Interpretar a dos protagonistas tan distintas en una misma noche exige mucho más que resistencia física. Para Mónica Balbuena, esta temporada representa también un punto de inflexión personal. A los 13 años, vio por primera vez la célebre variación de Raymonda. Aquella coreografía fue suficiente para tomar una decisión que cambiaría su vida: “Cuando la vi, dije: ‘Tengo que ser bailarina profesional’”. Aunque ambas poseen una enorme fortaleza, Balbuena encuentra diferencias profundas entre sus protagonistas.
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