UN mensaje, un emoji o un “me gusta” pueden parecer inocentes. Pero, cuando se ocultan, se borran o se convierten en un coqueteo secreto, aparece una zona gris. La adolescencia es una etapa de descubrimientos: cambia el cuerpo, nace el deseo, se busca aprobación y se aprende qué significa querer. Sentir atracción por alguien más no implica necesariamente una traición. El problema aparece cuando la curiosidad cruza los límites acordados. Para el psicoterapeuta Tomás Angulo, hablar de ello sin prejuicios permite aprender a relacionarse.
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