagnóstico sobre la capacidad de respuesta del sector salud frente al avance del fenómeno el Niño Costero ha puesto en evidencia severas falencias de gestión en el Ministerio de Salud (MINSA).
Según el informe de visita de control N.º 031-2026-OCI/0191-SVC, elaborado por la Contraloría General de la República, el país enfrenta un crítico nivel de desabastecimiento e inoperatividad en los recursos destinados a proteger a la población vulnerable.
La inspección presencial, realizada a mediados de julio de 2026 en los almacenes de la Dirección General de Gestión del Riesgo de Desastres y Defensa Nacional en Salud (DIGERD) en Breña, dejó al descubierto deficiencias estructurales que comprometen directamente la primera respuesta sanitaria nacional.
Entre los hallazgos más graves figura la paralización de equipos indispensables para el despliegue en zonas de desastre. De un universo de 5 136 bienes revisados, 1 554 se encuentran completamente inoperativos (un 30,26%). El deterioro alcanza niveles alarmantes en rubros clave: el 96,98% del instrumental médico, el 75,25% de los equipos electromecánicos y el 36,66% del equipamiento biomédico no funcionan.
Peor aún, el 96,59% de los bienes carece de registro de mantenimiento preventivo o correctivo, habiéndose ejecutado intervenciones aisladas años atrás. La propia entidad admitió que recién se encontraba elaborando su plan de mantenimiento al momento de la auditoría.
Sin fármacos
La situación es igualmente crítica en el suministro farmacológico. A pesar de que los lineamientos oficiales exigen contar con al menos tres kits de medicamentos listos para despacho inmediato con 75 productos cada uno, la farmacia de la Unidad de Movilización en Salud no cuenta con stock físico de 14 insumos esenciales.
Entre los productos ausentes destacan las sales de rehidratación Oral (SRO), insumo crítico contra la deshidratación aguda, además de antibióticos vitales como ceftriaxona, ciprofloxacino, doxiciclina y furazolidona. También se detectó desabastecimiento total de tratamientos para enfermedades crónicas (captopril, losartán) e insumos médicos básicos como guantes de examen y agujas.
Esta escasez amenaza con dejar desprotegidas a miles de familias expuestas a brotes diarreicos e infecciones asociadas a las precipitaciones e inundaciones.
Frente a este panorama, la Contraloría otorgó un plazo de cinco días hábiles al Ministerio de Salud para implementar un plan de acción urgente que corrija estas fallas antes de que el impacto del fenómeno natural se intensifique.