El terremoto del 24 de junio en Venezuela dejó una tragedia de enormes dimensiones: más de 3500 personas fallecidas, 16 740 heridas y más de 6400 sobrevivientes rescatados. Mientras miles de familias buscaban respuestas entre los escombros, la cifra de desaparecidos mantenía abierta una de las mayores incertidumbres de la emergencia, con estimaciones que apuntaban a decenas de miles de personas. Ante el desastre, países vecinos activaron sus equipos de ayuda humanitaria y rescate. Entre las brigadas internacionales llegaron más de 135 perros especializados en búsqueda de sobrevivientes. En medio del polvo, el silencio y la desesperación, dos nombres terminaron representando una historia de relevo y esperanza: Tsunami, un veterano que enfrentaba su última misión internacional, y Kayra, la joven pastora belga malinois peruana que asumía el desafío de continuar un legado construido ladrido a ladrido entre estructuras colapsadas.
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