En los pasillos del Ministerio Público, el silencio suele ser el preámbulo de una sentencia, pero, en el caso de los fiscales César Mendoza Yana y Ulises García Rivasplata, el silencio es la respuesta a las preguntas que nadie quiere contestar. La inacción fiscal en las investigaciones de alto vuelo no es un error de cálculo, es un patrón que cobra matices oscuros cuando se revisa la trayectoria laboral de quienes deberían perseguir el delito.
Suscríbase al contenido
Esto es material premium. Suscríbete para leer el artículo completo.