El Perú ya forma parte del Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad impulsada por el gobierno de Donald Trump para coordinar esfuerzos contra el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y otras amenazas que Washington considera regionales. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó la incorporación peruana el martes 8 de septiembre, un día antes de su llegada a Lima para reunirse con la presidenta Keiko Fujimori.
Rubio señaló que Estados Unidos está “sincronizando esfuerzos” con Perú para proteger al hemisferio de amenazas transnacionales y regionales. En su mensaje, calificó además al Perú como un “importante aliado extra-OTAN” y destacó la expectativa de Washington de trabajar con el nuevo gobierno peruano.
¿Qué es el Escudo de las Américas?
La iniciativa fue presentada oficialmente por Trump el 7 de marzo de 2026, durante una cumbre realizada en el Trump National Doral, en Miami. El encuentro reunió a representantes de gobiernos latinoamericanos y caribeños y dio paso a una nueva coalición de cooperación en materia de seguridad.
El mecanismo busca facilitar el intercambio de inteligencia y la coordinación entre fuerzas policiales y militares para enfrentar a organizaciones criminales transnacionales, especialmente los cárteles del narcotráfico. Trump planteó durante la cumbre una respuesta militar más agresiva frente a estas organizaciones y llamó a los países participantes a utilizar sus fuerzas armadas contra ellas.
La iniciativa forma parte de la nueva estrategia de Washington hacia América Latina y está vinculada con la política hemisférica de la administración Trump. Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en seguridad e inteligencia, se trata de una iniciativa que debe entenderse dentro de una estrategia mayor de Estados Unidos.
“Es una iniciativa unilateral, muy política, está enmarcada dentro de la estrategia de política exterior, de política de seguridad que está promoviendo la administración Trump II frente al hemisferio”, explica.
Según el analista de política internacional, el concepto adquiere mayor relevancia al observar los documentos que orientan actualmente la política de seguridad estadounidense. “Cuando uno ve esos tres documentos se ve claramente que es una estrategia implementada por el gobierno de Trump II”, señala, en referencia a la Estrategia de Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional y la Estrategia Antiterrorista de la actual administración.
¿Cuándo se creó?
El antecedente inmediato se encuentra en la Declaración Conjunta de Seguridad del 5 de marzo de 2026, suscrita en el marco de una conferencia contra los cárteles convocada por el Comando Sur de Estados Unidos. Dos días después, el 7 de marzo, Trump encabezó en Florida la cumbre que presentó formalmente el Escudo de las Américas.
Entre los países que participaron en la cumbre inaugural estuvieron Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago, además de Estados Unidos. Chile también quedó vinculado posteriormente al mecanismo.
Una declaración conjunta de junio identificó como miembros a Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.
Colombia se incorporó posteriormente. Perú es ahora uno de los nuevos integrantes, tras la confirmación de Rubio.
Una alianza que todavía plantea interrogantes
A diferencia de una alianza militar formal, el Escudo de las Américas no constituye, hasta el momento, un tratado internacional. Su naturaleza y alcance siguen siendo uno de los puntos que generan preguntas entre especialistas.
“No tiene las condiciones de vinculante porque aún no es un tratado internacional, no se ve un documento claro”, advierte Gómez de la Torre.
El analista recuerda que el Perú ya había dado un primer paso hacia esta iniciativa. “El Perú sí firmó a inicios de marzo una declaración en una cumbre anticárteles que se produjo en el Comando Sur en Miami”, señala. Sin embargo, considera que todavía existen aspectos por precisar.
“Esto siempre va a generar algunos interrogantes porque en el fondo no sabemos el contenido y alcance sobre toda esta propuesta”, sostiene.
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¿Qué implica para el Perú?
La adhesión abre un nuevo capítulo en la cooperación de seguridad con Estados Unidos. En términos prácticos, el mecanismo apunta a facilitar el intercambio de información y la coordinación frente a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras nacionales.
Pero para el Perú, el alcance de la decisión puede ir más allá de la lucha contra el narcotráfico. Gómez de la Torre considera que el Escudo debe leerse dentro de la política hemisférica de Washington y de su visión estratégica sobre la región.
Estados Unidos ha planteado una política de seguridad que coloca al narcotráfico y al denominado “narcoterrorismo” en el centro de su agenda regional. “Es una estrategia implementada por el gobierno de Trump II como objeto de enfrentar lo que ellos han llamado desde los años 80 el concepto de narcoterrorismo”, señala Gómez de la Torre.
La incorporación peruana ocurre, además, en un momento de creciente competencia geopolítica en América Latina. Washington busca fortalecer sus alianzas en el hemisferio mientras intenta contener la expansión de la influencia china en sectores estratégicos de la región.
Para Lima, la decisión supone profundizar la cooperación con Estados Unidos en seguridad, inteligencia y lucha contra el crimen organizado, pero también obliga a precisar qué compromisos asumirá y hasta dónde llegará la coordinación.
El ingreso al Escudo de las Américas, por tanto, no es solamente una adhesión a una nueva plataforma contra el narcotráfico. También supone una definición sobre el lugar que el Perú busca ocupar en el nuevo mapa de seguridad hemisférica promovido por