El Perú está frente a una oportunidad que no se repetirá fácilmente. Así lo advirtió Diego Ortega, presidente del SIMPOSIO – XVI Encuentro Internacional de Minería, quien señaló que el país atraviesa una “ventana histórica” para posicionarse como actor estratégico en el nuevo orden global de los minerales críticos.
Pero el mensaje no fue triunfalista. Fue, más bien, una alerta. El contexto internacional ha cambiado de forma radical. La demanda de cobre y otros minerales ya no responde únicamente a ciclos económicos, sino a transformaciones estructurales como la transición energética, la electrificación, el crecimiento de la inteligencia artificial y la expansión de centros de datos. En ese escenario, estos recursos han dejado de ser simples commodities para convertirse en piezas clave de la seguridad económica global.
Y Perú tiene con qué jugar. El país concentra cerca del 12% de las reservas mundiales de cobre, cuenta con una economía abierta y mantiene vínculos geopolíticos con los principales mercados. Sin embargo, eso no garantiza nada.
“El problema del Perú no es geológico”, enfatizó Ortega. El verdadero desafío está en convertir ese potencial en proyectos viables, en inversión efectiva y en desarrollo tangible. ¿Perú, oportunidad minera perdida?
Puntos débiles: ejecución e institucionalidad
A pesar de su riqueza mineral, el Perú sigue rezagado en competitividad. La última encuesta del Instituto Fraser lo ubica en el puesto 41 de 68 jurisdicciones mineras, una posición que contrasta con su alto potencial geológico.
La razón principal es conocida por los inversionistas: la dificultad para ejecutar proyectos en tiempos razonables y bajo reglas claras. La incertidumbre institucional, los retrasos y la falta de predictibilidad siguen siendo barreras críticas.
En un entorno global donde el capital se mueve rápido y busca certezas, cada demora pesa.
Perú ¿oportunidad minera perdida?
Diego Ortega también dejó claro que el camino no pasa por relajar estándares. La minería que viene será más rigurosa en sostenibilidad, trazabilidad y legitimidad social.
“El cobre producido con altos estándares tendrá más valor”, sostuvo. Esto implica que el Perú no solo debe acelerar proyectos, sino hacerlo bien: con reglas claras, responsabilidad ambiental y aceptación social.
El mensaje final del encuentro fue directo: el costo de no actuar hoy es mucho mayor que en el pasado. Por lo tanto, ya no se trata solo de perder inversiones, sino de quedar fuera de una transformación global en marcha.