Entrevista a Leslie Egúsquiza y Andrés Argüelles Vigo, ganadores del concurso Pasaporte para un Artista

por gruiz
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PREMIO: Leslie Egúsquiza (Lima,1988)

Concluyó en 2012 sus estudios en la Universidad Católica como bachiller en Artes plásticas con mención en pintura, sin embargo, su trayectoria se ha desarrollado más en otras áreas visuales, como el video, la fotografía y la instalación.  Sobre la obra ganadora, En el horizonte no existen márgenes, sostiene: “A menudo, cuando se imagina un horizonte, trazamos una línea con cierta lejanía frente a nosotros, esta pieza propone mover esa línea a través del sonido, el dibujo y el objeto para habitar el territorio desde una perspectiva singular donde lo que entendemos como horizonte no es una frontera sino un hogar que guía, que se mueve alrededor y dentro de uno mismo”. El sonido dibuja trayectos, caminos, desplazamientos y relieves en el espectrograma al igual que en el espacio físico que lo alberga.

—¿Qué conduce a una pintora a derivar a otras disciplinas en un medio tan limitado como el nuestro?

Estudiar pintura fue un deseo desde mi infancia, sin embargo, cuando tuve quince años, vi la muestra FLUXUS: Alemania 1962 – 1994 en el MALI. Esta exposición me generó más inquietudes sobre el arte, que en mi formación pictórica no pude experimentar cómodamente. Lo que me conduce no es una deriva de la pintura sino el deseo por profundizar e integrar mis inquietudes plásticas, experimentales, sonoras y espaciales.

—¿Cuáles son las opciones de vida —hablando en términos económicos— de una artista que decide liberarse del mercado para luchar por un camino similar al tuyo?

En términos económicos, desde hace varios años colaboro en colectivos feministas, realizo gestión o producción de arte para artistas, proyectos y/o espacios. Me gusta generar dinero a partir de mis habilidades artísticas y de organización. Optar por mantenerme al margen del mercado es una respuesta a las decepcionantes condiciones con las que muchos artistas somos tratados.

—Tu obra más divulgada luce ser resultado de indagaciones personales más que de la enseñanza universitaria.

Mi interés no es pintar como me enseñaron en la universidad sino, a partir de eso, encontrar mi propia forma de manifestar pictóricamente mis sueños, deseos, inquietudes. En cuanto al video y lo sonoro, abrazo lo “amateur” y decido formarme en talleres, laboratorios y con colegas donde profundizo más en mi sensibilidad y los motivos que me llevan a la creación.

Leslie Egúsquiza. (FOTO: SEBASTIÁN MONTALVO GRAY).

—El premio de Pasaporte para un artista es merecido. Sin embargo, tu obra se presenta como una instalación sonora a pesar de que lo visual es predominante.

La pieza fue obteniendo forma hasta el día de su montaje (incluso hasta hoy). En un principio la concebí solamente sonora, sin embargo, en el camino sentí que debía mostrar los objetos que me acompañan y conservan mi relación ancestral con los seres que traía en sonido. Pienso que esta pieza tiene vida y está compuesta por seres que al montarlos también se manifestaron en sus sombras, las cuales tienden la posibilidad de dialogar con las nuestras.

—¿Crees que el tema del concurso “Re-construir Refugios” era necesario? Para todo artista es muy fácil evadir el reto del tema porque puede tener infinidad de acepciones. En tu propuesta es posible encontrar el refugio, en otros casos siento una mayor distancia al interpretar el tema.

Para mí, el tema fue la oportunidad de compartir un trayecto de mi investigación actual, voy recorriendo territorios peruanos a partir de un mapa afectivo para encontrar o entender mi lugar de pertenencia – refugio. La curaduría me permitió profundizar y defender nuestros refugios.

—La interrelación entre curadores y artistas ha sido muy fructífera por lo que se puede apreciar en RÍO, la instalación colectiva que inicia la exposición del concurso. ¿Qué te ha aportado esa experiencia?

Trabajar con los curadores de Dos Mares y conocer a mis colegas a través de los encuentros y desencuentros, fue una experiencia reveladora. Se abrió un diálogo honesto, abrumador, incómodo, donde nos encontramos en la dificultad y naturalmente hicimos alianzas de apoyo. La experiencia me acercó a las historias que hay detrás de cada búsqueda artística y me permitió abrazar y revelar el propio.

MENCIÓN HONROSA: Andrés Argüelles Vigo (Lima, 1988)

Es un pintor egresado de la Escuela de Bellas Artes que ha seguido innumerables cursos multidisciplinarios. Desde su egreso de la Escuela ha desarrollado múltiples actividades nacionales e internacionales. Mereció la mención honrosa con dos grandes cuadros en una instalación con videos y objetos llamada El Cuevaverso, que parte del gol fallido de penal de Cueva en el Mundial de Rusia 2018, cuando se eliminó al seleccionado peruano y fue el final de una fugaz alegría colectiva.

—Eres un espléndido pintor egresado de Bellas Artes, pero también incursionas en intervenciones, instalaciones, videos y unes la pintura a otros elementos en el espacio. ¿Esas formas de manifestación son autodidactas o también aprendidas en la Escuela?

Gracias por tus comentarios sobre mi pintura; en cuanto a mi aprendizaje en las demás técnicas, este fue un aprendizaje que fue desarrollándose después de la Escuela. Ya había tenido un acercamiento previo al video, donde resolvía con esta técnica varios ejercicios en las clases experimentales a cargo de la artista Verónica Luyo. Luego estas clases influyeron mucho en mi producción.

“En el proceso de producción nunca pensé en hacer algo multidisciplinario por alguna exigencia competitiva del concurso”.

—¿No has considerado que solo la pintura es necesaria para tus planteamientos o sientes que es necesario el apoyo de objetos que refuercen la idea?

Si bien tengo una preferencia natural por la pintura, nunca la he visto como una técnica exclusiva para exponer ideas. Ni tampoco veo las otras técnicas como una suerte de apoyo. La elección de técnicas se debe a diversos factores, y a veces tan banales como evitar el aburrimiento.

 —Tu participación en el concurso de Pasaporte es muy destacada. Sin embargo, considero que los cuadros eran suficientes para darte el premio. Da la impresión que solo con la pintura no hubieras podido obtener la mención en un concurso donde se tiende a privilegiar lo multidisciplinario y lo heterodoxo.

En el proceso de producción nunca pensé en hacer algo multidisciplinario por alguna exigencia competitiva del concurso. Los restos del estudio del primer piso es porque pertenecieron al proceso de la pintura que hice in situ. Dejarlos allí fue una decisión dialogada con los curadores para visibilizar el proceso existente detrás de las obras: línea curatorial central en esta muestra. En cuanto a los tres televisores del techo, fue el eje central de mi proyecto. Muchas veces creo que al hacer pintura recurrentemente se crea un estigma. La pintura no es simplemente una imagen en una superficie, es un objeto en su totalidad; un dispositivo tecnológico y simbólico, cuyas capacidades se diversifican más allá de solo colgarlo en una pared vacía.

Andrés Argüelles Vigo.

—¿No crees que el tema del concurso “Re-construir Refugios” era innecesario? ¿Es realmente esta suerte de multiverso al que aludes un refugio para ti?

La verdad, yo me siento a gusto con el tema de ‘Re-construir Refugios’. El Cuevaverso es un proyecto en el cual conceptualmente ya venía trabajando desde mucho antes del concurso, y cuando leí el texto curatorial inicial de la convocatoria sentí que era el espacio perfecto para mostrarlo. Sí considero que el “multiverso” tiene una relación cercana con el refugio, que además creo que es un refugio colectivo, un refugio donde la derrota no existe. El Cuevaverso es parte de un proyecto mayor que ando desarrollando que se llama El Incaverso, o The Incaverse. Si en El Cuevaverso la pregunta era qué hubiese pasado si Cueva no fallaba su penal en el Mundial, en El Incaverso la pregunta es ¿qué hubiese pasado si los incas no hubiesen sido conquistados por los españoles? Personalmente, sí me gustan las exposiciones con tema, porque muchas veces voy a exposiciones sin tema —mayormente en concursos— y no entiendo nada. Es como ver más personalidades que propuestas.

—Para un espectador ajeno a los interiores de este evento, la interrelación entre curadores y artistas ha sido muy fructífera, por lo que se puede apreciar en la instalación colectiva que inicia la exposición del concurso.

Me alegra que se haya sentido esa relación entre curadores y artista, porque la experiencia curador-artista ha sido muy profunda; desde reuniones profesionales sobre el arte y nuestro proceso, hasta reuniones cotidianas de ocio. Siento que esta experiencia me ha aportado varias cosas, el compañerismo que hubo en este proceso ha sido vital, la importancia de los procesos frente a la obra y el valor de la espontaneidad en el momento de montaje.

(Luis Lama).

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