La biopiratería en Perú continúa siendo una amenaza para los recursos genéticos y los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas. Sin embargo, en las últimas dos décadas el país logró frenar 180 intentos de apropiación indebida en sistemas de patentes internacionales, informó la Comisión Nacional contra la Biopiratería (CNB), presidida por el Indecopi.
Biopiratería en Perú pone en riesgo recursos ancestrales
La biopiratería ocurre cuando empresas, universidades u organizaciones buscan registrar patentes sobre recursos biológicos o conocimientos tradicionales sin autorización del país de origen ni una distribución justa de beneficios.
De acuerdo con la CNB, esta práctica afecta directamente la valorización de los saberes ancestrales y representa un riesgo económico y cultural para el Perú, considerado uno de los países con mayor biodiversidad del planeta.
Entre los productos peruanos más expuestos a este tipo de apropiación destacan la sangre de grado, maca, marañón, cacao, achiote, guayaba, tara, sacha inchi y camu camu, recursos altamente demandados por las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria.
Indecopi monitorea patentes en el mundo
La Comisión Nacional contra la Biopiratería mantiene un monitoreo permanente de solicitudes de patentes en las principales oficinas de propiedad intelectual del mundo.
Las acciones de vigilancia se concentran en países y regiones como China, Estados Unidos, Japón, Brasil y la Oficina Europea de Patentes, donde se revisan posibles registros vinculados a recursos genéticos peruanos.
Gracias a este seguimiento especializado, el Perú ha logrado detectar y frenar a tiempo intentos de apropiación indebida relacionados con especies originarias del país.
El Indecopi destacó que estas acciones forman parte de una estrategia sostenida para proteger la biodiversidad peruana y los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas.
Tratado internacional fortalece protección de biodiversidad
El Perú también logró un avance internacional importante con la reciente aprobación del Tratado sobre Propiedad Intelectual, Recursos Genéticos y Conocimientos Tradicionales.
Este acuerdo obliga a declarar el origen de los recursos genéticos y conocimientos ancestrales utilizados en solicitudes de patentes, con el objetivo de fortalecer la transparencia y prevenir casos de biopiratería.
La medida fue impulsada tras más de 20 años de negociaciones internacionales en las que participó activamente el Estado peruano.