La memoria, los paisajes y la vida cotidiana se encuentran en "Pinturas y personajes", la nueva exposición bipersonal que reúne las obras de los artistas peruanos Ernesto Arrisueño Eslava y Oscar Eslava Calvo. La muestra abrirá sus puertas el 26 de junio en la galería Índigo, en San Isidro, y podrá visitarse hasta el 23 de julio con ingreso libre.
Aunque trabajan desde lenguajes distintos, ambos artistas encuentran un punto de encuentro en la evocación. Mientras Arrisueño construye escenarios donde conviven los recuerdos del Perú con los paisajes australianos, Eslava dirige la mirada hacia personajes anónimos cuyas acciones cotidianas revelan historias cargadas de humanidad.
Dos miradas complementarias
Para esta exposición, Ernesto Arrisueño presenta once pinturas que recorren algunos de los temas que han marcado su trayectoria. Botes, muelles y puertos aparecen junto a composiciones de carácter onírico, en las que flores y paisajes se expanden hacia un universo cercano al surrealismo.
"Estoy presentando una variedad de temas, incluyendo algunos que representan mis recuerdos y experiencias del Perú: botes, muelles y puertos que, en muchas instancias, se combinan con mis vivencias en Australia", explica el artista.
En paralelo, las esculturas de Oscar Eslava retratan vendedores de periódicos, niños jugando y personajes inmersos en sus pensamientos. Elaboradas con piedra, resina y metal, las piezas convierten escenas sencillas en imágenes de gran carga emocional.
"Son personajes que forman parte de la dinámica de un mundo diverso en oficios o actividades cotidianas que nutren una sociedad y la enriquecen", señala el escultor.
Una invitación a recorrer dos universos
Nacido en Lima en 1957, Ernesto Arrisueño desarrolló buena parte de su carrera en Australia, donde residió durante casi cuatro décadas sin dejar de explorar los vínculos con su país de origen. Por su parte, Oscar Eslava ha consolidado una obra centrada en personajes comunes, transformando materiales como la piedra, la resina y el metal en esculturas que transmiten cercanía, humor y sensibilidad.
El resultado es una muestra donde pintura y escultura dialogan desde sus diferencias para construir un recorrido marcado por la memoria, la imaginación y la observación de lo cotidiano.