¿El cine peruano necesita de la Ley Tudela?

Por: Gabriel Ruiz Ortega | ¿Está preparado el Congreso para debatir el Proyecto de Ley de la congresista de Avanza País? Además, Contraloría debe investigar si hubo o no repartija en los estímulos económicos otorgados.
Congresista Adriana Tudela.

El Proyecto de Ley 5903, presentado por la congresista Adriana Tudela, de Avanza País, el pasado 13/09, pretende reemplazar a la actual Ley 26370 sobre cine peruano, promulgada en 2020 mediante decreto supremo en el gobierno de Martín Vizcarra.

Quienes estén interesados en conocer el proyecto de Tudela, a continuación:

La polémica y el debate están servidos. Tenemos a los que califican la propuesta como necesaria para el desarrollo cinematográfico local y quienes la critican porque se perjudica, principalmente, al cine que se hace en el interior del país.

Como suele suceder en este país, las noticias se cuentan a medias, incluso teniendo a disposición la información completa. Veamos: los que critican a Tudela olvidan que la Ley vigente no fue debatida por el Congreso, detalle que la dejó con una falta de legitimidad política que pudo corregirse después y que ahora vemos las consecuencias, porque de ese factor se vale el discurso de la congresista para justificar su proyecto, desacreditado por casi toda la comunidad cinematográfica del país.

Y entre quienes defienden la Ley Tudela, sus señalamientos a la Ley en curso transitan en una realidad paralela. A saber, lo dicho por el congresista Alejandro Cavero (también de Avanza País) en Infobae: “Yo he suscrito el proyecto. (…). No veo una sola película que haya ganado absolutamente nada. Son muy malas estas películas, nadie las va a ver al cine. Y finalmente se lo reparte la misma argolla de siempre”.

Suponemos que el congresista ha visto muchas películas beneficiadas por los estímulos económicos otorgados por el Ministerio de Cultura, por ello no cuadra que se le haya pasado el éxito de Willaq Pirka, el cine de mi pueblo (2022), de César Galindo, que llevó a más de 65 mil espectadores a las salas de cine, cifra nada despreciable para la exhibición de películas (entre nacionales y extranjeras) en Perú. Del mismo modo que Winaypacha de Óscar Cotacora (1987 – 2021) haya ganado el Premio a Mejor Ópera Prima en el Festival de Cine de Guadalajara en 2017. Pensemos también en Manco Cápac (2020) de Henry Vallejo, que desde su estreno ha sido seleccionada para participar en más de diez festivales internacionales (ganó la octava edición (2022) del Festival de Cine de las Alturas de Jujuy y el Premio Luces en 2020); sigamos: Pueblo viejo (2015) y Peso Gallo (2022) de Hans Matos Cámac: la primera, ganadora del Almería Western Film Festival de 2015; y una más: Tiempos futuros (2022) de Víctor Checa, cuyo trabajo recibió una distinción especial del Festival Internacional de Cine de Beijing. Cinco películas filmadas en el interior del país y la última en Lima.

O precisando: ¿en qué piensa el congresista Cavero cuando indica que nadie “las va a ver al cine” o que “no han ganado absolutamente nada”? ¿Con ese desconocimiento y evidente prejuicio pretende defender la Ley Tudela?

Pero Cavero dice algo más: “Y finalmente se lo reparte la misma argolla de siempre”.

No consta, no hay video ni chat para aseverar que hay una repartija en los estímulos económicos, la cual es el punto “moral” para cuestionar a la Ley actual, pero no es menos cierto que desde hace años existe el descontento en muchos cineastas que ponen en entredicho los criterios utilizados por el MINCUL cuando se trata de beneficiar a los proyectos audiovisuales. Este descontento genera narrativas de café, pero no menos atendibles porque son sospechas razonables. Un ejemplo por ahora: proyectos beneficiados y justificados en funciones privadas y luego naca la pirinaca. La Contraloría debe entrar e investigar. ¿Qué hubo: incapacidad o repartija guiada por preferencias ideológicas y amicales (este es otro punto tocado por Tudela)? No olvidemos que nos estamos refiriendo a recursos públicos. La Ley en funciones, como todas las leyes peruanas, falla por falta de regulación.  Lo mismo ocurrirá si se aprueba la Ley Tudela…

…lo cual será terrible, porque la Ley Tudela está bien pintada en lo crematístico (inversión, promoción, o sea, más plata como sea) y es endeble en su discurso cultural.

CARETAS trató de comunicarse con la congresista Tudela. No pasó nada. Sin embargo, Tudela respondió en un par de videos a las críticas a su Proyecto de Ley. Ver a continuación:

Respuesta de Tudela a las críticas sobre su Proyecto de Ley 1.
Respuesta de Tudela a las críticas sobre su Proyecto de Ley 2.

Desde inicios de este año, CARETAS ha venido advirtiendo una realidad y el tiempo le ha dado la razón en los hechos: para llegar al 2026, Dina Boluarte ha entregado el espectro cultural a la Derecha. Esta Derecha va tras lo que considera que la Izquierda le quitó en más de dos décadas: la memoria. Pero a diferencia de esta última, más sutil en el discurso, la Derecha saca lustre a su mote de “achorada”: cambios abruptos en las entidades culturales y educativas del Estado, recortes presupuestales sin tomar en cuenta su impacto negativo, entre otras maravillas parecidas. Pero esta actitud no parte de la nada, la generó la falta de pluralidad de la inteligencia caviar que se creía dueña de la verdad o de lo que creía la verdad. Una con otra. Signo palmario de los tiempos que corren: el extremismo, la batería de la polarización.

La Ley Tudela entra a la cancha sin tener sólidos los principios que sostienen una ley de cine. Sorprende, porque Adriana Tudela ha demostrado articulación y discurso para terror de la inteligencia caviar. Por ello, la Ley promulgada en 2020, así haya sido firmada por Vizcarra a puertas cerradas o en una encerrona, es más firme en cuanto a la protección y difusión del cine del interior. No se puede aspirar a una lluvia de millones producto de la inversión si no se tiene este factor blindado. Porque para eso es una ley de cine: su prioridad es el cine del interior, su dimensión cultural (cuidado con las demagogias) y luego lo demás. La propuesta de la congresista se salta lo cultural para enfocarse en lo crematístico. En las consultas que realizó para presentar este Proyecto de Ley, no tuvo en cuenta este detalle.

La congresista Adriana Tudela sustentará su Proyecto de Ley en el Congreso. Es necesario un debate, pero hay dos inquietudes: ¿está preparado el Congreso para discutir esta propuesta? No. Este es el Congreso más inculto en la historia de la política peruana. Y la otra inquietud, que va más por el lado periodístico: a causa de esta iniciativa congresal, hemos visto muchas especulaciones críticas, pero no se formula la pregunta del millón por culpa del fervor ideológico: ¿a quién beneficia este Proyecto de Ley?

https://www.youtube.com/watch?v=kAhZ4L_NKOo
«Tiempos futuros». Fuente: YouTube.

En literatura y política, no hay coincidencias. Lo sensato sería que Tudela retire su propuesta, lo puede hacer porque aún no sido dictaminada (última revisión en el portal del Congreso: 19: 20 del 28/09).

Que un proyecto de estas características salga a la luz pública meses después del suceso cinematográfico del año, el cual puso al país en los ojos del mundo, no es casualidad. Poderosas industrias cinematográficas quedaron arrobabas por las bondades naturales y arquitectónicas peruanas. Empezaron a preguntar sobre los pasos a seguir para filmar en Perú. El Perú en los ojos del mundo… Pero cuando se supo que Paddington en Perú se filmará, en la mayoría de sus tramos, en Colombia, más de un magnate del cine mundial quedó consternado.

Un magnate del cine de la India, dueño de estudios en Bollywood (Bombay), preocupado por esta situación, decidió venir a Perú para reunirse exclusivamente con la presidenta Dina Boluarte para expresarle su interés de filmar en estas tierras. Había que hacer algo con la presente Ley de Cine. Es un obstáculo. Pues bien: la reunión estaba acordada —hasta aquí no hay nada de malo, en cuanto a los protocolos—, pero a una de las personas que formaba parte del círculo de contactos (un lobista, sin duda) que asesoraba al magnate, se le ocurrió investigarlo y tras cruzar información, quedó libre de su eclipse ético. Era un estafador de alto vuelo. La reunión oficial fue cancelada.

Todo se sabe.

(Gabriel Ruiz Ortega).